jueves, 22 de diciembre de 2016

Por qué fallan las encuestas

Es frecuente que las encuestas predigan resultados electorales que luego no se cumplen. ¿Hay alguna razón científica que lo explique? Creo que sí. El problema podría ser que las teorías matemáticas que están detrás de las encuestas se aplican mal.
Existe una rama de la estadística que se llama teoría de muestras. Se inventó para resolver el problema de estimar si los productos de una fábrica están bien hechos o son defectuosos sin necesidad de analizarlos uno por uno, lo que podría resultar demasiado costoso.
Por ejemplo, supongamos que una fábrica produce un millón de tornillos diarios. En teoría habría que comprobarlos uno por uno, pero como eso es imposible, se analiza solamente una parte. ¿Qué parte? Eso es lo que intenta resolver la teoría de muestras.
Supongamos que analizamos sólo 2000 tornillos y descubrimos que uno de ellos es defectuoso (0.05%). ¿Podemos extender este resultado al millón de tornillos y afirmar que en esa población habrá aproximadamente 500 tornillos defectuosos?

jueves, 15 de diciembre de 2016

Qué es la inmortalidad

Pieter van Lint - Alegoría de la inmortalidad
La inmortalidad está de moda. Cada pocas semanas salta a los medios de comunicación alguna noticia o entrevista relacionada con ella. Además de la que comenté en un artículo anterior, veamos otras dos bastante recientes, que aparecieron en La Vanguardia:
Lo primero que deberíamos hacer es definir qué entendemos por inmortalidad. Si no, difícilmente sabremos de qué estamos hablando. Como señaló un lector de mi artículo anterior, vivir 1000 años no es lo mismo que ser inmortal. Si vives 1000 años y te mueres, no eres inmortal, simplemente has vivido más tiempo. Esto se aplica, cualquiera que sea la duración de la vida. Vivir 1000 millones de años y después morirse tampoco sería lo mismo que ser inmortal.
Los que creen que algún día seremos inmortales no ponen todos los huevos en el mismo cesto. En estos últimos años se ha hablado de tres maneras distintas de conseguirlo:

jueves, 8 de diciembre de 2016

Los tres troncos del árbol de la vida

El árbol de la vida
A medida que se secuencian más y más genomas de seres vivos de tipos muy diferentes, aprendemos más cosas sobre el árbol de la vida. Hoy sabemos sobre él las siguientes cosas:
  • Del hecho de que todos los seres vivos actuales utilicen el mismo código genético (con muy pequeñas variantes) se deduce que todos los seres vivos que conocemos, actuales o extinguidos (incluidos los virus), descendemos de un antepasado único, desconocido, por supuesto, porque no queda el menor rastro de él en el registro fósil, y si lo encontráramos probablemente no sabríamos reconocerlo. Este antepasado hipotético común ha recibido el curioso nombre de LUCA, por las siglas de la frase inglesa Last Universal Common Ancestor. (último antepasado común universal). Este primer ser vivo estaría colocado en el origen mismo del árbol de la vida (en la raíz). Actualmente se tiende a pensar que este antepasado común pudo surgir, hace más de 3000 millones de años, en las proximidades de las aberturas hidrotermales que se encuentran en las dorsales oceánicas que separan las placas de la corteza terrestre en los lugares en que el magma del manto tiende a subir a la superficie.

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Una conspiración mundial?

Isaac Asimov
En 1976, en pleno auge de las previsiones pesimistas sobre el aumento catastrófico de la población mundial, que surgieron a raíz del primer informe del Club de Roma (1972), Isaac Asimov publicó un cuento de ciencia-ficción (The winnowing, en español La criba), en el que sugería una forma (altamente inmoral) de detener ese aumento catastrófico de población. Este es el resumen del cuento:
En el año 2005, el aumento imparable de población provoca hambrunas en los países del tercer mundo. Para contenerlo, las autoridades mundiales (la ONU), dominadas por el primer mundo, deciden aplicar un triaje (una criba) a la población mundial. Para ello, ordenan a un científico (que no quiere hacerlo, pero le amenazan con represalias contra su familia) que desarrolle una proteína que sea venenosa para un 70% de la población, pero inocua para el resto, en función del ADN de cada individuo, con lo que sus efectos serán drásticos, pero aleatorios. La proteína será introducida en los alimentos enviados para paliar las hambrunas, con lo que la población mundial descenderá a niveles más manejables. El plan no sale exactamente como estaba previsto, porque el biólogo encargado de desarrollar la proteína se la hace comer (sin que ellos lo sepan) a los líderes mundiales, un 70% de los cuales morirá en consecuencia. Como la proteína ha sido adaptada al ADN del científico para que sea venenosa para él, al comerla se suicida, escapando así de las consecuencias de lo que ha hecho.