jueves, 27 de octubre de 2016

Un silencio inquietante

Hace más de medio siglo comenzó el proyecto Ozma (por el nombre de la princesa que gobierna el país ficticio de Oz), que después continuó con el programa SETI (siglas en inglés de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). Partiendo de la base de que debe de haber numerosos casos de inteligencias extraterrestre, muchas de las cuales habrán alcanzado sin duda una tecnología capaz de comunicarse mediante ondas electromagnéticas, seguramente alguna de ellas estará mandando mensajes que quizá podríamos detectar y contestar. Inicialmente se pensó que nosotros podríamos tomar la iniciativa, enviando mensajes hacia estrellas que pudieran albergar planetas semejantes al nuestro, pero esta opción se abandonó pronto, por ser demasiado cara, dedicándose todos los esfuerzos a interceptar mensajes de otros, no necesariamente dirigidos hacia nosotros. Tras medio siglo de esfuerzos, no se ha conseguido nada. Ha habido, eso sí, alguna falsa alarma, pero ninguna se ha confirmado.
En algún artículo anterior he mencionado la paradoja de Fermi, que sostiene que sin duda estamos solos en la galaxia, porque en caso contrario cualquier inteligencia extraterrestre que nos llevara algunos millones de años de ventaja ya estaría aquí, pues no hace falta mucho tiempo para conseguir colonizar toda la galaxia, incluso a las velocidades interestelares que podremos conseguir en unos pocos siglos.

jueves, 20 de octubre de 2016

Envejecimiento y longevidad

Longevidad de varias especies.
Datos de Science News, 13-7-2016
Se dice a menudo que el envejecimiento ha sido favorecido por la selección natural para facilitar la sustitución de una generación por la siguiente. Según Alex Kowald, de la universidad de Newcastle, esta afirmación es una tontería. Es evidente que la selección natural favorecería a individuos que envejecieran menos y fueran capaces de reproducirse durante más tiempo. Como dijo en 1951 Peter Medawar, Premio Nobel de Fisiología y Medicina (1960), los seres vivos salvajes no viven bastante tiempo como para que la selección natural pueda actuar sobre los genes que afectan su envejecimiento. La muerte les alcanza mucho antes de que se aproximen a su límite de longevidad.
Cada especie de seres vivos parece tener una longevidad máxima, que en el hombre, según las apariencias, no excede mucho de 110 años. La longevidad humana más larga que se ha comprobado corresponde a la francesa Jeanne Louise Calment, que murió a los 122,5 años de edad.

jueves, 13 de octubre de 2016

¿Quién tiene la culpa de las atrocidades del hombre?

Dr. Thomas A. Dooley
El siguiente párrafo lo escribió el doctor Thomas A. Dooley en su libro Deliver us from evil (1956). Tras varios meses al mando del servicio médico en el campamento de acogida a los refugiados que huían de Vietnam del Norte después de la partición del país al final del colonialismo francés de Indochina, el doctor Dooley prestó ayuda médica en Laos y fue fundador de MEDICO (Cooperación Médica Internacional), un departamento del Comité de Rescate Internacional (IRC).
Después de establecer controles en el pueblo de Haiduong, los comunistas visitaron la escuela de la aldea y sacaron al patio a siete niños, que fueron obligados a sentarse en el suelo con las manos y los brazos atados a la espalda. Luego trajeron a uno de los maestros jóvenes, también con las manos atadas. Entonces comenzó la nueva clase. Con voz suficientemente alta para que los niños que estaban en el aula lo escucharan, el Viet Minh acusó de traición a estos niños. Un "patriota" había informado a la policía de que este profesor daba clases en secreto, por la noche, y que el objeto de estas clases era la religión. Incluso les había leído el catecismo. El Viet Minh acusó a los siete de "conspirar", porque oyeron las enseñanzas del maestro. Como castigo, les iban a privar del oído. Nunca más podrían escuchar las enseñanzas de los hombres malos.

jueves, 6 de octubre de 2016

El misterio de los neutrinos desaparecidos

Detección de neutrinos solares en una mina
en Dakota del Sur a una milla de profundidad (1972)
Uno de esos bulos seudo-científicos que corren por Internet dice algo parecido a esto:
De acuerdo con el Comité del premio Nobel en 2015, Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald recibieron el premio Nobel por el descubrimiento de las oscilaciones de los neutrinos, lo que demuestra que los neutrinos tienen masa. El Comité Nobel donó 8 millones de coronas suecas a cambio de nada, ya que aún se desconoce el valor numérico de la frecuencia, el impulso, la energía cinética y, por tanto, la masa de los neutrinos. Sin el valor numérico de la frecuencia no se ha demostrado que los neutrinos tengan masa ni que oscilen. De acuerdo con una teoría de la moderna seudo-ciencia física, un bloque de plomo de un año-luz de espesor absorbe sólo la mitad de los neutrinos que la atraviesan. Entonces ¿cómo es posible detectar los neutrinos y la oscilación de los neutrinos? Puesto que Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald no tienen en sus laboratorios un bloque de plomo de un año-luz de espesor, ¡el descubrimiento de la oscilación de los neutrinos es sólo una estafa! El neutrino es una partícula inventada, que proviene de la teoría equivocada de la moderna seudo-ciencia física.
Este párrafo, que acusa de ser seudo-ciencia a la teoría estándar de física de partículas, contiene unas cuantas incorrecciones flagrantes que voy a intentar desgranar aquí: