jueves, 24 de abril de 2014

El gran diseño

En el año 2010, los medios dedicaron mucha atención a un libro de divulgación científica de Stephen Hawking y L.Mlodinow, The Grand Design. Ahora que ha pasado algún tiempo, me parece oportuno hacer algunos comentarios, para lo que me voy a basar en algunas citas del libro que me parecen más significativas:
·         La filosofía ha muerto… Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha de los descubrimientos en nuestra búsqueda de conocimiento.
Estas frases aparecen al principio del capítulo primero. Aunque la mayor parte del libro es divulgación científica e historia de la ciencia, es irónico que plantee una sola aportación original (el realismo de modelos), que es pura filosofía.
·         La realidad objetiva no es cognoscible y por tanto no podemos suponer que exista… Sólo existen los resultados de las observaciones y los modelos que construimos para explicarlos… Cada modelo es válido (real) en su campo de aplicación…Dos modelos que tienen el mismo poder de explicación son igualmente válidos… El modelo de Ptolomeo es tan válido como el de Copérnico… Sólo se distinguen porque el segundo es más sencillo que el primero.
Lo anterior no es una cita literal, sino una paráfrasis resumida del capítulo 3, que describe el realismo de modelos, la aportación original del libro (con permiso de Berkeley). Los autores olvidan que el modelo de Copérnico predijo correctamente la paralaje de las estrellas próximas, que no tiene fácil explicación en el de Ptolomeo. En este mismo capítulo, Hawking y Mlodinow descartan el modelo del universo estacionario basándose en su incapacidad para explicar ciertas observaciones realizadas sobre el universo. ¿No deberían hacer lo mismo con el de Ptolomeo?
·         [El universo] no tiene una historia, sino todas las historias posibles… El pasado es indefinido y sólo existe como un espectro de posibilidades.
Estas afirmaciones del capítulo 4 las sacan de la formulación de Richard Feynman de la mecánica cuántica, un artificio matemático alternativo y equivalente a la mecánica de matrices de Heisenberg y a la función de onda de Schrödinger, que calcula la probabilidad de un suceso cuántico integrando sobre todas las trayectorias posibles. Para poder sacar esas conclusiones, Hawking y Mlodinow necesitan que el artificio represente de algún modo la realidad (esa realidad cuya existencia objetiva niegan), y por eso han inventado el realismo de modelos. Pero no dicen nada de las paradojas que surgen cuando estas teorías se aplican a objetos macroscópicos, como la del gato de Schrödinger. En cambio, la aplican alegremente al universo entero, sin justificar por qué puede hacerse eso. Además, ¿no habíamos quedado en que la realidad objetiva no es cognoscible? Entonces, ¿cómo podemos saber si el universo existe? Los autores ni siquiera se lo plantean, quizá porque de hacerlo acabarían en una contradicción.
·         ¿Cómo podemos saber si un ser tiene voluntad libre?... No sabemos resolver las ecuaciones de tres o más partículas en interacción. Un [ente] del tamaño de un ser humano contiene mil cuatrillones de partículas… sería imposible resolver las ecuaciones y predecir su comportamiento.
Esta discusión del capítulo 8 es absurda. Una calculadora mecánica tiene también cuatrillones de partículas; sin embargo, observando su comportamiento pasado podemos deducir que no tiene voluntad libre y predecir su comportamiento futuro. Los autores olvidan que el comportamiento de los objetos macroscópicos puede analizarse sin necesidad de aplicar la física de partículas. Además, la idea de la voluntad libre no proviene de la resolución de ecuaciones, sino de la introspección.
·         No hay restricción a la creación de universos enteros… La creación espontánea es la razón por la que existe algo en lugar de nada, la razón por la que existimos.
Suponiendo que esto sea verdad (lo que es mucho suponer), aún quedaría sin explicar por qué existen leyes que permiten que esto ocurra, con lo que estamos como al principio. Por lo demás, todo lo que dice el libro respecto al multiverso como posible explicación del ajuste fino no añade nada a lo que ya sabíamos.


Los científicos que se meten a hacer filosofía (esa misma filosofía que desprecian y consideran muerta) deberían tomarse la molestia de estudiarla un poco más a fondo. Así, al menos, tendrían cuidado en no transgredir algunas de sus bases fundamentales, como el principio de no contradicción. Esta crítica no sólo se aplica a Hawking, también a otros científicos conocidos, como Richard Dawkins, que al invadir el campo de la filosofía suelen demostrar su ignorancia.

Es una pena que los errores filosóficos de bulto en que caen los autores tiendan, para el lector cuidadoso, a desacreditar la totalidad del libro. Aunque proceda de aficionados a la filosofía, sería bueno que la única propuesta original de El Gran Diseño (el realismo de modelos) fuese analizada más a fondo.

Para terminar, una cita de Woody Allen (Getting even, 1971):

¿Es cognoscible el conocimiento? De no ser así, ¿cómo podemos saberlo?

Versión inglesa de este artículo

Manuel Alfonseca

2 comentarios:

  1. Doctor: Me era conocida la existencia del libro comentado y también había oído algunas ligeras referencias sobre su contenido; con todo ello, no me atraía él lo suficiente como para procurar leerlo. Este artículo de usted, es lo más formal y preciso que me ha llegado sobre tal libro; pero, aun reconociendo que los aciertos y los desaciertos de éste pueden resultar interesantes al menos a efectos sugerentes, por el momento sigo sin sentir atracción alguna hacia su lectura.

    Sobre la cita textual que dice que “la filosofía ha muerto”, me complace el entender que los autores del libro, desde la primacía en solitario de la ciencia, que sostienen, reconocen implícitamente que la filosofía tuvo vida (vida portadora de antorcha para la búsqueda de conocimientos); y, por ello, también me permiten entender que las raíces de la filosofía –el mito y la teología– hubieron de tener esa misma clase de vida. Dejando aparte la cuestión de si la filosofía y sus raíces pudieran morir o, tan solo, permanecer en la actualidad en estado de letargo; debo afirmar que desde hace ya bastante tiempo vengo siguiendo la antorcha portada por los científicos, para mi búsqueda de conocimientos teológicos. Y me parece que esa actitud resulta cada vez más extendida.

    Un cordial saludo, para todos,
    José Antonio Chamorro Manzano

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    1. En este artículo, con el término "filosofía" no me refería a la Teología, sino a la Metafísica, la Ontología y la Teoría del Conocimiento. Cuando Hawking dice que la filosofía ha muerto, es evidente que ignora que la ciencia misma (que es una forma de conocimiento) no puede existir sin filosofía, porque la ciencia no dice nada sobre cómo adquirimos los conocimientos científicos y cuándo se pueden considerar válidos. Por eso existe toda una rama de la filosofía (la filosofía de la ciencia), cuyos más grandes representantes del siglo XX son Popper y Kuhn. Hawking está invadiendo este terreno, pero no es consciente de ello, por eso dice lo que dice.

      La cita de Woody Allen que puse al final era muy pertinente, precisamente porque pone en duda la validez de un conocimiento obtenido sin referencia alguna a la teoría del conocimiento (en este caso, la filosofía de la ciencia).

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