jueves, 26 de junio de 2014

La ciencia es una herramienta

Francis Bacon
La utopía La nueva Atlántida, de Francis Bacon, contemporáneo de Galileo y pionero de la moderna filosofía de la ciencia, describe una sociedad perfecta que surge automáticamente de la práctica de la ciencia, a la que los habitantes de la isla de Bensalem han convertido en la base de su sociedad y de su gobierno. Como muchos de sus seguidores enciclopedistas, que un siglo después crearon el mito del progreso indefinido (véase mi artículo El mito del progreso en la evolución de la ciencia), Bacon creía que la ciencia del futuro llegará a salvar al hombre, que algún día conseguirá resolver todos los problemas humanos, abriendo paso al paraíso en la Tierra.

Este error es muy frecuente. A menudo se confunden las herramientas con el bien que se puede hacer con ellas, olvidando que las mismas herramientas también pueden emplearse mal. Veamos algunos ejemplos, entre otros miles que podrían aducirse:

·         Un martillo se puede utilizar para colocar una obra de arte donde todo el mundo pueda verla, pero también puede servir para destruirla, como intentó hacer un loco con la Piedad de Miguel Ángel.
·         Un escalpelo puede salvar una vida, ayudando a un cirujano a extirpar un tumor maligno, pero también puede servirle a un asesino para matar a su víctima.
·         Una bomba atómica podría desviar un asteroide que amenaza provocar una catástrofe al estrellarse contra la Tierra, pero también puede obliterar una ciudad, matando a cientos de miles de personas.
Isaac Asimov
·         En un artículo publicado en 1970 (The sin of the scientist, incluido en la colección The stars in their coursesIsaac Asimov se pregunta si la ciencia puede utilizarse para hacer el mal. Su respuesta es inequívoca: ¡Sí!. Y señala, como el peor pecado de los científicos en toda la historia, la invención de los gases venenosos durante la primera guerra mundial (hoy se llaman armas químicas).

La ciencia es una herramienta y las herramientas no son ni buenas, ni malas. Lo que es bueno o malo es el uso que se haga de ellas. La ciencia puede contribuir, y lo ha hecho, a la mejora del mundo y de la humanidad, pero no puede salvar al hombre de su propia maldad, porque también le proporciona mayores medios para ejercerla.

¿Hay, por tanto, algo por encima de la ciencia? ¡Por supuesto! La ciencia estudia los fenómenos y formula teorías para explicarlos. Funciona exclusivamente en el modo indicativo: esto es así (descripción); esto lo causa aquello (explicación). Desde que Aristóteles formalizó la lógica, se sabe que no se puede deducir, de dos premisas en indicativo, una premisa en imperativo. La ciencia no puede llevar a una conclusión del tipo: debes hacer esto y no lo otro.


Como cualquier otra herramienta, la ciencia debe estar bajo el control de la ética. No vale decir: puede hacerse, luego debe hacerse. Gracias a la ciencia, hoy podemos destruirnos a nosotros mismos. ¿Debemos hacerlo?
Manuel Alfonseca

5 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Hoy tenemos maravillosos ejemplos de cómo la ciencia nos ayuda y ha mejorado la vida de millones, pero...
    Se cuenta que en la extinta TWA, se anunció algún día: Debido a que se está informatizando el sistema de salarios, los pagos tendrán una semana de retraso.
    Y es normal, acercarse a una ventanilla de cualquier funcionario a pedir una cuestión absolutamente lógica y justa y que le contesten: El ordenador no me deja hacerlo...

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    1. Esa es una cuestión completamente diferente. El artículo trataba de usos buenos o malos de la ciencia. La cuestión de la inutilidad humana, que hace que se cometan muchos errores, es otra cosa. De hecho, los ordenadores no suelen cometer errores. Quienes los cometen son quienes los programan. Ya se sabe que "errare humanum est".

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  2. Gracias por el artíuclo. He de confesarte (ahora lo hago por este medio pero intentaré hacerlo en persona) que estoy leyendo con mucho interés tu blog. Mi formación y profesión no es ni por asomo científica, sino más bien jurídica, pero lo cierto es que tus artículos me ayudan a entender e interpretar muchas de las cosas que primero desconocía y otras que las había dado por sentadas. En relación a este artículo ha dado la casualidad que acabo de terminar el libro de la Nueva Atlantida de F. Bacon, y antes que éste leí el de Utopía de T. Moro, dos personas con formación y profesión muy distante, pero que coincidieron a principios y mediados del S. XVI. Ambos libros se escribieron en un momento histórico donde, tras el reciente descubriento de nuevas tierras, también se abría la posibilidad de imaginar nuevos mundos (en realidad, civilazaciones) socialmente mejor estructuradas que los de aquella época. Ambos libros describen la vertebración de aquellas civilizaciones imaginarias con un modelo construido desde la familia, las ciudades, las costumbres, el trabajo, el ocio, etc.

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    1. He leído ambos libros. Utopía, uno de mis libros favoritos, lo he leído 6 veces.

      Por cierto, en lugar de aceptar la opción por defecto como firma (anónimo) es mejor elegir, en la pestaña que está debajo del campo donde se escribe el comentario, la opción Nombre/URL y poner el nombre que se quiera, dejando URL en blanco. Si todos dejarais "Anónimo", sería difícil distinguir a unos de otros.

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  3. Gracias. Lo haré así.
    Un saludo

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