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| William Shakespeare |
Los análisis realizados sobre el campo literario en el libro La cuantificación de la historia y el futuro de Occidente abarcan casi tres mil años de la historia de la literatura greco-romana y occidental. Se trata de un análisis biográfico, que se basa en la anotación de las fechas de nacimiento, florecimiento y muerte (si se conocen), así como la nacionalidad de los escritores. Cada uno de los 210 personajes históricos considerados ha recibido una calificación cuantitativa representada por un número comprendido entre cero y diez. Este número se ha calculado en función del número de líneas dedicadas a cada autor por los libros o enciclopedias que han servido de base para realizar el estudio.
Los once mejores literatos occidentales
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Puntos |
NOMBRE |
Fechas |
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10 |
Shakespeare, William |
1564-1616 |
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8 |
Cervantes, Miguel de |
1547-1616 |
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Dante Alighieri |
1265-1321 |
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Goethe, Wolfgang |
1749-1832 |
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7 |
Dickens, Charles |
1812-1870 |
|
Vega, Félix Lope de |
1562-1635 |
|
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Voltaire (F.M. Arouet) |
1694-1778 |
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6 |
Calderón de la Barca |
1600-1681 |
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Milton, John |
1608-1674 |
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Petrarca, Francesco |
1304-1374 |
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Tolstoi, León |
1828-1910 |
Los resultados parecen razonables. No resulta raro encontrar encuestas y elucubraciones donde la gente en general o los expertos se pronuncian sobre qué escritores de nuestra civilización deben considerarse los mejores de toda la historia. En esos estudios hay tres que aparecen siempre: Shakespeare, Dante y Cervantes, mientras a Goethe a menudo también se le menciona. Parece, pues, que estos cuatro autores, que en la tabla anterior copan los cuatro primeros puestos, son indiscutibles. Por otra parte, cuando se pide un solo nombre, el elegido más a menudo es precisamente Shakespeare, lo que cuadra con el hecho de que en este estudio su nombre aparece en primer lugar.
Los cuatro autores clasificados en primer lugar
pertenecen a cuatro países diferentes: Gran Bretaña, España, Italia y Alemania.
En cambio, Francia, que ocupa el segundo lugar por número de puntos, no ha colocado
ningún autor entre los cuatro primeros. En compensación, es el país que tiene
mayor número de representantes.
Si pasamos a los siete escritores calificados con 6
y 7 puntos, aparecen dos españoles más (Lope de Vega y Calderón de la Barca),
dos británicos (Milton y Dickens), un segundo italiano (Petrarca), un francés
(Voltaire) y un ruso (Tolstoi). Aunque podría discutirse si Voltaire fue
realmente el mejor escritor francés de todos los tiempos, la presencia de los
otros seis autores en estos puestos destacados parece razonable.
En la figura adjunta puede comprobarse que la
literatura occidental no ha tenido un desarrollo continuo, sino que las grandes
figuras se agrupan en tres épocas de esplendor separadas por largos períodos
intermedios. La primera gran época se centra en el siglo XIV y es casi exclusivamente
italiana. La segunda, cuya cumbre corresponde a la segunda mitad del siglo XVI,
se basa en la aportación española, británica y portuguesa, con menor
participación de Francia e Italia. La tercera, que alcanzó la culminación en la
primera mitad del siglo XIX, se apoya especialmente en Francia, Gran Bretaña y
Alemania, con una importante participación de Estados Unidos y Rusia. El
intervalo entre cada dos cumbres consecutivas es casualmente igual a dos siglos
y medio, aunque entre las dos últimas cumbres hay un cuarto pico, más pequeño,
que corresponde a la primera mitad del siglo XVIII, en el que participaron casi
exclusivamente Francia y Gran Bretaña.
Como comparación, en el análisis de la literatura
greco-romana, representada por 38 autores, el orden también resulta lógico: con
10 puntos aparece Homero; con 9, Aristófanes y Virgilio; con 8, Esquilo,
Eurípides y Horacio; y con 7, Sófocles y Teócrito. La figura adjunta muestra la
distribución temporal de la literatura greco-romana.
Si
comparamos las curvas normalizadas de las dos civilizaciones, veremos que se
parecen mucho entre sí. En ambos casos tenemos un prolegómeno, un lapso de varios siglos, una
segunda configuración mucho más importante, un nuevo lapso largo con cierta
actividad intermedia, y finalmente una tercera configuración, también muy
importante. En el caso de occidente, la historia acaba ahí, por el momento. En
el caso de Grecia y Roma hay dos picos posteriores más pequeños que el tercero,
que marcan la decadencia literaria final de esa civilización.
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Manuel Alfonseca



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