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| Hermafrodito, fresco en Herculano. |
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En el
artículo anterior mencioné que entre las quimeras biológicas (individuos
que se forman por fusión de dos óvulos fecundados independientes) puede darse
el caso de que la mayor parte del cuerpo pertenezca a un sexo, pero los órganos
genitales pertenezcan al otro. Este fenómeno se llama
seudohermafroditismo.
También puede ocurrir (aunque es más raro) que un mismo individuo tenga los dos
órganos genitales, completos o incompletos. Este fenómeno se llamaba antes
hermafroditismo,
por el hijo de Hermes y Afrodita en la mitología
griega, pero estos casos se han englobado recientemente en el
concepto de intersexualidad, un término más
general que abarca todos los casos que no se ajustan a la definición usual de
cuerpos masculinos o femeninos, reservando la
palabra hermafroditismo para animales o vegetales en los que esa condición es
normal.
Para aclarar las cosas, diremos
que lo normal en la especie humana es que un individuo
tenga 46 cromosomas (23 pares), de los cuales el par 23 está
formado por los dos cromosomas sexuales, los responsables de las diferencias
entre los sexos, que pueden ser, o bien dos cromosomas X (heredados uno de su
madre y el otro de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama XX y el
individuo es hembra, o bien un cromosoma X (heredado de su madre) y un
cromosoma Y (heredado de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama
XY y el individuo es varón. Pero además de estos dos casos existen otros, mucho menos frecuentes. Citemos algunos (las cifras
de frecuencia están tomadas de la Wikipedia):