jueves, 22 de junio de 2017

Aristóteles, el científico más grande de la civilización greco-romana

Aristóteles
En el Diccionario Espasa 1.000 grandes científicos (1996) propuse una cuantificación objetiva de la importancia de los distintos practicantes de la ciencia, utilizando para ello medidas como el número de líneas que se les asigna en enciclopedias de distintos países (para evitar el sesgo a favor de los compatriotas). Posteriormente, en una obra aún no publicada (La cuantificación de la historia y el futuro de Occidente), apliqué el mismo procedimiento a varias ramas de la creatividad humana: ciencia, filosofía, literatura, artes plásticas y música. En ese estudio quedaron empatados con la máxima puntuación seis científicos: uno griego (Aristóteles) y cinco de Occidente (Descartes, Newton, Darwin, Freud y Einstein). Podemos, pues, afirmar que Aristóteles fue el científico más grande de la civilización greco-romana.

¿Qué realizaciones científicas han hecho posible que Aristóteles alcance esa situación de privilegio?
  • Fue el creador de la ciencia física. Hasta entonces había habido tres ciencias fundamentales, practicadas por todas las civilizaciones antiguas: la astrología (lo que hoy llamamos astronomía), la medicina y las matemáticas. Antes de Aristóteles, algunos filósofos griegos (Anaxágoras, Anaximandro, Empédocles, Platón...) habían intentado construir una teoría del mundo basada en la existencia de unos pocos elementos fundamentales, cuyas interacciones explicarían el comportamiento de todos los cuerpos. Aristóteles lo sistematizó en una teoría coherente, según la cual existirían cinco elementos (tierra, agua, aire, fuego y éter), cuatro de los cuales coexisten en la Tierra y el quinto (quintaesencia) formaría los cuerpos celestes. Aplicando a los elementos el principio de que lo semejante busca a lo semejante, se explicaría por qué las piedras y el agua lanzadas al aire vuelven a caer, los vapores y el fuego ascienden, mientras el movimiento propio de los cuerpos compuestos de éter sería girar alrededor de la Tierra.
  • Fue el creador de la biología, inventó de un sistema de clasificación bien organizado y perfeccionó la teoría de las tres almas (entendiendo el alma como principio de la vida): el alma vegetativa (propia de todo ser vivo y la única de las plantas), el alma sensitiva (propia de los animales y del hombre) y el alma racional (propia sólo del hombre).
  • Fue el creador de la lógica, herramienta esencial para el desarrollo de la ciencia, que permaneció prácticamente sin cambios, tal como Aristóteles la había desarrollado, hasta bien avanzado el siglo XIX.
Puede parecer sorprendente que en pleno siglo XXI se haga un panegírico de Aristóteles, cuyas enseñanzas dominaron la filosofía y la ciencia mundial hasta el siglo XVI. Desde entonces se ha hecho hincapié mucho más en sus errores (que los tuvo) que en sus aciertos (que fueron abundantes). Pero todo científico ha cometido errores. En eso precisamente consiste la ciencia: en ir corrigiendo poco a poco los errores de los científicos anteriores. También Copérnico se equivocó cuando puso al sol en el centro del universo. Y Newton, porque sus ecuaciones no explican la precesión del perihelio de Mercurio. Y Einstein, que se empeñó en describir un universo estático. Además, puede que Aristóteles tenga un papel importante que desempeñar en la ciencia moderna. Sin ir más lejos, la tesis doctoral en filosofía de la física de Francisco José Soler Gil, escrita en el siglo XXI, se titula Aristóteles en el mundo cuántico.
Aparte de sus teorías científicas y filosóficas, que pueden ser más o menos discutibles hoy día, Aristóteles nos ha legado una nomenclatura, sin la cual hay cosas de nuestra vida diaria que nos resultarían ininteligibles. Voy a poner como ejemplo lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la transubstanciación de la Eucaristía:
1376. El Concilio de Trento resume la fe católica cuando afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre; la Iglesia católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación" (DS 1642).
Para entender esto hay que recurrir a la nomenclatura de Aristóteles, según la cual substancia es lo que algo es, mientras accidente es el conjunto de las propiedades de ese algo. En la consagración de la Eucaristía cambia la substancia, pero no los accidentes, es decir, las propiedades físico-químicas del pan y del vino permanecen sin cambio alguno después de la consagración, por lo que un análisis físico-químico de la hostia consagrada no descubriría diferencia alguna con el pan. No se trata, por tanto, de una afirmación científica, sino de un acto de fe. Muchos ateos, e incluso cristianos protestantes, tropiezan en este punto, porque no conocen la nomenclatura de Aristóteles, que es la que está aplicando la Iglesia, que adoptó esta definición muchos siglos antes de que existiera la Química, por lo que no se puede decir que se trate de un truco para escapar de los avances de la ciencia.
Niccolò Machiavelli
Finalmente, quiero señalar que la Política de Aristóteles se puede aplicar a nuestros días casi sin cambios. En ese libro, por ejemplo, Aristóteles dijo aquello de que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos dos milenios antes que Winston Churchill. No lo dijo con esas palabras, como tampoco aparece literalmente en El Príncipe de Machiavelli la famosa frase que se le atribuye: el fin justifica los medios. Lo que hizo Aristóteles en ese libro fue clasificar los sistemas políticos en tres tipos, de cada uno de los cuales hay una versión buena y otra mala:
  1. El gobierno del mejor (monarquía), cuya versión mala es la tiranía.
  2. El gobierno de los mejores (aristocracia), cuya versión mala es la oligocracia.
  3. El gobierno de todos (democracia), cuya versión mala es la demagogia.
Añadamos a esto dos constataciones:
  • Que entre los sistemas políticos buenos, el mejor es la monarquía, seguido por la aristocracia, y el menos bueno la democracia. Por el contrario, entre los malos, el peor es la tiranía, seguido por la oligocracia, y finalmente por la demagogia.
  • Una regla general: todo sistema político, aunque sea inicialmente bueno, tiende espontáneamente a corromperse y a convertirse en su contrapartida mala.
De ahí se deduce que es mejor partir del sistema político menos bueno (la democracia), porque cuando se corrompa (lo cual es inevitable) nos llevará al sistema político menos malo (la demagogia).
Que alguien se atreva a negar que todo esto lo estamos experimentando aún en nuestros días. ¡Ojalá todo el mundo leyera a Aristóteles!

Manuel Alfonseca

Publicado el 31 de marzo de 2017 en El Debate de Hoy

3 comentarios:

  1. Excelente artículo. Con razón decía el padre Jorge Loring, S.I., que Aristóteles es el genio más grande que ha dado la humanidad.

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  2. Estoy de acuerdo con el artículo. En una época en que ciencia, fe, y filosofía hasta la ruptura cartesiana estaban muy unidos. Hay que reconocer, que casi todo en lo filosofía lo dijeron Platón, y Aristóteles, y el resto fue redescubierto. Quisiera rendir un gran homenaje a los dos artífices, que nos lo redescubrieron, para occidente, y lo hicieron compatible con el cristianismo. Me refiero a San Alberto Magno, que heredó su amor por la botánica, y es el patrón de los químicos, y el hombre cuyo mugido estremeció al mundo Santo Tomas de Aquino. Que lo curó del enfoque Averroísta, y del relativismo moral de Siger de Bravante. Espero el siguiente artículo con mucho interés.

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  3. Aristòteles Detective---libro que leo diariamente y por supuesto encuentro grandeza y entusiasmo en su texto relatado por Margaret Doody....Y, que al tratar de comprender-lo voy tomando nota de lo que es ser un "BUEN ESCRITOR"...Estèfano y Aristòteles, detectives filòsofos...Digno de la sabios que amamos a los precursores de la Ciencia Griega y aprendizaje para Occidentales y los lectores de las versiones Griegas...Gracias apreciado y estimado compañero Manuel Alfonseca por tener en cuenta a quienes admiramos con mucho afecto vuestros artículos...Dios siga Bendièndole hoy y siempre. Atte, Gerson.

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