jueves, 18 de enero de 2018

Cómo fue la evolución del ojo


Pensemos racionalmente en el problema respondiendo a algunas preguntas.
  1. ¿Cuál de las partes del ojo es la más esencial de todas? Es evidente que la retina. Si no se puede detectar la luz, ¿para qué sirve el resto del ojo?
  2. ¿Puede una retina, por sí sola, sin el resto del ojo, desempeñar una función útil? Es evidente que sí, puesto que muchos grupos de animales poco complejos tienen ocelos, células foto-receptoras que sólo permiten distinguir la presencia de luz, pero no formar imágenes. Es obvio que percibir la presencia de la luz ofrece ventajas frente a ser totalmente ciego. La prueba de ello es que los ocelos han aparecido independientemente al menos en 40 grupos de animales distintos.
  3. ¿Cuál es el paso siguiente? Entre los animales actuales también tenemos huellas de él. La Planaria es un Platelminto (gusano plano) que posee ocelos situados en el fondo de una concavidad de su cuerpo. Gracias a eso, la Planaria no sólo puede detectar la presencia de la luz, sino también, hasta cierto punto, la dirección de donde viene. También es obvio que percibir la dirección de la luz proporciona ventajas a los individuos que pueden hacerlo frente a los que no pueden.
  4. ¿Y el paso siguiente? Podemos verlo en el Nautilus, cefalópodo muy antiguo, que apareció en el periodo Cámbrico y apenas se ha modificado en 500 millones de años. En la actualidad sólo quedan seis especies, aunque fueron muy abundantes en las eras Paleozoica y Mesozoica. Pues bien, el ojo del Nautilus es equivalente a lo que se llama cámara estenopeica, una cámara fotográfica sin lentes que enfoca la imagen haciendo pasar la luz por un orificio muy estrecho, equivalente a una pupila. En la historia de la humanidad, la cámara estenopeica fue el primer desarrollo tecnológico después de la invención de la cámara oscura, y se remonta al siglo V a.e.C. en China. Tanto en la historia de la tecnología humana como en la historia de la vida, desempeña el papel de paso intermedio en la evolución, pues su estructura es similar a la del ojo de los vertebrados, aunque le falta la lente.
  5. ¿Y la lente? Parece lógico suponer que este fue el último paso en la formación del ojo, y que a su vez pasó por dos etapas sucesivas: primero aparecería una lente de foco fijo, que enfocaría exclusivamente a una distancia determinada. Incluso así tendría ventajas, pues la selección natural adaptaría a las necesidades de cada especie la distancia focal de su lente. Para predadores a larga distancia, enfocaría hacia el infinito, mientras que los que capturasen presas pequeñas a corta distancia enfocarían mucho más cerca. En la segunda etapa la lente tendría distancia focal variable, como nuestro cristalino.
Charles Darwin
La importancia adaptativa de la visión es tan evidente, que no nos puede sorprender que el problema se haya resuelto de muchas maneras diferentes. Entre los animales, hay pocos totalmente ciegos, casi todos han desarrollado alguna forma de visión. Algunas son tan espectaculares como los ojos compuestos de los insectos, o los ojos de las vieiras. Entre ellas destaca el de los vertebrados. Como señaló Darwin, es difícil seguir su evolución en detalle, porque incluso los peces más primitivos tenían ya unos ojos esencialmente idénticos a los nuestros. Su evolución durante el periodo Cámbrico tuvo que ser muy rápida y afectó sin duda a los cordados primitivos. Probablemente la presencia de un ojo tan perfecto fue una de las causas de que los Vertebrados alcanzaran rápidamente la dominancia en la evolución del reino animal.
Pero existe otro grupo de animales en los que surgieron ojos muy parecidos a los nuestros: los cefalópodos. Y en ellos, como hemos visto, sí se conservan etapas intermedias. Que la estructura de nuestros ojos surgiera dos veces independientemente en la historia de la vida, permite deducir que su evolución no es tan difícil como quieren hacer creer los partidarios del diseño inteligente.
Y ahora una última pregunta: ¿Por qué la estructura del ojo de los vertebrados se ha mantenido estable durante 500 millones de años? La historia de la tecnología nos da la respuesta. El espacio de configuración de los inventos no es regular, existen nichos que podemos representar como hoyos en dicho espacio. Al fondo del hoyo se puede llegar por muchos caminos diferentes, pero una vez alcanzado ya no es posible salir, porque cualquier cambio de diseño resulta siempre negativo, provoca una pérdida de eficiencia. Se dice que se ha alcanzado un equilibrio estable. Es evidente que el ojo de los vertebrados y los cefalópodos se encuentra en esa situación.

¿Qué nos dice todo esto respecto a si la evolución es consecuencia de puro azar, o una herramienta de diseño? Eso lo veremos en el artículo siguiente.

Manuel Alfonseca

4 comentarios:

  1. Muy buena la recopilacion de material

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  2. El problema del ojo subsiste, pues es imposible su desarrollo por azar y necesidad.

    El planteamiento del ojo parte de un defecto: no se trata sólo de la evolución del ojo, sino de la evolución del sistema del ojo.

    Es decir, hablamos del sentido de la visión, dentro del cual está el ojo.

    Hay que adaptar un cráneo, músculos, lacrimal, párpados, cejas, pestañas, nervio óptico y, finalmente, el Núcleo Geniculado Lateral, el córtex, y finalmente, el área cerebral de significación visual, en el lóbulo parietal, próxima a las areas auditivas, y el área cerebral de las funciones de aprendizaje y memoria visual, ubicada en el lóbulo temporal, además de la relación del área visual con otras partes cerebrales: ojo y músculos de la mano, ojo y músculos del pie...

    Un enfermo del ictus puede tener un ojo sano pero no ver nada porque la parte del cerebro de la visión ha quedado afectada. Quien tiene vértigo por mal funcionamiento del oído ve alucinaciones (la habitación se mueve).

    Por ello, la solución del ojo a través de una explicación darwinista del azar y la necesidad, es absurda desde el punto de vista de la lógica y la razón: hay demasiadas células implicadas, quizás cientos de miles de millones, y además, hay otras zonas interesadas que han de estar coordinadas de forma compleja.

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    1. Dentro del problema del ojo para los evolucionistas, está el sistema visual, y en concreto, el lacrimal y el párpado.

      Estos dos han de funcionar perfectamente, dado que la falta de lágrimas y el cierre imperfecto implican la pérdida de visión por agrietamiento del ojo.

      Por tanto, hay que dar la cantidad adecuada de lágrimas, en su composición química, junto con unos párpados que tengan la fuerza muscular adecuada.

      Además, están los orificios de los puntos lacrimales, que forman el subsistema del aparato lacrimal, que tiene sus propias patologías.

      Más complejidades y complicaciones a la simplificación del "problema del ojo" para los evolucionistas...

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  3. Dudo mucho que el sistema visual (del ojo al córtex) pueda ser explicado incluso por la genética.

    En efecto, el sistema óptico del ojo, sus lentes, implican concretas y precisas leyes físicas de la óptica.

    Las proteínas GATACA del ADN no son portadoras de leyes físicas y químicas complejas, ni de sistemas de coordinación tan complicados y complejos como el sistema visual.

    A ello se suman los restantes sistemas: el sistema del oído, del equilibrio...

    Esto lo entrevió ya Darwin en su capítulo 15 de El origen de las especies: «Estoy convencido de que la selección natural ha sido el modo principal, pero no el único, de modificación».

    Hay algo más que rige la evolución, pero aún no se sabe, pero ha de ser mucho más complejo que el simple ADN y el ambiente.

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