La tercera acepción del artículo de la Real
Academia de la lengua para la palabra herramienta dice esto:
Instrumento que sirve para hacer algo o conseguir un fin.
Desde el origen del género Homo, los seres humanos hemos
utilizado herramientas, que aparte de los esqueletos o piezas óseas fosilizadas
constituyen una de las fuentes principales de información sobre nuestros
antepasados. Los cantos tallados monofaciales y bifaciales hoy nos parecen muy
primitivos, pero durante la prehistoria de la humanidad desempeñaron el papel
de armas y herramientas y seguramente nos ayudaron a sobrevivir.
La tecnología informática, que se ha desarrollado mucho durante el último siglo, nos ha proporcionado numerosas herramientas muy útiles. A lo largo del siglo XXI, esas herramientas se han vuelto cada vez más “inteligentes”, abordando tareas que hasta muy recientemente sólo podían realizar los seres humanos. Pero al utilizarlas deberíamos tener en cuenta algunas ideas muy generales, que siempre se deberían aplicar, pero no siempre se aplican:








