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Es frecuente oír comentar con
preocupación que las mujeres no quieren cursar carreras técnicas y prefieren
dedicarse a otras profesiones, como las ciencias de la salud, la psicología o
las humanidades, donde suelen ser mayoría. En cambio, en las Escuelas Técnicas suele haber un porcentaje mucho mayor de estudiantes
masculinos. En la Escuela Politécnica Superior de la Universidad
Autónoma de Madrid, por ejemplo, a lo largo de los 20 años comprendidos entre
1992 y 2012 en la titulación de Ingeniería Informática, dos terceras partes de
los estudiantes eran varones, y sólo una tercera parte eran mujeres. En la
titulación de Ingeniería de Telecomunicación, en los cursos comprendidos entre
2003 y 2012, la proporción de mujeres era aún menor: tres cuartas partes eran
hombres, mientras la cuarta parte eran mujeres.
Durante el tiempo en que fui
director de la Escuela Politécnica Superior, recibimos la visita del rector de
una universidad cubana especializada en la enseñanza de la informática. Al
mencionarle la disparidad de sexos entre los estudiantes de nuestra Escuela, él
contestó muy ufano que en su
universidad habían resuelto el problema, pues tenían exactamente
el mismo número de alumnos hombres y de mujeres. ¿Cómo lo habían conseguido? Imponiendo una nota de corte diferente para los dos sexos.
O sea, que en esa universidad los hombres, para entrar, necesitaban alcanzar al
menos un 7 en la nota de selectividad (o su equivalente), mientras las mujeres podían
entrar con un 5 o menos (las cifras son ficticias, porque el rector no nos dio
datos concretos).
De lo que no se dio cuenta este
señor (o si se dio cuenta no le importaba) es de que habían
conseguido alcanzar la igualdad numérica a costa de la igualdad de oportunidades.
Porque hay muchas clases de igualdad, y no todas son equivalentes. A veces,
como en este caso, si se aumenta una, es a costa de disminuir la otra.
¿Qué es más importante? ¿Que el
número de hombres sea igual al de mujeres en todas partes? ¿O
que todos, hombres y mujeres, tengan las mismas oportunidades en la vida?
Si las mujeres inteligentes no quieren estudiar carreras técnicas, ¿debemos
aumentar el número de estudiantes femeninas menos capacitadas, a costa de que
algunos hombres más capacitados no puedan estudiar la profesión que quieren?
Es frecuente que los políticos
busquen desesperadamente la igualdad numérica, sin considerar qué efectos pueda
tener esto sobre otros tipos de igualdad. Para conseguirla, aplican lo que
llaman discriminación positiva, un
nombre absurdo, porque toda discriminación positiva para alguien implica una
discriminación negativa para otro, y viceversa. Si se dice, por ejemplo, que
los negros están discriminados en ciertos países frente a los blancos, se sigue
automáticamente que en esos países hay discriminación positiva a favor de los
blancos. Y si se impone un sistema de discriminación positiva a favor de las
mujeres, automáticamente se está imponiendo una discriminación negativa contra
los varones. Pero claro, discriminar a los
varones es políticamente correcto.
Manuel Alfonseca
La discriminación positiva tiene unos efectos colaterales curiosos. Cuando tuvieron que operarme en EEUU yo hubiese rechazado cirujanos negros o mujeres (salvo que estuviesen muy bien recomendados).
ResponderEliminarY es que no te fias...
Por eso yo siempre me he opuesto a las cuotas porque la verdadera igualdad no mira las notas sino los méritos sin importar los méritos de la persona. Así se acaba con la discriminación. Por ciert felicito al señor Alfonseca por su brillante artículo. PD. A punto de acabar el trabajo del que te hable.
ResponderEliminarBrillante :-)
ResponderEliminarYo estudíe en la promoción de 1989 en la facultad de informática de la UPM y concentraba la enseñanaza de informática superior de toda España (además de Barcelona y Deusto en Bilbao), con una considerable nota de corte y con un plan de estudios de 6 años más proyecto (típico de la UPM). En aquel momento la informática era una profesión valorada, y la proporción de hombres y mujeres a lo largo de los 6 años que estuve fue del 50%. Esta proporción acabó siendo, con el paso de los años, a la que es ahora 10% mujeres y 90% de hombres. Creo que lo que llevó a esta proporción no fue la diferente capacidad o nota de corte, sino a una realidad que demostró la falta de rentabilidad (no sólo a nivel económico) de este tipo de profesiones. A ver si ahora la diferencia estre sexos en este tipo de carreras va a ser debido a la nota de corte. Vamos, vamos... Me imagino que la medida cubana habría que evaluarla en el contexto donde se aplicó y seguro que se entendería mucho mejor. Fijémonos en la igualdad de oportunidades que tienen los chicos y chicas cuabanas (y sus estilos de vida y eduacación) hasta que llegan a la carrera.
ResponderEliminarLe recomiendo que vuelva a leer el artículo, porque me parece que no lo ha entendido. ¿Dónde he dicho yo que la culpa de la desigualdad la tenga la nota de corte?
EliminarPor cierto, yo tampoco entiendo lo que usted quiere decir. ¿Acaso está diciendo que las mujeres no quieren estudiar informática porque son más interesadas que los hombres? Al menos eso parece deducirse de su frase: "lo que llevó a esta proporción no fue la diferente capacidad o nota de corte, sino a una realidad que demostró la falta de rentabilidad (no sólo a nivel económico) de este tipo de profesiones."
La falta de respuesta a los otros comentarios supongo que debe entenderse como una aprobación a los mismos. Mi comentario quiso incluir lo expuesto en dichos comentarios sin respuesta.
EliminarEl atribuir el calificativo "interesadas" a mis palabras creo que pretende desprestigiar, utilizando su caracter peyorativo, más que aclarar. Mi comentario expresa que la diferencia de proporción entre sexos desde que yo estudié hasta ahora se debe (bajo mi punto de vista) a una diferencia de intereses y a una visión más pragmática que les hace decantarse por otro tipo de profesiones.
Anotaciones a su comentario:
Eliminara) Del hecho de que yo no responda a comentarios no puede usted deducir nada. A veces no respondo porque estoy de acuerdo. A veces, porque no se me ocurre nada que decir. A veces, porque el comentario no merece respuesta. No es una actitud científica intentar sacar información de donde no la hay.
b) Utilicé "interesadas" exactamente en el mismo sentido en que usted usa la palabra "intereses". De nuevo intenta usted extraer información de donde no la hay.
Tiene usted perfecto derecho a discrepar de mis artículos. Pero, por favor, no lo haga poniendo en mi boca y en la de los demás palabras e interpretaciones que sólo están en su imaginación.
YoMismo dijo, hace algunos comentarios:
Eliminar"Creo que lo que llevó a esta proporción no fue la diferente capacidad o nota de corte, sino a una realidad que demostró la falta de rentabilidad (no sólo a nivel económico) de este tipo de profesiones."
Creo que esta noticia desmiente su teoría:
http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/empleo/2017/01/11/587681aae2704e62098b4614.html
Empezamos el año con buen pie :-) Feliz de volver a verte on line, Manuel, un abrazo.
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