jueves, 29 de octubre de 2015

Dostoievski y la función de una sola variable

Fiodor Dostoievsky
En su novela Los demonios (o Los endemoniados, pues hay dos versiones del título), publicada en 1872, Dostoievski demuestra ser un profeta político que exhibe un conocimiento profundo del comunismo y de la forma de pensar de los comunistas. En este libro predice correctamente, con 45 años de antelación, que Rusia sería el primer país donde se impondría el comunismo, una idea que Marx y Engels desecharon debido a la ausencia de proletariado industrial en ese país. Veamos cómo lo dice uno de los personajes de Dostoyevski:
Sabemos que un dedo misterioso apunta a nuestro delicioso país como la tierra más adecuada para la realización de la gran tarea.
Los comunistas del libro, los demonios o endemoniados, quieren conseguir los mismos objetivos que sus camaradas que triunfaron en la Unión Soviética, entre ellos acabar con la religión. Para ello proponen dos métodos diferentes. Oigamos las palabras que pone en su boca Dostoievski:

Sugiere, como solución final a la cuestión, la división de la humanidad en dos partes desiguales. Una décima parte disfrutará de una libertad absoluta y de un poder ilimitado sobre las otras nueve décimas partes. Los otros tendrán que abandonar su individualidad y convertirse, por decirlo así, en rebaño, y a través de una sumisión sin límites alcanzarán la inocencia primordial, algo así como el jardín del Edén.
[Otros dicen] que, por mucho que se manipule el mundo, no es posible arreglarlo, pero si cortamos cien millones de cabezas para aligerar la carga, será más fácil dar el salto.
Dostoievski hace que sus endemoniados elijan entre los dos métodos. En la vida real, en la Unión Soviética aplicaron los dos. A partir de 1919, el Partido Comunista de la URSS limitó el número de sus miembros, que nunca sobrepasó los 4.200.000. Como los miembros tenían muchos privilegios, no había bastante para todos. Teniendo en cuenta que la URSS tenía unos 190 millones de ciudadanos, la proporción (2,2%) fue aún menor que la que predijo Dostoievski (10%). Poco después, las purgas de Stalin, que causaron unos 30 millones de muertos, aplicaron el segundo procedimiento.
A los comunistas se les clasifica usualmente como extrema izquierda. La división de las ideas políticas en derecha e izquierda es un ejemplo más de esa tendencia  irresistible a reducir todos los fenómenos a funciones de una sola variable que mencioné en un artículo anterior, y que se debe a que esas funciones son más sencillas y pueden representarse sin dificultad. A menudo la realidad, que es tozuda, desmiente esas ilusiones, pues el mundo es más complejo de lo que suponemos y no es raro que muchos fenómenos dependan de más de una variable independiente.
Cuando se clasifica a los seres humanos según sus ideas políticas, se suele hablar de “derecha”, “izquierda” y “centro”. Veamos algunos indicios de que esta clasificación simplifica demasiado:
  • En general basta con declararse en contra del aborto provocado, para que te cataloguen como de extrema derecha. Sin embargo, hay muchas personas cuyas ideas se ajustan más a lo que usualmente se considera ideología de izquierdas, que se oponen al aborto porque es un ataque contra el derecho a la vida, el primero en la declaración de los derechos del hombre.
  • Los medios de comunicación se desconciertan cuando los papas hablan en contra del capitalismo salvaje. Como por ser católicos tienen que ser de derechas, no les cuadra que en otros puntos parezcan de izquierdas.
  • A Stalin y Hitler se les suele clasificar, respectivamente, en la extrema izquierda y la extrema derecha. Sin embargo, sus comportamientos fueron bastante semejantes. Una prueba de su cercanía es que se pusieron de acuerdo para repartirse Polonia y la URSS se abstuvo de intervenir en la segunda guerra mundial hasta que Hitler dio orden de invadir su territorio.
Razón e ideología se enfrentan, porque la segunda es irracional (suele ser equivalente a la adscripción ciega a ciertas ideas). Un científico no debería ser ni de izquierdas ni de derechas. Para cada cuestión política concreta, debería estudiarla con cuidado y adoptar su propia postura, sin importarle un bledo que por ello le clasifiquen acá o allá. Si hace esto, parte de sus ideas coincidirá con los de un lado, parte con los del otro.
Hay en Internet algún intento (The Political Compass) para clasificar las ideas políticas de las personas en función de dos variables independientes, en vez de una:
  • Ideas en el campo económico, con el comunismo en la extrema izquierda y el capitalismo sin restricciones en la extrema derecha.
  • Ideas en el campo social, con los autoritarios en el extremo superior y los libertarios en el inferior.
En este análisis bidimensional, Hitler y Stalin aparecen más cercanos que de ordinario, mientras Benedicto XVI cae cerca del centro del diagrama, por lo que el mero hecho de trabajar con dos variables independientes en vez de una parece eliminar algunos de los inconvenientes señalados cuando se usa una sola variable.
En 2005 cumplimenté por primera vez el test de The Political Compass, para ver dónde me situaba. En 2015 acabo de repetirlo para ver si se confirma su diagnóstico, o si entre tanto yo había cambiado de posición. Los resultados de las dos pruebas fueron totalmente coherentes: (-3, -0.97) en 2005, (-2.75, -1.18) en la actualidad (el margen va de -10 a 10 en los dos ejes). O sea, que estoy casi en el centro, ligeramente hacia la zona social libertaria, y un poco más hacia la izquierda económica. Y eso a pesar de que en el test me preguntaron mi opinión sobre el aborto provocado. Entre las personalidades cuya posición aproximada proporcionan en ese sitio web, las más cercanas a la mía resultan ser Nelson Mandela, Gandhi y Benedicto XVI. Y entre los compositores famosos, Beethoven y Mahler. No me parecen malas compañías.
Lo más probable es que el modo de pensar de una persona tampoco sea función de dos variables independientes, probablemente dependa de más factores. En cualquier caso, este intento de The Political Compass me parece digno de encomio.


Manuel Alfonseca

11 comentarios:

  1. Muchas gracias por tan interesante artículo, que merece ser comentado. Voy a intentar hacer el test y animar a algún amigo a hacerlo. Si, después de ello, creo que merece la pena compartir mis resultados, lo haré a través de mi blog http://librosyabrazos.es/ (y le enviaré aviso).

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    1. Gracias. Por cierto, su blog es muy interesante y bastante más político que el mío :-)

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  2. Hola muy interesante el artículo como siempre. Estoy totalmente de acuerdo con el punto de vista expuesto por el Sr. Alfonseca. Yo cuando hable con él a cerca de los Demonios tuve dudas de si englobarlos en el anárquismo (el Batzarov de "Padres e hijos") o los comunistas. Es mucho más interesante el análisis que hace Alfonseca, que el que hago yo. También es muy curioso que coincida con el menos precio de derecha e izquierda que hacían tanto Ortega y Gasset (aunque mis simpatías están más con Unamuno), y del amigo de C.S. Lewis Christopher Derrick que hablaba de la absurda dicotomía entre la izquierda y la derecha. Es cierto como apunta el señor Alfonseca que tanto Karl Marx como Engels no tenían preparada la revolución comunista para Rusia, sino para Inglaterra (dónde curiosamente tanto el socialismo, como el comunismo siempre han sido muy heteródoxos). De hecho en Rusia tenía mucho más éxito el anárquismo el de Bakunin con quien Marx rompió (habiendo un duelo entre obreros y campesinos), Krpotkin, y el anárquismo religioso de Tolstoi. La violencia en la izquierda contó como pioneros a Steiner, y Sorel. Aunque la división entre izquierda y derecha data de la revolución francesa cuando Jacobinos y Girondinos se colocaron en la izquierda (los jacobinos en los asientos más altos). El centro los Feudlleant, y los monárquicos en la derecha. De todas formas estoy de acuerdo con mi amigo en que los encuadres a derecha e izquierda son muy discutibles. Hitler, y Mussolini empezaron en la izquierda Mussolini en el partido socialista. Paul Johnson dice que Lenin envidiaba su éxito en Italia a raíz del desastre de Caporetto, y la Guerra Mundial adopto un tono belicista que llevo al fascismo italiano. Hitler empezó en el DAP que era un partido de izquierdas antimarxista. Oswald Mosley fue Tory se hizó laborista y luego creo el partido fascista inglés (por cierto que se casó con la amiga y hermana de Nancy Mitford; Diana). De hecho el nazismo es un partido antigeno creado específicamente para destruir a los partidos democráticos, y al comunismo, y lo hizó perfecccionando sus métodos de represión. Si nos damos cuenta tanto Hitler, como Stalin emplean métodos similares. El control de los medios de comunicación (de hecho los nazis perfeccionaron la radio, y mientras las de los comunistas tenían hilos no así la de los Nazis). También fueron muy parecidos en la defenestración de sus aliados más díscolos Quirov en Rusia y el líder de las SA Ernst Rhom (que tan útil le fue a Hitler para alcanzar el poder). Prueba de la buena sintonía a pesar de las diatribas anticomunistas del Mein Kampf de acabar con el comunismo es el pacto Molotov Ribbentrop. Sólo la desmedida ambición de Hitler conquistando Rumanía echo por tierra el pacto, y entrego a Stalin en manos de los aliados. Para disgusto de Evelyn Waugh que creía en una cruzada contra el nazismo y el comunismo y tuvo que ver perplejo como la UR.S.S. se convertía en aliado. Hay un caso sangrante de la complicidad entre Hitler y Stalin y es el de Ann-Bubber Neumann que pasó de un campo de un Gulag al campo de concentración de Ravenbruck (el campo de concentración es una perfección monstruosa del gulag soiético). En los últimos años del Stalinismo hubó una persecución contra los judíos siendo una de sus víctimas la esposa de Molotov que era judía. En un principio Musolinni tenía amigos judíos y una amante judía que fueron decisivos para crear el partido fascista, pero su amistad con Hitler hizó que se adhiriera a las tesis antisemitas Hitlerianas.
    Yo no sé dónde me pondrían en ese estudio espero que en ninguno de los extremos aunque creo yo que sí que acabaría en uno de ellos. Sólo una última cosa alabó la labor de Mandela por sus esfuerzos en buscar la integración de negros y de blancos, y de tomarse la venganza. Pero si que hay que afearle una cosa y es que impulsó una de las leyes abortistas más laxas y más permisivas con el aborto. Es una sombra muy oscura, y es una pena pues Mandela hizo una gran labor.

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    1. Gracias, Fonch. Un único apunte: Rumanía no fue conquistada por Hitler, aunque sí presionó al gobierno de Antonescu para que le apoyara, pues era de tendencia fascista, pero intentó permanecer neutral. Pero también la URSS presionó y obligó a Rumanía a cederle Besarabia y Bukovina.

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    2. Lo que yo creo, que paso es que Hitler debió de derrocar al gobierno previo e impusó a los cascos de hierro de Antonescu, denominado el conducator. También lo hizó con Hungría, que fue el último país conquistado por Hitler. Derrocó a Horthy, porque este se oponía al exterminio de los judíos, colocando a su lugar a Szalasi del yugo y las flechas. Como curiosidad diré que hubo un plan para secuestrar al hijo de Hitler, y se encomendo la operación a Skorzeny el mismo que rescató a Mussolini. Finalmente Skorzeny acabó en España :-). Claro ya lo entiendo no conquisto Rumanía le arrebato a Stalin Bukovina y Besarabia por los recursos petrolíferos.

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  3. Completamente de acuerdo con su artículo; y sería importante que la gente tomara consciencia de este hecho, ya que, teóricamente, estamos en una democracia.
    En el test, aunque sé que lo presentó a modo de ejemplo, muchas de las preguntas me parecen capciosas y sesgadas. Aún así me confirman como un libertarian de derechas, más o menos en el centro del cuadro morado (un bicho raro, por estos lares, me temo). Economic Left/Right: 4.38
    Social Libertarian/Authoritarian: -3.74

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  4. En el cuadro que presentan de los partidos políticos ingleses, curiosamente ninguno aparece en la gama morada, y los partidos tradicionales (Laboristas, conservadores y liberales) aparecen todos juntitos...

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  5. Interesante el artículo como los comentarios (tanto en lo histórico como en lo social). A mi no me gustan mucho las etiquetas y ni siquiera me interesaría hacer el test, pero ya de entrada tendría problemas para contestarlo, porque por ejemplo, yo sería muy liberal políticamente, pero muy autoritario en la ejecución de medidas administrativas-gobierno.

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    1. Evidentemente, como señaló Tucán, este test sólo es un ejemplo de que se puede clasificar a la gente teniendo en cuenta más de una variable. Estoy de acuerdo en que algunas de las preguntas son discutibles porque las alternativas que dan no cubren todo el campo de respuestas, pero como son tantas preguntas, al final se produce un efecto de alisamiento (smoothing) que compensa unas cosas con otras. Sería curioso saber dónde te ponen a ti. Por lo que dices, quizá hacia el centro...

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  6. El test cojea gravemente de una cosa: sólo pregunta opiniones (y esas pueden ser más falsas que una peseta de madera). Faltan preguntas sobre lo que hacemos realmente en la vida, es decir, cómo nos colocan nuestros hechos (que mienten peor que nosotros) en ese diagrama.

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    1. Estoy de acuerdo en que el test es muy mejorable. También he detectado preguntas en las que las respuestas que ofrecían no abarcaban todas las posibles. Lo pongo aquí como ejemplo de una clasificación político-económica con dos variables, no estoy defendiendo el test.

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