| Timo de la estampita. Película "Los Tramposos" |
Hace unos 30 años recibí el primer intento del timo
nigeriano, una carta en la que alguien desconocido para mí me ofrecía participar
en una operación de evasión de capitales, por valor de varios millones de
dólares, que proponía ingresar en mi cuenta bancaria, ofreciéndome a cambio
repartir los beneficios. Por supuesto, no contesté, aunque me quedé con el
sello de Nigeria que venía en la carta. Supongo que, si le hubiera contestado,
me habría pedido que le concediera acceso a mi cuenta para realizar la transferencia,
y en lugar de hacerlo, me la habrían vaciado.
Desde entonces he recibido decenas de intentos similares, a partir de cierto momento por correo electrónico, siempre procedentes de algún país africano. Este timo es, en cierto modo, semejante al timo de la estampita, pues además del timador, el timado también intenta cometer un fraude; en un caso contra el supuesto retrasado mental que ofrece las estampitas, en el otro contra los gobiernos afectados por la evasión de capitales.

