jueves, 9 de julio de 2015

¿Se enseña bien la ciencia en España?

Según casi todas las evaluaciones nacionales e internacionales, la enseñanza española, en los niveles elemental y medio, deja mucho que desear. Los estudiantes llegan a la universidad sabiendo menos que en planes anteriores, lo que obliga a rebajar también el nivel universitario o a utilizar remedios desesperados, como la implantación de cursos cero. En cambio, las editoriales de libros de texto parecen haberse lanzado a una carrera de contenidos. Se supone que el bachillerato debe proporcionar a los alumnos una formación general, no especializada. Sin embargo, en algunas materias, como química y biología, se les obliga a aprender cuestiones o a resolver problemas que deberían encontrarse en la universidad, varios cursos más tarde. Parece un contrasentido que se fuerce a los alumnos a aprender cada vez más, pero cada vez sepan menos.


A veces se aduce, como justificación del aumento de contenidos, que las ciencias adelantan, que es necesario aumentar los conocimientos impartidos para dejar sitio a los avances nuevos que habrá que estudiar en las respectivas carreras. Quizá este argumento podría aplicarse, hasta cierto punto, a la biología, en la que ha surgido el campo de la ingeniería genética, pero en otras ciencias no ha habido revoluciones semejantes. Tampoco se aplica a las matemáticas, pues los avances realizados en los últimos tiempos son de interés para especialistas, pero quedan fuera del alcance del ciudadano medio.

Ya que hablamos de las matemáticas, hay que señalar que la introducción de la teoría de conjuntos y del álgebra de Boole en los niveles más bajos de la enseñanza, allá por los años setenta, fue un error garrafal, sólo comparable a la introducción de la lingüística transformacional en la enseñanza elemental de la lengua. No todas las edades tienen la misma capacidad. Cuando yo estudié la teoría de conjuntos a los diecisiete años, me la explicaron entera en un par de clases y la comprendí perfectamente. A esa edad es trivial, pero un niño de seis años no está en condiciones de captarla, a pesar de lo que digan los pedagogos. 

Otro de los fallos de la enseñanza española es el largo tiempo muerto que transcurre desde que se introduce una simplificación científica hasta que llega a los niveles más bajos de la enseñanza. Las simplificaciones facilitan el aprendizaje y dejan sitio para nuevos avances. ¿Imaginan que hoy tuviésemos que estudiar, en matemáticas, la suma mixta de varas, pies, pulgadas, etcétera? La introducción del sistema métrico decimal eliminó de la enseñanza esa carga innecesaria. Veamos algunos ejemplos de esta inercia. 
Metro patrón entre 1889 y 1960
  • En 1960, la XI Conferencia General de Pesas y Medidas modificó el conjunto de prefijos y sufijos del sistema métrico decimal, introduciendo algunos nuevos y eliminando miria, que hasta entonces se había aplicado a los múltiplos por diez mil. Treinta años después, ese prefijo seguía enseñándose en las escuelas españolas. 
  • Por ley del 8 de noviembre de 1967, España adoptó oficialmente el Sistema Internacional de Unidades de Medida (SI). Con él desaparecía oficialmente en nuestro país el fárrago provocado en la enseñanza por la coexistencia de tres sistemas de medidas físicas: MKS, CGS y Técnico o Terrestre. Cuando yo estudiaba, una de las dificultades principales de los últimos cursos de bachillerato la provocaba la existencia de dichos sistemas y las conversiones entre ellos. Todo eso tenía que haber desaparecido inmediatamente después de la adopción oficial, pero ¿fue así? Me consta que en 1990 se seguía enseñando el kilogramo-peso o kilopondio en las escuelas.
Entretanto, los temarios se amplían, los libros son cada vez más gruesos, y para seguirlos nuestros estudiantes tendrían que realizar esfuerzos de doce o catorce horas diarias. Muy pocos lo hacen. Muchos abandonan los estudios o procuran aprobar con el menor esfuerzo posible, lo que fuerza el listón a la baja. Una vez alcanzado el nivel universitario, muchos no cogen los libros hasta la víspera de los exámenes, con el resultado que se puede esperar.

¿Quién tiene la culpa? Probablemente, todos un poco. Las editoriales, que se han lanzado a una guerra por el mercado, cuyo síntoma más preocupante es la publicación de libros cada vez más farragosos. Los profesores, que se dejan arrastrar en esta guerra, eligiendo precisamente los libros más completos y prestigiosos. Las autoridades públicas, que lo permiten. Deberían establecerse contenidos máximos para las asignaturas, no sólo mínimos. Habría que definir qué es lo que se entiende por cultura general. La enseñanza primaria debería ser realmente básica, eliminando todo lo que sobra: en matemáticas, lo que pase de las cuatro reglas, un poco de geometría, los quebrados y la regla de tres; en física, dejar poco más que los conceptos elementales del movimiento; en química, las nomenclaturas no tradicionales no deberían considerarse elementales; se puede dedicar más atención a la biología, pero sin profundizar demasiado; y acabar con esa lucha permanente de todas las profesiones para que se añada una introducción a sus estudios en los niveles más bajos posibles.

Hay una gran diferencia entre la enseñanza primaria en Europa y en los Estados Unidos. El nivel norteamericano es más bajo que el nuestro. ¿Es un error? Tal vez no. Ese nivel no les ha impedido convertirse durante décadas en la mayor potencia industrial y científica del mundo.

Manuel Alfonseca


7 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con tu diagnóstico, Manuel, pero es incompatible con la frase-mantra-coletilla que dice más o menos así: ‘En España tenemos la generación de jóvenes mejor preparada de nuestra historia'. Yo creo que lo que debería decirse (con permiso de Marca España) es más lo siguiente: ’Tenemos la generación con más cantidad de jóvenes preparados, bien o mal, eso es ya otra cuestión’. Buen descanso veraniego, gracias por tu blog y un abrazo, Felipe

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    1. Yo creo que no es correcto decir que tenemos la generación de jóvenes mejor preparada de nuestra historia. Por un lado, es verdad que cada vez se saben más cosas (en general), pero creo que, como digo en el artículo, los jóvenes cada vez estudian menos. Lo que saben al final probablemente es menos que en otras generaciones. Además, sus conocimientos suelen estar polarizados en determinadas direcciones y no en otras, lo que complica las cosas.

      En conclusión, creo que la frase que aduces no es cierta. En cuanto a la alternativa que propones, Tenemos la generación con más cantidad de jóvenes preparados, quizá sea verdad, pero porque somos más en conjunto y va más gente que nunca a la universidad. Aunque para deducirla sería necesario probar que ir a la universidad implica estar mejor preparado, lo que no es evidente...

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  2. (I)

    El final del artículo puede llevar a conclusiones no del todo correctas, además de hacer corresponder efectos a causas indebidas o al menos no únicas ni principales.
    En su conclusión final:

    “Hay una gran diferencia entre la enseñanza primaria en Europa y en los Estados Unidos. El nivel norteamericano es más bajo que el nuestro. ¿Es un error? Tal vez no. Ese nivel no les ha impedido convertirse durante décadas en la mayor potencia industrial y científica del mundo.”

    No se debe relacionar el problema de su enseñanza primaria con su potencia industrial y científica, que es el efecto de causas totalmente diferentes, a saber:

    1) Dicha potencia industrial/científica es relativamente reciente, en realidad desde el final de la IIGM, en la que el mundo desarrollado (único competidor en el tema tratado) quedó completamente devastado, prácticamente reducido a luchar por la supervivencia física, mientras que USA, protegida por dos océanos y que solo tuvo beneficios de todo tipo con dicha guerra se convirtió en exclusiva, en único centro intacto y heredero de la civilización europea. Entonces ¿Cómo no va a ser la potencia hegemónica en todo si ya no existía rival? En las décadas siguientes demasiado ha tenido Europa con levantarse. Por tanto tal supremacía se debe más a la falta de verdaderos oponentes que a la calidad de su enseñanza.

    2) En este mismo orden de cosas, el desarrollo posterior a 1945 de la ciencia americana no se debe a su enseñanza, sino a que se hicieron por las buenas o por las malas, con todos los mejores científicos mundiales, de los cuales ninguno era suyo (así han seguido desde entonces).
    El caso más claro y que no han podido ocultar es su archi-famoso “Proyecto Manhattan”, donde los que realmente lo llevaron a cabo fueron:

    -Einstein (alemán): No miembro activo del proyecto pero inspirador de este tanto por trabajo científico como por inducción y presión sobre el mismo presidente USA.
    -Leo Szilard: húngaro
    -Edward Teller: húngaro
    -Eugene Wigner: húngaro
    -Enrico Fermi: italiano
    -Stanislaw Ulam: polaco
    -J. von Neumann: húngaro
    -Hans Bethe: alemán

    Y para qué seguir; salvo el director militar del proyecto y el jefe de grupo, por fuerza estadounidenses, no quedaba nadie de verdadera importancia de esa nacionalidad, al menos ni de lejos comparado con los anteriores.
    Por tanto toda la ciencia del proyecto era europea y nada puede deber a la enseñanza USA, más bien al contrario.

    3) El predominio posterior es totalmente lógico y no podía ser de otra manera tal como quedo el mundo y por varias décadas. Aún así su industria y tecnología se vio propulsada (y nunca mejor dicho) por los científicos europeos robados, seducidos y emigrados; basta con su reconocimiento de que incluso su aventura espacial se debe a ideas y hombres traídos de Alemania, con von Braun como principal representante y al que los USA nunca han negado deberle casi todo en la carrera espacial y sus ideas, al menos de inicio que era lo básico.
    Por tanto nada debe tal situación a la enseñanza USA, ya que realmente no procede de ella.

    //...............

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  3. (II)

    4) En las ultimas desclasificaciones respecto a la II GM, los mismos USA confiesan haber requisado (léase robado) unas 300.000 patentes alemanas, pero se cree que en realidad están cerca de las 600.000.
    Por tanto mucho del posterior desarrollo no se debe a la enseñanza USA, como en todo lo anterior.

    5) Lo comentado sigue en la actualidad, con infinidad de todos los talentos mundiales (preparados en los sistemas educativos de otros países) “huyendo” a los USA en busca de reconocimiento del “amo” y unos dineritos para su cuenta, esperando les incluyan en algún equipo que maneje ingentes cantidades de dinero (fundamento de la ciencia actual) y así lo mismo sale su nombre en una reseña ¡o tiene más suerte y cae en el equipo que intercepta ondas gravitatorias!
    Por tanto este ejercito mercenario nada debe a la enseñanza USA, aunque sí al dinero de sus mercaderes y a su complejo militar/industrial, verdadero fin de tal reclutamiento.

    6) En lo que respecta al propio país, está claro que por muy mala que sea la educación, teniendo 330 millones de habitantes y reales posibilidades de acceder a información, con tal cantidad de personas tienen que salir algunos con talento y posibilidades de desarrollarlo, por mera inercia y estadística, por lo que tampoco debe extrañar que haya científicos puramente americanos a pesar de lo mala que sea la educación; es que sencillamente no pueden dejar de salir por simple probabilidad, lo que tampoco se debe a la enseñanza USA sino al talento individual.

    Conclusión: el nivel americano en ciencia y tecnología nada debe a su nivel de enseñanza y realmente ha sido un avatar histórico y un empleo de su potencial crematístico en comprar el talento fuera de sus fronteras, en cualquier parte del mundo, eliminando competencia y subsanando de ese modo su déficit educativo nacional.

    Por todo lo anterior, no parece que la educación USA sea un ejemplo donde debamos mirarnos, a no ser que tengamos mucho dinero para gastar en comprar talento.

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    1. Estoy bastante de acuerdo con lo que dice en su comentario, y yo mismo he utilizado esos argumentos en otros contextos. Note, por cierto, que digo esto: "¿Es un error? Tal vez no", o sea, no lo doy por seguro, sólo es una sugerencia.

      Por otra parte, pienso que el nivel de nuestra enseñanza primaria es demasiado alto, o dicho de otro modo, que se pide demasiado a nuestros niños. La niñez no es para pasarse todo el tiempo estudiando. Y a medida que los niños crecen, les resulta más fácil aprender ciertas cosas, porque su cerebro se va adaptando. He mencionado en el artículo la teoría de conjuntos y la lingüística transformacional como dos errores graves que hicieron la enseñanza primaria casi inaccesible, no sólo para los niños, sino también para muchos profesores.

      En fin, que me atengo a lo que digo en el artículo.

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    2. En efecto, no da por cierto y lo plantea como posibilidad, pero es bien claro que tan sistema no es precisamente de lo mejor y el país se sustenta en otros pilares.

      Respecto al sistema español creo que está en lo cierto de que debería ser el imprescindible en la enseñanza primaria, más o menos los saberes que indica; creo que la antigua Enciclopedia Álvarez los sintetiza muy bien y es más que de sobra en ese nivel. De hecho si este fuese el nivel medio de la población sería posiblemente la más culta del mundo.

      El verdadero desastre se ha producido hace ya mucho tiempo en la enseñanza media, que ahora se propaga imparable en la superior desde el advenimiento del terrible Bolonia.

      En efecto, la teoría de conjuntos y el “saussirismo” en lingüística han destrozado las bases sobre las que asentar fuertemente el saber, sobre todo cuanto más temprana edad se tenga; las sucesivas leyes han ido degradando la enseñanza y creo que lo más perjudicado ha sido la ciencia y la tecnología; solo hay que ver la calidad de los ingenieros españoles, de lo mejor del mundo ahora cayendo en picado y todavía no hemos llegado al fondo.

      La deficiencia con que se pasa de cursos y niveles es tal que la determinación es aprobar a todos a toda costa, pasando ya con cualquier número de asignaturas pendientes si es que les quedan, a lo que ya no se tiende. Si la enseñanza no se hace más elitista en el sentido de mérito y capacidad no hay nada que hacer.

      En fin, como reza el dicho “que Dios nos coja confesados”.

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    3. No puedo estar más de acuerdo con esta frase suya: "las sucesivas leyes han ido degradando la enseñanza". O como yo suelo expresar esa misma idea: "Cada ley de enseñanza es peor que la anterior".

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