jueves, 23 de febrero de 2017

Hacia el mundo feliz

Portada de la 1ª edición
de Brave New World
Así como una utopía es una obra literaria que describe una sociedad perfecta, desde el punto de vista de su autor, una distopía es la descripción de una sociedad en la que ciertas características del mundo en el que vive el autor, que este considera inaceptables, son exageradas y llevadas hasta el extremo, con intención satírica o de denuncia.
Las dos guerras mundiales provocaron en Occidente una sensación de desilusión que dio lugar a las dos distopías más famosas de la historia reciente: Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley (Brave New World, escrita en 1931, publicada en 1932) y Mil novecientos ochenta y cuatro, de George Orwell  (Nineteen-Eighty-Four, escrita en 1948, publicada en 1949). Estas dos obras son originales en otro sentido: mientras otras distopías anteriores (como Erewhon, de Samuel Butler, 1872) estaban situadas en lugares remotos, como las Antípodas, las dos distopías modernas tienen lugar en el futuro.
La sensación de opresión que se apodera del lector de estas dos novelas es casi insoportable. En ambos casos, los rarísimos inconformistas que puedan aparecer en la sociedad son excluidos de ella: en la primera, se les destierra a una isla; en la segunda, la exclusión es sólo temporal: se somete al rebelde a un lavado de cerebro, con el objetivo de destruir su espíritu y convertirlo en un desecho mental, materia prima sobre la que el planificador social puede actuar, remodelar y educar hasta conseguir su recuperación y readaptación a la sociedad. Las dos distopías son horribles, pero tienen un poder de convicción, una verosimilitud, muy grandes.

Protada de la 1ª edición de
Brave New World Revisited
Más de un cuarto de siglo después de la publicación de su novela, Aldous Huxley escribió un ensayo titulado Nueva visita al mundo feliz (Brave New World Revisited, 1958) en el que revisaba la evolución de la sociedad moderna y la comparaba con las previsiones de las dos distopías, la suya y la de Orwell. En resumen, sus conclusiones son las siguientes:
  • Cuando escribió Un Mundo Feliz, pensaba que sus predicciones tardarían al menos seis siglos en cumplirse. Un cuarto de siglo después, ve a la sociedad occidental tan avanzada en el camino hacia su distopía, que ya no piensa lo mismo y lo prevé, como muy tarde, para el siglo XXI.
  • Cree que Un Mundo Feliz va a estar mucho más cerca de la realidad que Mil novecientos ochenta y cuatro, porque en este último se prevé un mundo en guerra permanente, en el que, como es natural, los disidentes son obligados a adaptarse mediante la fuerza bruta. En cambio, en la sociedad de Un Mundo Feliz se consigue erradicar el pensamiento libre por medios pacíficos, proporcionando a los miembros de la sociedad alternativas como el sexo libre, drogas no nocivas, y distracciones sin fin.
Veamos algunas citas:
Para parodiar las palabras de Winston Churchill, nunca tantos han sido tan manipulados por tan pocos.
[Muchas personas] son normales sólo en relación con una sociedad profundamente anormal. Su perfecta adaptación a esa sociedad anormal es una medida de su enfermedad mental. Estos millones de personas anormalmente normales, que viven sin problemas en una sociedad a la que, si fuesen plenamente seres humanos, no deberían adaptarse, conservan “la ilusión de la individualidad”, pero de hecho han perdido en mayor o menor grado su individualidad. Su conformismo se ha convertido en uniformismo.
Darle a las organizaciones precedencia sobre las personas es supeditar los fines a los medios. Lo que pasa cuando se supeditan los fines a los medios lo demostraron claramente Hitler y Stalin
Los seres humanos son mucho menos racionales y justos por naturaleza de lo que suponían los optimistas del siglo XVIII. Por otra parte, tampoco son tan moralmente ciegos ni tan desesperadamente irrazonables como los pesimistas del siglo XX quisieran hacernos creer.
Portada de la 1ª edición
de 1984
Huxley tiene razón al decir que la sociedad actual está fomentando su propia conversión en termitero, precisamente mediante los métodos que él señaló. Pero al afirmar que su visión está más próxima a la realidad que la de Orwell, olvida una de las previsiones de este, que está todavía más cerca de cumplirse. En Mil novecientos ochenta y cuatro, los miembros de esa sociedad se someten a la manipulación porque están sometidos a vigilancia permanente, lo que se expresa mediante una frase lapidaria:
Big Brother is Watching You (El Gran Hermano te está observando)
¿Cómo se realiza esa vigilancia? Mediante televisores que no se puede desconectar, y que emiten permanentemente información en sentido contrario al usual, en forma del sonido y la imagen que tienen delante. Y como hay televisores en todas partes, siempre encendidos, cada ser humano concreto permanece continuamente bajo la mirada de quienes le vigilan.
¿Qué tenemos hoy? Lo mismo, sólo que no en forma de televisores, sino de teléfonos móviles inteligentes (smartphones). ¿Se han fijado en que es imposible desconectar por completo estos aparatos? Hay un indicio que nos hace sospechar: si apagas el teléfono móvil por la noche, al encenderlo por la mañana ha perdido parte de la carga de la batería. Esto no ocurría con los teléfonos de la generación anterior, los que no eran tan listos, que pueden estar semanas desconectados sin perder carga. Tampoco ocurre con los ordenadores personales, cuya batería se descarga muy despacio mientras están apagados.
La conclusión es obvia: las dos distopías del siglo XX amenazan hacerse realidad. Lo que sus dos autores nos avisaron que podía ocurrir, porque no querían que ocurriera, está a punto de suceder. ¿Qué podemos hacer? Veamos lo que dice Aldous Huxley:
Algunos creemos que los seres humanos no pueden ser completamente humanos sin libertad y que, por tanto, la libertad es un valor supremo. Quizá las fuerzas que amenazan actualmente a la libertad sean demasiado fuertes para poder resistirlas por mucho tiempo. Sin embargo, es nuestro deber hacer lo que podamos para resistirlas.


Manuel Alfonseca

9 comentarios:

  1. Brillante y esclarecedor. Gracias por poner en palabras tan certeras lo que algunos intuimos desde hace tiempo. La televisión, los móviles, las redes sociales, son los nuevos "dictadores" de la conciencia. Enhorabuena, profesor!

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  2. Excelente articulo.El que fue y es para mi es el mejor guitarrista del mundo dijo un día que: " Cuando el poder del amor supere al amor al poder el mundo conocerá la paz"

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  3. Francisco Javier García Alonso23 de febrero de 2017, 4:03

    Me voy a permitir reproducir aqui un pequeño artículo que escribi hace tiempo. Espero que no sea abusar de tu espacio.

    En el año 429 la situación política en la Galia era de equilibrio inestable. Unos años atrás había sido arrasada por suevos, vándalos y alanos en su paso hacia España y el norte de África. En aquel momento, en el sur de la provincia, los visigodos actuaban como pueblo federado de Roma, a la que habían saqueado en el 410. Entretanto, los hunos acampaban en Panonia (Austria-Hungría) dispuestos a terminar con lo que quedaba del imperio romano. Los caminos eran inseguros a causa de las bandas de salteadores (los bagaudas) y se empleaban los cursos fluviales como vías de transporte.

    La propia Iglesia también pasaba por grandes angustias: a las antiguas herejías como el arrianismo acababa de sumarse otra nueva, el nestorianismo. Sin embargo, todavía vivían grandes santos como san Agustín (que fallecería el año siguiente), san Jerónimo o san Cirilo de Alejandría.

    En esas difíciles circunstancias el obispo san Germán de Auxerre, con san Lupo de Troyes como compañero, fue enviado por los obispos galos y por el Papa san Celestino I a Inglaterra. Debía conseguir que los cristianos de la isla abandonaran el pelagianismo, algo que consiguió tras un enfrentamiento dialéctico con los obispos herejes. Por el camino alentó la temprana vocación de santa Genoveva de Paris y, ya en Gran Bretaña, de donde ya habían salido las legiones romanas, comandó con éxito una partida de britanos contra pictos de Escocia y piratas sajones.

    Nuestra actual situación política también está plagada de incertidumbres. A la crisis económica de la que no acabamos de salir, ha seguido la crisis de la propia Unión Europea con el abandono de Gran Bretaña. Llevamos años sufriendo atentados terroristas de tinte islámico y la presión de los emigrantes dentro y fuera de nuestras fronteras se acentúa con el paso del tiempo. En lugar de líderes sólidos se multiplican los insensatos populistas.

    La Iglesia tampoco brilla ahora con la luz de hace unos años. Muchos fieles cristianos se aturdidos por las declaraciones de obispos de países ricos y secularizados poniendo en duda la doctrina de la Iglesia en el tema de la familia.

    A nosotros nos queda el ejemplo de san Germán de Auxerre. No podemos arreglarlo todo, no podemos alterar el curso de la historia. Pero no tenemos por qué cruzarnos de brazos. Siempre hay un error que combatir, una lucha política que desarrollar, pero, sobre todo, tenemos la obligación de cuidar de nuestros niños y jóvenes, de ayudar a madurar a nuevas Genovevas para los duros tiempos que, sin duda, se avecinan.

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  4. Estoy completamente de acuerdo, Manuel, tenemos que preservar nuestra libertad, ese don que nos identifica como humanos.
    Últimamente está de moda lo del "Big Data", que es una poderosa herramienta para análisis de datos a una escala inimaginable y también una escalón más hacia el "Big Brother"

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  5. Hola, quería felicitar al señor Alfonseca por su brillante artículo. Es curioso, pero es un tema, que hemos hablado mucho él, y yo y estoy de acurdo con él. El mundo en el que estamos viviendo es una mezcla, sé que voy a pecar de tibio, pero creo, que vivimos en una mezcla de "1984", y "Un mundo feliz". La primera se escribió, para atacar al comunismo, sobre todo la corriente stalanista, aunque en Eurasia ya se pueden detectar ataques contra el partido comunista chino de Mao, que ganará la Guerra Civil China en (1949). En cambio Huxley lo que atacaba era la sociedad americana, y su uniformidad total. A mí me ha pasado lo mismo que a John Smith, que fui al cine y la sensación de que mediante las películas se nos trata de imponer valores, y adoctrinarnos, y que todo está medido. El éxito de Orwell para mí son la Neolengua, y la manipulación del lenguaje, el tema del ministerio de la verdad manipulando las noticias, y también el hecho de insuflar odio a la sociedad. El fallo es pensar, que las nuevas dictaduras prohibirían el sexo, Orwell, como muchos no imagino la revolución sexual, y la utilización del sexo, como un medio de dominio de las personas. El final es muy poderoso, y muy impactante estuve debatiendo con el autor, que final era más terrible si el de Zamiatin "Nosotros" (al personaje lo lobotomizan), o el de 1984 y es peor el de 1984, y me pareció más desasosegante el de está última. En cambio "El mundo feliz" es terriblemente actual el sexo disociado de la reproducción, la utilización de paraísos artificiales, indeferentismo en lo idelógico, aunque todo este controlado por Mond (Dios es sustituido por el empresario Ford).La sensación de que hay un mundo privilegiado dividido en castas, y uno parecido al tercer mundo no muy diferente de los países pobres actuales. De todos los finales el más terrible es el de "Un mundo feliz", dónde la muerte del opositor se convierte en un espectáculo. La prensa está muy bien reflejada como diría el Papa Inocencio X troppo vero. Otra cosa brillante es que a penas es represión es la sociedad alineada la que impide el triunfo de algo diferente.
    Bien esto es dónde estamos, y a mi me gustaría saber a dónde podemos ir. Creo, que el destino de la humanidad, y espero equivocarme como profeta de catastrofes, pero ciertamente el destino de la humanidad puede asemejarse a otras distopías como "La semilla del deseo" de Burgess dónde la heterosexualidad está prohibida (para evitar una catástrofe demográfica), 1985 que Burgess también escribió como una segunda parte de 1984, dónde a parte del gran hermano hay unos sindícats mafiosos, y la presencia de la comunidad musulmana, que va a ser la que se haga con el control. Lo mismo describe G.K. Chesterton en "La hostería volante" con un líder relativista, que nos será muy familiar, que practica un sincretismo religioso y llega a traer el islamismoa Inglaterra. En esa novela Chesterton critica el imperialismo, pero también las hipotéticas consecuencias de la descolonización y lo que va a suponer en un magnífico dialogo entre Patrick Dalroy, y el poeta Dorian Wimpole, y las distopías finales serán un claco de "El padre Elías" de Michael D. O`Brien, "El cantar de Saint Leibowitz" de Walter Miller Jr. y sobre todo la distopía paurasística de Benson, que fue esctita en el año (1907) "El señor del mundo". Ciertamente a eso, creo es dónde podemos ir.

    Quería hacer una pregunta al señor Alfonseca. Una amiga méxicana está escribiendo una distopía (le he dado las señas de esta web), y me ha preguntado se se pueden manipular los genes, para que una persona se adapte a la corrupción y a la maldad. Yo creo, que no sería posible por el tema del libre albedrío, pero me gustaría conocer la opinión del Sr. Alfonseca. Nada más muchas gracias, y espero ansioso los siguientes y magníficos artículos de Divulciencia. PD. Perdón por la extensión.

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    1. No, no se pueden manipular los genes para hacer personas malvadas, al menos por ahora. De hecho, es más probable que se intente lo contrario, manipular los genes para hacer a los seres humanos más manipulables y adaptados a la sociedad. Pero es posible que este tipo de experimentos se prohíba, como se mencionará en mi próximo artículo :-)

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    2. Vaya es curioso, pero eso es lo que hace el gobierno en "La naranja mecánica", también de Anthony Burgess no es una manipulación genética, pero si un lavado de cérebro. Por cierto, que quien se opone a ese experimento es un sacerdote católico. Lo gracioso es que al final el protagonista abandona la violencia por sí mismo, y al final se reinserta en la sociedad. Esto Kubrick no lo incluyó en la película, y fue el principio de su enemistad.

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  6. Magnífico artículo. Leer aunque sea solo unos párrafos en defensa de la libertad y de la búsqueda de la verdad, siempre es gratificante.
    Para los amantes de la libertad siempre sobrevuela un halo de pesimismo, porque siempre la vemos en riesgo. Aunque eso ha sucedido toda la vida... Pero esa visión pesimista siempre nos ha llevado a mantener la guardia en alto.
    Sólo comentar que hace poco vi una película de futuro distópico "Equals"; aunque las críticas la ponen horrible, me pareció una película interesante, con varios temas que dan para pensar.

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