jueves, 13 de octubre de 2016

¿Quién tiene la culpa de las atrocidades del hombre?

Dr. Thomas A. Dooley
El siguiente párrafo lo escribió el doctor Thomas A. Dooley en su libro Deliver us from evil (1956). Tras varios meses al mando del servicio médico en el campamento de acogida a los refugiados que huían de Vietnam del Norte después de la partición del país al final del colonialismo francés de Indochina, el doctor Dooley prestó ayuda médica en Laos y fue fundador de MEDICO (Cooperación Médica Internacional), un departamento del Comité de Rescate Internacional (IRC).
Después de establecer controles en el pueblo de Haiduong, los comunistas visitaron la escuela de la aldea y sacaron al patio a siete niños, que fueron obligados a sentarse en el suelo con las manos y los brazos atados a la espalda. Luego trajeron a uno de los maestros jóvenes, también con las manos atadas. Entonces comenzó la nueva clase. Con voz suficientemente alta para que los niños que estaban en el aula lo escucharan, el Viet Minh acusó de traición a estos niños. Un "patriota" había informado a la policía de que este profesor daba clases en secreto, por la noche, y que el objeto de estas clases era la religión. Incluso les había leído el catecismo. El Viet Minh acusó a los siete de "conspirar", porque oyeron las enseñanzas del maestro. Como castigo, les iban a privar del oído. Nunca más podrían escuchar las enseñanzas de los hombres malos.
Dos guardias del Viet Minh fueron hacia cada niño y uno de ellos agarró con firmeza su cabeza. El otro luego introdujo con todas sus fuerzas un palillo de madera en cada conducto auditivo. El palo rompió el conducto y el tímpano. Los chillidos de los niños se oyeron en el pueblo. Los dos oídos fueron tratados de esta manera. Los niños sufrieron horriblemente. Como tenían las manos atadas a la espalda, no podían sacarse la madera de los oídos. Movieron la cabeza y se retorcieron, tratando de hacer caer los palos. Finalmente pudieron sacarlos rozando la cabeza contra el suelo.
En cuanto al maestro, había que evitar que volviera a enseñar. Después de obligarle a presenciar la atrocidad contra sus alumnos, tuvo que soportar una más horrible. Un soldado le asió por la cabeza mientras que otro agarró la lengua de la víctima con unos alicates y la extrajo. Un tercer guardia le cortó al profesor la punta de la lengua con su bayoneta... Sin embargo, ni el maestro ni ninguno de los alumnos murió.
Cuando la noticia de esta atrocidad atravesó el telón de bambú, se hicieron arreglos para la huida, y pronto el maestro y los alumnos estaban en la tienda 130 de [nuestro] Campo de la Pagoda. Tratamos a las víctimas como pudimos, aunque no se pudo hacer gran cosa.
Al revés que las de Auschwitz, estas atrocidades probablemente quedaron impunes, como suele ocurrir con las realizadas por comunistas.
La existencia de las atrocidades humanas se ha convertido en el principal argumento de los ateos contra la existencia de Dios. Podemos resumirlo así:
Los seres humanos cometemos muchas atrocidades.
Un Dios bueno nos impediría cometerlas.
No nos lo impide, luego un Dios bueno no existe.
Sorprendentemente, los mismos ateos que dicen esto afirman también esto otro:
La libertad humana no existe, es una ilusión.
Luego todas nuestras acciones están determinadas (determinismo clásico) o son fruto del azar (indeterminismo cuántico).
Seguramente no se dan cuenta de que este segundo razonamiento invalida la premisa mayor del primero. Si todas nuestras acciones están determinadas, si no somos más que autómatas, entonces las atrocidades no existen, porque no somos responsables de nuestros actos.
El ateísmo es una doctrina inmadura, cuyo objetivo es eludir la propia responsabilidad, echándosela al determinismo, al azar o a Dios, igual que un niño que, pillado en flagrante travesura, intenta por todos los medios echarle la culpa a otro.
Es cierto que en el mundo se cometen muchos abusos. Hay una tendencia humana muy extendida que intenta impedir los abusos prohibiendo el uso. Siguiendo esta regla, puesto que la libertad puede llevar a abusos, los ateos quisieran que Dios, en quien no creen, hubiera prohibido esa libertad humana, en la que también dicen no creer. Si la alternativa es que seamos todos autómatas, y a pesar de los abusos, creo que Dios ha hecho muy bien en no prohibir la libertad.
C.S. Lewis
En su película biográfica sobre C. S. Lewis, Shadowlands (1985), William Nicholson introduce el siguiente diálogo entre el autor inglés, que acaba de perder a su esposa y sufre una profunda crisis religiosa, y su hermano Warnie, que le pregunta:
-Si estuvieras en lugar de Dios ¿dejarías elegir a tus criaturas?
-Sí.
-Si pudieras volver atrás ¿habrías elegido otra cosa?
-No.
Estoy de acuerdo con Lewis (o con Nicholson). Como autor de novelas, yo también creo personajes. Si pudiera hacerlos capaces de actuar con libertad, lo haría, a pesar de que podrían abusar de su libertad y hacer cosas que yo no desearía que hiciesen.

Por otra parte, los cristianos creemos que Dios sí hizo algo para enfrentarse al problema del mal: encarnarse como hombre y someterse a nuestras atrocidades. Lo que hizo el Dr. Dooley, que era católico, fue tratar de paliar los efectos negativos de los abusos, ayudando a las víctimas hasta dejar la vida en ello. 
Dr. Albert Schweitzer
Así lo explica en su segundo libro, The edge of tomorrow (1958), donde cuenta su lucha contra la enfermedad en el norte de Laos:
Cuando ellos mejoraban, nosotros nos sentíamos mejor. Cuando nos daban las gracias, ese era nuestro salario. Esa rica sensación de plenitud después de prestar un pequeño servicio. Así es como Dios nos dice a veces que Él participa en nuestro trabajo.
Para terminar, esto es lo que dijo Albert Schweitzer de la obra de Tom Dooley:

No sé cuál será el destino de usted, pero de una cosa estoy seguro... siempre tendrá usted suerte, si lo que busca y encuentra es: cómo servir.

Manuel Alfonseca

29 comentarios:

  1. Francisco Javier García Alonso13 de octubre de 2016, 1:06

    Estoy de acuerdo con el planteamiento del articulo.
    Sin embargo me gustaria añadir alguna cosa para explicar mi postura ante el mal. Espero que, aunque se aparta un poco del tema, sirva de complemento
    El teólogo Ruiz de la Peña escribió que el problema del mal es irresoluble, pero que si se puede explicar la compatibilidad de un Dios bueno (el cristiano) con el mal.
    Un intento anterior de resolver el problema del mal es el dualismo (en todas sus variantes). Existe un dios bueno principio del bien y un dios malo principio del mal.
    Todavia más antiguo es reconocer que los dioses son impredecibles y tiene sus caprichos (algo que llega a los griegos y romanos). La religión asiria y en genral la mesopotamia va por ahí.

    Con todo la aproximación más útil es la de san Pablo: completamos en nuestra carne la Pasión del Señor. Un importante corolario es que los que sufren tienen un gran poder ante Dios en su oración. (La madre Teresa encomendaba sus problemas a la oracion de los enfermos)
    Es terrible que los cristianos no lo sepan y desaprovechen su dolor.

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  2. Estoy en total desacuerdo con el planteamiento de este artículo en el que se dice que “ … El ateísmo es una doctrina inmadura, cuyo objetivo es eludir la propia responsabilidad, echándosela al determinismo, al azar o a Dios … “ fundamentalmente porque el que es verdaderamente ateo no puede nunca excusarse en Dios dado que para él ese concepto no existe. Del ateísmo no se deduce necesariamente el determinismo y la ausencia de responsabilidad sino que más bien es al contrario.

    Todo depende de cómo se defina a Dios. Si se utiliza la definición clásica de las religiones abrahámicas Dios tiene entre sus atributos la omnisciencia que es en el fondo un tipo de determinismo extremo puesto que me impide a mí como hombre actuar con total libertad de acción y de elección al no poder hacer nada que Dios no conociera de antemano (argumento también clásico sobre el libre albedrío y la paradoja de la predestinación). El ateísmo por el contrario, al no apoyarse en el concepto de Dios para explicar, responder o bloquear las preguntas básicas del pensamiento humano no tiene este problema con el libre albedrío y enfrenta necesariamente al hombre contra sus propios actos sin ningún tipo de disculpa o excusa.

    Además de ateo se puede ser determinista y llegar incluso a justificar tus actos en el azar o cualquier otra causa, pero no todos los ateos somos deterministas. Sin embargo, es muy difícil encontrar un argumento sólido que, sin hacer al hombre un ser especial, haga que las personas que creen en la definición clásica de Dios sean realmente libres en sus actos y, por tanto, no deterministas.

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    1. Dos apuntes a su comentario:

      a) Es cierto que se puede ser ateo y creer en la libertad humana. Estoy de acuerdo en que, para personas así, las conclusiones de mi artículo no se aplican. Pero la mayor parte de los ateos que suenan en los medios de comunicación o que escriben libros, declaran no creer en la voluntad libre, por lo que en su caso me atengo a las conclusiones del artículo.

      b) La cuestión de la predestinación dejó de ser un problema para los católicos hace muchos siglos. Se lo voy a explicar con un paralelo: yo trabajo en el campo de la vida artificial. Creo mundos simulados en los que actúan ciertos agentes. Por supuesto, mis agentes no tienen voluntad libre, pero supongamos que la tuvieran. En tal caso, puesto que estoy fuera del tiempo del mundo simulado, yo podría estudiar lo que ocurre en dicho mundo y alcanzar la omnisciencia respecto a él, sin afectar para nada la libertad de mis agentes.

      Ya sé que el paralelo no es perfecto, pues los dos tiempos, el mío y el simulado, no son absolutamente independientes, pero en el caso de Dios, que está fuera del tiempo, sí se daría esa independencia. El problema de su análisis está en la frase "al no poder hacer nada que Dios no conociera de antemano". Ese término, "de antemano", no puede aplicarse a Dios, pues está fuera del tiempo. Por eso su conclusión no es válida.

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    2. Por supuesto, la paradoja de la predestinación y el conflicto de Dios con el libre albedrío se basan en el factor tiempo que es lo que provoca la inconsistencia y que es lo pone en cuestión el propio concepto de omnisciencia.

      Si sacamos al tiempo completamente de las condiciones del problema por supuesto que evitamos la contradicción, pero también desaparece el sustento formal de la relación causa-efecto base de la responsabilidad de los actos. Por el contrario, si sacamos al tiempo solamente del lado de Dios y no del lado del hombre ¿no estamos desequilibrando el tablero de juego para quitar arbitrariamente lo que no nos interesa?

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    3. Usted empezó diciendo que el Dios cristiano es incompatible con la libertad. Que el Dios cristiano está fuera del tiempo es algo que se viene diciendo desde hace siglos. Si usted niega esto, y como consecuencia niega a Dios, incurre en la falacia del hombre de paja: define a Dios de manera distinta al Dios cristiano, demuestra que ese Dios no puede existir, y después aplica la conclusión (indebidamente) al Dios cristiano.

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    4. Que algo venga diciéndose desde hace siglos no lo hace más verdadero ni más lógico. Por supuesto que cada uno puede definir su concepto de Dios como crea más conveniente y es totalmente lícito y respetable hacerlo, pero si sacamos a Dios del tiempo, del espacio, de la bondad y de la maldad, de la capacidad de influir en el mundo, de todo aquello que en definitiva choca de una forma u otra con la razón y con nuestra experiencia cotidiana, ¿no lo estamos dejando algo reducido de contenido?

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    5. No es cierto lo que usted dice, que "cada uno puede definir su concepto de Dios como crea conveniente". Si ustedes los ateos quieren combatir al Dios del cristianismo (esto es lo que ordinariamente significa ser ateo, al menos en Occidente), deben utilizar la definición de Dios que reconocemos los cristianos, no cualquier otra definición arbitraria. De su comentario se deduce que usted no sabe mucho sobre lo que decimos los cristianos sobre Dios. Me sorprende que los ateos no se molesten en estudiar cómo es ese Dios en el que dicen no creer. Como consecuencia, incurren casi indefectiblemente en la falacia del hombre de paja (equivocarse de enemigo), como se ha visto claramente en sus comentarios anteriores.

      A ver si aclaramos las cosas:

      Para los cristianos, Dios es el creador del universo. Como tal, es omnisciente, pues conoce perfectamente el universo que ha creado. También es omnipotente, pues es capaz de crear el universo, pero su omnipotencia tiene límites: Dios no puede hacer cosas que sean lógicamente contradictorias. Por ejemplo: no puede hacer que dos más dos no sean cuatro. Y por supuesto, Dios puede influir en el mundo. El Dios de los cristianos no es el Dios del deísmo.

      Dios es trascendente, lo que quiere decir que está fuera del universo. Ni Dios es parte del universo, ni el universo es parte de Dios. Por lo tanto, Dios no está sujeto a las propiedades del universo, entre las que están el espacio y el tiempo.

      Dios es infinitamente bueno, pero esto no significa que exista por ahí un patrón de bondad al que Dios se adapta. La bondad es, por el contrario, la esencia de Dios, lo que es Dios. También decimos que Dios es amor. Esto significa que, en Dios, amor y bondad son sinónimos. O sea, que un acto bueno es siempre un acto de amor.

      Repito: si usted define un Dios distinto del nuestro y prueba que ese Dios no puede existir, está incurriendo en la falacia del hombre de paja y toda su argumentación cae en el vacío. El Dios en el que usted dice no creer, no se parece mucho al Dios del Cristianismo.

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    6. Yo, siendo ateo, no quiero atacar, sino entender, y es usted el que ha utilizado en su artículo los términos del " ... el ateismo es inmaduro ... infantil ..." No por no tener un concepto de Dios uno es malvado, ignorante o determinista.

      La postura de un ateo es siempre contrastar las ideas contra la lógica y, si es posible, contra los hechos, y este método, como usted bien sabe, ha dado muy buenos resultados en un área de la actividad humana muy similar que es la ciencia. Similar porque en el fondo buscan lo mismo, respuestas y explicaciones a lo que vemos, sentimos y percibimos.

      La definición del Dios cristiano, excelentemente descrita por usted, provoca desde hace mucho tiempo la misma reacción: rompe la posibilidad de discusión sacando al objeto discutido del ámbito del método empleado en la propia discusión y éso inmediatamente impide la posibilidad de convencer en cualquiera de las dos direcciones posibles.

      Utilizando solamente la lógica el teísmo y su caracter espacio-temporal es difícilmente compatible con la trascencencia y si para explicar esta discrepancia tenemos que abandonar la razón e irnos a la fé o a mecanismos fuera de nuestra experiencia cotidiana, estamos en el caso anterior.

      Muchas gracias por su intercambio de ideas.

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    7. Ya le expliqué que los epítetos que tanto le molestan van dirigidos a los ateos que niegan la libertad humana. Si usted no la niega, no se dirigen a usted. Pero los mantengo para los que sí la niegan, que son la mayoría.

      Deduzco de su último comentario que usted se opone al concepto de Dios de Spinoza y Einstein (el Dios no trascendente). En tal caso, estamos de acuerdo: yo tampoco creo que exista ese Dios. Pero como usted no quiere discutir sobre cualquier otro concepto de Dios (como el Dios de los cristianos), me temo que aquí se acaba la discusión.

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    8. En absoluto rechazo discutir sobre el concepto del Dios cristiano (ni de cualquier otro), y es más, estoy encantado de poder hacerlo y agradezco además la posibilidad de hacerlo. Solo que mi forma de desarrollar el discurso espera que se base siempre en la lógica y la argumentación, sin recurrir nunca a la fé ciega.

      En primer lugar, la definición de Dios que usted ha dado no es la única que existe dentro del cristianismo. Su visión escolástica de la trascendencia de Dios no necesariamente resuelve el problema de la paradoja de la predestinación puesto que, aunque usted no lo dicho explícitamente, entiendo que su visión coincide con la Boecio y posteriormente Tomas de Aquino en la que el tiempo en el ámbito de Dios no fluye sino que está completamente desplegado, al estilo del “Universo como un bloque” einsteniano. Este modelo cosmológico presenta algunas dificultades cuando se relaciona con el devenir natural, entrópico, del mundo tal como lo percibimos y, aunque es cierto que hay una línea de pensamiento en la física teórica que va en esta dirección, nadie ha explicado todavía con claridad los detalles de su funcionamiento. Y esta pregunta es la que subyacía en mi comentario anterior (sin respuesta todavía) sobre ¿cómo era posible que un Dios trascendente, desligado del tiempo y del espacio, encaje con una visión teísta que está asociada en última instancia con un marco temporal en el que se desarrollan los hechos?. Einstein no tenía una visión trascendente y teísta de Dios, sino que más bien era panteísta, quizás por esta razón.

      Además, si aceptamos un modelo temporal estático, todavía es más difícil evitar el determinismo en el mundo porque no solo las cosas “tienen” que ocurrir para cumplir con la omnisciencia de Dios, sino que tienen que ocurrir porque realmente no pueden ser de otra forma, no se pueden evitar, dado que no hay flujo ni dinámica. Todo está si cabe más predeterminado.

      Pero dentro del propio cristianismo hay también otras visiones que no se apoyan tan radicalmente en la trascendencia temporal de Dios. Como usted bien sabe la doctrina calvinista está más próxima a lo que se ha llamado “compatibilismo” en la que la capacidad de optar y actuar con total libertad existen pero están siempre sujetas a la motivación interna del propio individuo (de la cual dependen) y es esa motivación interna la que está predeterminada por su pensamiento y sus ideales, y en última instancia por Dios. Es una forma intermedia, conciliadora, de determinismo débil y de libre albedrío “ficticio”, que tampoco termina de resolver del todo el problema.

      Demostrar la no existencia de Dios ya sabe usted que es imposible, como también es imposible lo contrario. Todo depende de si para construir un modelo para el mundo que nos rodea necesitamos la figura de Dios o no, y el ateísmo no lo necesita. Lo resuelve con lo que tiene a su alcance y utilizando enfoques mucho más simples. ¿Qué es la moral? ¿Está vinculada con algo externo al hombre y transmitido por mecanismos de difícil explicación o es simplemente un memeplex extremadamente útil que favorece la cohesión social que ha demostrado ser muy efectiva en la vida y relaciones del ser humano? Yo desde luego no tengo las respuestas, pero mi tendencia natural es siempre hacia la solución más simple que resuelve los problemas.

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    9. Algunas notas a su comentario:

      a) No creo haber recurrido a la fe ciega en ningún artículo de este blog (y llevo 128). Si no está de acuerdo con esta afírmación, dígame dónde lo he hecho. [Sí, ya sé que este desafío tiene trampa, porque le obligaría a leer los 128 artículos, a menos que tuviera la suerte de poder desmentirme en el primero que leyera :-]

      b) Por supuesto, sé que el Calvinismo da otra solución al problema de la predestinación, por eso en mi primer comentario de este hilo puse "La cuestión de la predestinación dejó de ser un problema para los católicos hace muchos siglos". Después he puesto "cristiano" donde quería decir "católico". Mea culpa. En los comentarios uno suele ser menos riguroso que en los artículos.

      c) En un artículo anterior, Tiempo A y tiempo B, hablé de las dos teorías filosóficas sobre el tiempo. Yo creo que la postura católica sobre la predestinación resuelve por completo el problema, postulando que el tiempo es tiempo-B para nosotros, y tiempo-A para Dios. O sea, Dios ve el universo como un todo, todos los instantes de tiempo a la vez, mientras para nosotros el tiempo pasa desde el pasado hacia el futuro. Como nuestro tiempo es tiempo-B, podemos ser libres y tomar decisiones sin estar determinados. Como Dios lo ve como tiempo-A, lo ve todo en bloque y por tanto conoce nuestro futuro sin afectar la libertad de nuestras decisiones.

      Volviendo al ejemplo de mis experimentos de vida artificial, el paralelo con lo que he explicado es asombroso: el tiempo del experimento en el ordenador es evidentemente tiempo-B. Aunque se trate de un tiempo simulado, las cosas ocurren sucesivamente, pues el paso n de la simulación es siempre anterior al paso n+1. En cambio yo, desde fuera, puedo tomar los resultados de la simulación en bloque y analizarlos en cualquier orden. [Sí, ya sé que el paralelo no es perfecto, porque tengo que analizar esos resultados "después" de que ha terminado el proceso de la simulación, pero es que yo también me encuentro en un tiempo-B, aunque sea distinto del tiempo simulado, pero ese tiempo simulado, para mí, es tiempo-A. En cualquier caso, esto demuestra que es posible que el tiempo de un proceso sea tiempo-B, pero que su diseñador lo vea como tiempo-A]

      d) Sobre su frase del último párrafo, "Demostrar la no existencia de Dios ya sabe usted que es imposible, como también es imposible lo contrario". Estoy de acuerdo, siempre que lo que quiera decir es "demostrar científicamente". Otros modos de demostración basados en la razón o en la lógica no están absolutamente proscritos. Sin ir más lejos, Kurt Gödel ideó una prueba ontológico-matemática de la existencia de Dios. [Otra cosa es convencer a los que están en el lado contrario]. Si le interesa el tema, he dedicado a esto un libro:
      ¿Es compatible Dios con la ciencia?. No sé si está disponible. Si le interesa y no lo encuentra, escríbame a mi correo electrónico.

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    10. No me he leído los 128 artículos, pero bastantes sí y de hecho en su artículo sobre el Tiempo-A y el Tiempo-B ya tuvimos la oportunidad de debatir.

      Como usted muy bien dice, su símil sobre la simulación de la vida en mundos virtuales no es perfecto dado que usted no está en un espacio temporal distinto del de su simulación. Lo que usted tiene es “memoria” que le permite ver y manejar el desarrollo temporal del objeto simulado según sus necesidades, y eso crea “la ilusión” de un tiempo desplegado como un bloque. No demuestra en absoluto su existencia.

      El modelo del espacio-tiempo de Einstein sí proporciona las bases físicas de esta idea pero yo no conozco ningún mecanismo descrito que explique cómo se puede vincular la coordenada temporal del espacio-tiempo con la flecha del tiempo entrópica tal como la percibimos en el mundo real y es posible que lo que realmente ocurra es que nos estemos confundiendo al pensar que se trata de lo mismo, o de algo muy relacionado, porque le hemos dado el mismo nombre. Lo más cercano que conozco son las recientes teorías sobre la vinculación del entrelazamiento cuántico y la flecha del tiempo en modelos del Universo como un holograma que, como bien sabe, se trata de una zona muy pantanosa y controvertida de la Física Teórica y que no sabemos exactamente a dónde nos puede llevar.

      En conclusión, a día de hoy no tenemos ningún modelo (científico) que ni tan siquiera se aproxime a explicar la aparente contradicción que he citado entre la visión tomista del Dios trascendente en un tiempo-B y la intervención divina teísta en un tiempo-A y solo podemos creer en ella o dudar de ella. Pero si además aceptamos su existencia como axioma, no está tan claro que no implique una forma de determinismo todavía mayor, tal como he expresado anteriormente.

      No he tenido la oportunidad de leer su libro (cosa que haré sin duda) pero si me permite expresar mi opinión sobre la pregunta que formula ¿es compatible Dios con la ciencia?, mi respuesta es no. Dios y la ciencia son paradigmas complementarios. La mente humana es una maravillosa máquina de modelado y el espacio total que constituye nuestra percepción está cubierto por dos paradigmas distintos y casi disjuntos, la ciencia y Dios, y cuando uno avanza el otro retrocede.

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    11. Analicemos si le parece un ejemplo muy próximo al que ha utilizado para abrir este artículo aunque situado en un marco temporal (lo lamento, soy incapaz de abstraerme del marco temporal en el que existo). Supongamos que un padre hace 500 años sufre el hecho de que su hijo pequeño se contagie de viruela y ruega a Dios que evite su muerte. Si nos atenemos a la estadística sobre la mortalidad de esta enfermedad en ese momento en el tiempo, al menos un 30% de las peticiones anteriores no debían ser atendidas por Dios porque los niños morían. Si, por el contrario, situamos el mismo hecho hace 80 años es bastante probable que el padre ante el mismo hecho no recurriera a implorar a Dios por la vida de su hijo sino que se limitara simplemente a buscar la medicación correspondiente. Si, por último, situamos al padre en cualquier parte del planeta después de 1977, es que ni tan siquiera se plantea la situación puesto que la enfermedad está erradicada tras los trabajos de la OMS.

      ¿Por qué esta diferencia? No estoy queriendo llegar a la conclusión de si Dios es bueno o malo porque permitiera hace 500 años que los niños murieran por la enfermedad, su axioma sobre la bondad de Dios y su no sometimiento a los cánones humanos lo bloquean. Tan solo me pregunto ¿cómo se puede explicar esta situación teniendo al concepto teísta del Dios católico por medio? Descartando las respuestas obvias, y de nuevo bloqueantes, que a veces se proporciona al respecto como “Dios no se dedica a esas cosas” o incluso algo peor “…es una prueba para afianzar…”, no encuentro ninguna que no suponga algún tipo de incoherencia. Incluso si aceptamos la idea de que Dios conociera en términos absolutos la existencia del descubrimiento de la vacuna por parte de Jenner debido a su espacio temporal-B totalmente desplegado ¿por qué no respondía a los ruegos de los padres hace 500 años? ¿Es que acaso no puede interactuar en el espacio humano de tiempo-A? ¿Cómo se explica entonces el teísmo? ¿O es que acaso no quiere actuar? ¿Por qué esa diferencia respecto a la situación de hoy día? De nuevo me encuentro en el mismo punto: el Dios trascendente católico no es compatible con el concepto teísta de Dios del propio catolicismo.

      La respuesta del ateísmo a este hecho es de nuevo simple: No hay interacción externa de ningún tipo y el hombre es absolutamente responsable de sus actos. En el caso concreto del supuesto, la única razón del dolor que sufre el padre hace 500 años (o de la ausencia de dolor del actual) es el (des)conocimiento y la (in)capacidad del propio hombre para controlar el medio en el que vive a través de uno de los paradigmas que emplea, la ciencia, que claramente está sujeta a una evolución temporal. No hay nada más, no necesito a Dios y es más, si lo incluyo no puedo evitar incoherencias.

      Lo único que no puede solventar el ateísmo es apaciguar la ansiedad epistemológica y existencial del ser, cosa que el concepto de Dios sí hace puesto que su misión es precisamente llenar ese hueco que no llena el conocimiento científico. Lo que ocurre es que algunos pensamos que lo llena de forma artificial, proyectando y creciendo exageradamente la propia naturaleza del hombre y no sin inconsistencias. Por esa razón decidimos no utilizarlo y convivir con la ansiedad en estado puro.

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    12. a) De su primer comentario pendiente, permita que discrepe: mi tiempo y el tiempo simulado no son el mismo. Son dos tiempos diferentes, aunque no totalmente independientes. La prueba es que la simulación puede detenerse durante algún tiempo, o incluso volver atrás y repetir algún paso, mientras que mi tiempo sigue avanzando inexorablemente. Pero ya le dije desde el principio que el paralelo no era perfecto, por lo que no creo que tenga sentido seguir discutiendo por aquí.

      A continuación dice usted que su respuesta al título de mi libro "¿Es compatible Dios con la ciencia?" es "no". Supongo que habrá deducido que mi respuesta es "sí". Pero como he dedicado un libro entero a explicar por qué, no tendría sentido que aquí volviera a repetirlo. Al libro me remito.

      b) En su segundo comentario, habla usted de la doctrina católica sobre la oración, pero pone un ejemplo que no tiene mucho que ver con ella. Le explico por qué.

      Supongo que sabe que los católicos no consideramos a Dios como una máquina a la que se le piden cosas y las concede automáticamente, ni a la oración como un acto de magia en el que se dicen unas palabras y se obtiene automáticamente un resultado. Dios es un ser personal, y la oración es una relación entre dos personas. Su equivalente en nuestro mundo no es un experimento en física, sino una relación entre dos personas, que es una cosa muy diferente. Por eso las ciencias puras son casi exactas, mientras la economía y la sociología cometen tantos errores. Y eso que tienen a su favor la ley de los grandes números, que hace que un gran número de personas sea más predecible que una sola o unas pocas. En el caso de Dios no se puede aplicar esa ley, porque sólo es uno.

      Hay una relación puramente humana muy semejante a la de Dios con uno cualquiera de nosotros: la de un padre con su hijo. Cuando el niño le pide algo a su padre, puede que éste se lo conceda o no. Si el padre ama de verdad a su hijo, a veces no le concederá algo que quizá le habría concedido si le amara menos. La relación de Dios con nosotros es muy semejante, por eso los cristianos le llamamos Padre.

      Mucha gente (también cristianos que han estudiado poco la doctrina en la que dicen creer) se dejan engañar por las palabras de Jesús: "Pedid y se os dará". No tienen en cuenta esta otra frase de la epístola de Santiago: "Pedís y no recibís, porque pedís mal". ¿Pues cómo hay que pedir? Jesús mismo nos lo indicó con su ejemplo: "Padre, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya." Y en su caso, esta oración no se le concedió.

      ¿Cuándo concede Dios lo que se le pide? Según la doctrina católica, cuando lo que se le pide se adapta a su plan para el universo entero.

      Cuando un padre que ama a su hijo no le concede lo que le pide, el hijo a veces coge una rabieta. Nosotros, a veces, también cogemos una rabieta cuando Dios no nos concede algo que le pedimos. Nos comportamos entonces como niños malcriados.

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    13. Bien, aparquemos temporalmente el hecho de que desconocemos totalmente los mecanismos por los que se produce la interacción entre el espacio temporal divino y el humano, y supongamos, como axiomas, que dichos espacios existen y que la interacción se produce.

      Usted dice “…¿Cuándo concede Dios lo que se le pide? Según la doctrina católica, cuando lo que se le pide se adapta a su plan para el universo entero…”

      Lo que se puede deducir de esta idea aplicada al contexto de mi ejemplo concreto es que hace 500 años no estaba en el plan de Dios salvar a ese 30% de los niños. Pero tampoco ahora dada la ausencia de flujo temporal en el tiempo-B, y como el ejemplo es directamente generalizable al resto de avances de la medicina y del resto de actividades científicas, se puede deducir que en el plan general de Dios la mejora de la calidad de vida (en el aspecto físico) del hombre no ocupa un lugar, al menos, prioritario. Es decir que en lo relativo a la ciencia vamos “de nuestra mano” y que Dios es neutral o indiferente al respecto. Usted me podrá decir “… claro que le importa. Él es el artífice último de que la vacuna de la viruela se descubriera…” pero la pregunta siguiente es obvia ¿y por qué no antes (en el espacio temporal humano)?

      ¿Cuál es realmente el plan de Dios? ¿Qué avancemos y crezcamos por nuestros propios medios como en el ejemplo que usted pone sobre la relación con nuestros hijos? ¿O es que está investigando si avanzamos y crecemos, como usted hace con su simulación?. El posible interés de estas preguntas se debe a la incertidumbre que conllevan, pero esta incertidumbre aparece solamente si se formulan en el espacio temporal-A y no en el B, dado que los resultados ya deben estar presentes en este último. Y si nos planteamos que lo que está realmente incluido en el plan de Dios no es nuestro avance en el plano material sino en el espiritual, la mecánica del razonamiento anterior es aplicable punto por punto y llegamos a la misma conclusión. En definitiva, me vuelven a aparecer inconsistencias con el conjunto de axiomas de base (al igual que con la prueba ontológica de Gödel en la que el mecanismo de razonamiento es impecable –como no puede ser de otra forma viniendo de Gödel—pero el conjunto de axiomas utilizado no tiene por qué ser objetivamente cierto y coherente)

      De nuevo le agradezco el diálogo y en algo estoy completamente de acuerdo con usted: algunos cristianos (sinceramente creo que más de lo que parece) no han meditado lo suficiente sobre el paradigma del propio Cristianismo y mucho menos sobre su aspecto teísta. Se conforman simplemente con el sosiego que les proporciona.

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    14. No es usted el primero que se pregunta -y me pregunta- sobre la posibilidad de que el plan de Dios respecto al universo sea algo parecido a mis experimentos de vida artificial, en el sentido de que el universo sea simplemente un experimento "para ver qué pasa", sin empatía alguna de Dios hacia sus criaturas. Ante esta pregunta, mi respuesta siempre es la misma: "Yo no me he encarnado en mis experimentos de vida artificial para morir por mis criaturas". Esta diferencia da lugar a un cambio esencial de contexto. Claro es que en mis experimentos no ha aparecido nada semejante a seres inteligentes, y aunque hasta ahora no he sentido empatía por mis criaturas, puedo imaginar que, si eso llegara a ocurrir, sí la sintiera. Pero no sé si yo sería capaz de dar un paso como el que, según creemos los cristianos, Dios sí ha dado. Lo más lejos que he llegado es a escribir una novela al respecto, "La escala de Jacob", que si quiere puede descargarse gratuitamente de mi web en esta dirección: http://www.ii.uam.es/~alfonsec/formul2.htm

      Estoy de acuerdo con usted en que no es posible demostrar científicamente la existencia de Dios, y que al final todo se reduce a una diferencia de axiomas. Esta es, de hecho, la tesis de mi libro, que le recomendé. La diferencia entre ateísmo y teísmo es una diferencia de axiomas, y aunque estén más o menos escondidos, el ateo parte del axioma "Dios no existe" y el creyente del axioma "Dios existe". Lo que pasa (y a eso se dedica gran parte del libro) es que dos tesis que parten de axiomas diferentes pueden distinguirse por las conclusiones a las que conducen. Lo que se obtiene así no es una prueba de la existencia de Dios, sólo un indicio, y cualquier lector de novelas policiacas sabe que no es lo mismo demostrar una teoría que tener indicios de que es cierta.

      En cuanto a su última apostilla, me temo que es posible responderle dándole la vuelta: algunos ateos (más de los que parece) no han meditado lo suficiente sobre el paradigma del ateísmo. Se conforman simplemente con el sosiego que les proporciona (el de no tener que dar cuenta a nadie de sus actos).

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    15. La dirección anterior desde donde se puede descargar "La escala de Jacob" no estaba bien. La buena es esta: http://arantxa.ii.uam.es/~alfonsec/formul2.htm

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    16. Absolutamente de acuerdo, se trata de dos paradigmas construidos a partir de dos axiomas contrarios y que están, como mínimo, en igualdad. No es necesariamente uno más inmaduro que el otro.

      Para mí la diferencia esencial entre ambos está en que construir un modelo del Universo y de la vida a partir del axioma “Dios no existe” significa buscar las respuestas a los hechos que observamos a partir exclusivamente de lo que tenemos a nuestro alcance (nuestro propio conocimiento) y que, por tanto, no puede explicar y deja un vacío absoluto en aquello para lo que no tenemos conocimiento (ansiedad epistemológica y ansiedad existencial).

      Sin embargo, construir un modelo a partir del axioma “Dios existe” es justo lo inverso. Significa llenar primero ese vacío con un concepto que, por su propia definición, incluye las respuestas a todas las preguntas formulables aunque desconozcamos realmente los mecanismos por los que actúa, aunque a veces pueda chocar con la lógica de nuestro propio pensamiento, aunque no encontremos las justificaciones a los hechos, aunque, incluso, lo evolucionemos en el tiempo a medida que va aumentando nuestro propio conocimiento,… No importa, siempre superará cualquier prueba a la que se le someta puesto que por su propia construcción no está sometido a las reglas y criterios que podemos emplear para someterlo a prueba. Por eso digo que es “sosegante” aunque no necesariamente “real”

      Estoy también de acuerdo con usted en que es posible darle la vuelta a mi frase y pensar que el ateísmo es también sosegante porque implica no tener que rendir cuentas a nada ni nadie, y seguro que para algunos así será. Yo sin embargo, me siento bastante más a gusto pensando que la moral humana no estriba en ese miedo a rendir cuentas sino en la propia naturaleza humana, aunque sea realmente un memeplex eficiente y, por tanto, con una inevitable dosis de azar en su génesis.

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    17. Dice: "No importa, siempre superará cualquier prueba a la que se le someta puesto que por su propia construcción no está sometido a las reglas y criterios que podemos emplear para someterlo a prueba."

      De nuevo tengo que hacer referencia a mi libro sobre la existencia de Dios. En él he intentado mostrar, tratando racionalmente las cuestiones que abordo, que no es cierta esta acusación suya.

      Otra cosa es que la existencia de Dios no esté sometida a pruebas científicas, pero ya habíamos acordado que tampoco lo está su inexistencia, por lo que, si se refiere a esto, el ateísmo y el teísmo están en la misma situación.

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    18. En mi opinión los que están en total paridad (racional) son el ateísmo y el deísmo. El teísmo introduce un grado de complejidad extra soportada a través de un conjunto de axiomas adicionales al básico de "Dios existe" que son la fuente de las incoherencias (de tipo racional) que hemos estado discutiendo en este hilo.

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    19. Todos mis comentarios en este hilo han presentado argumentos para combatir lo que usted ha sostenido desde el principio: que decir que "Dios existe" introduce incoherencias racionales. Ahora vuelve usted a afirmarlo, sin introducir nuevos argumentos.

      Antes de que empecemos a repetirnos, es mejor cerrar este debate, para que los lectores (si los hay) tengan la posibilidad de tomar sus propias decisiones sobre qué argumentos les resultan más convincentes.

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    20. Le remito a mi último comentario: las incoherencias no están en "Dios existe" sino en "Dios interviene".

      Estoy de acuerdo en cerrar este largo debate y le doy una vez más las gracias por el intercambio de ideas y la oportunidad de presentar las mías.

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    21. Por si le interesa: en 2007 publiqué un artículo sobre los modos en que Dios podría intervenir en el universo. Lo puede encontrar aquí: http://arantxa.ii.uam.es/~alfonsec/docs/dia6.htm

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    22. Gracias por la referencia. Imagino que intuirá cuál es mi postura sobre los planteamientos desarrollados en el artículo, pero sería reabrir un debate que hemos consensuado cerrar en este post.

      El tema de la evolución dirigida vs azar es otro tema verdaderamente apasionante, lleno de implicaciones y merecedor de un tratamiento y desarrollo específicos.

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  3. Un breve diálogo tal vez pueda aclarar un poco el punto:

    - El asunto es: ¿cómo se encuentra la Voluntad divina respecto de la condenación eterna del pecador no arrepentido? ¿La quiere o no la quiere?

    - No la quiere, pero respeta la libertad del condenado.

    - ¿Cómo es eso de que no la quiere? ¿No es justa la condenación eterna del que muere sin arrepentirse de sus culpas?

    - Sí, pero Dios es misericordioso y su misericordia supera su justicia.

    - ¿Entonces nadie se condena? No es eso lo que dicen, como también decimos nosotros, los que dicen que la condenación eterna es consecuencia de las libres opciones humanas.

    - Cierto, algunos se condenan, pero no porque Dios los condene.

    - Veamos: si Dios es Omnipotente y Dios no quiere la condenación eterna del pecador impenitente, entonces éste no se condena, ¿no es cierto?

    - No necesariamente. Dios puede no querer la condenación eterna del pecador, pero sí querer permitirla.

    - ¿O sea que dices que Dios no quiere la condenación eterna del pecador, pero sí la permite y quiere permitirla?

    - Sí.

    - ¿Eso se debe a que la condenación eterna es un mal, y Dios no quiere el mal, sino que si éste sucede, es porque Dios, sin quererlo, lo ha permitido?

    - En efecto.

    - ¿No es también la condenación eterna del impenitente un bien, y bajo este aspecto, algo querido, y no sólo permitido, por Dios?

    - No veo cómo podría ser un bien.

    - ¿Lo justo es bueno?

    - Sí.

    - Pero la condenación eterna del pecador impenitente ya dijimos que es justa, y entonces, es buena, ¿no?

    - ¿Y qué se sigue de ello?

    - Que en tanto que es justa, y por tanto, buena, es querida, y no solamente permitida, por Dios. ¿Puede haber algún bien en lo creado que no tenga a Dios por Autor?

    - No.

    - Por tanto, si la condenación eterna es justa, y bajo ese aspecto, buena, entonces tiene a Dios por Autor.

    Resumiendo: o bien Dios quiere la condenación eterna del pecador impenitente, o no. En el segundo caso, o quiere permitirla, o no.

    En la última alternativa, la condenación no tendría lugar, porque Dios es Omnipotente, y lo que quiere se realiza, y lo que no quiere permitir que se realice, no se realiza.

    En la segunda alternativa, la condenación eterna no tendría nada de bueno, porque en tanto lo tuviese no sería sólo permitida, sino querida por Dios, cuyo querer es la fuente de todo bien en lo creado. Y es falso que la condenación eterna no tenga nada de bueno, porque es justa, y lo justo, es bueno.

    Por tanto sólo queda la primera alternativa: Dios quiere la condenación eterna del pecador impenitente.

    Y como Dios es Omnipotente, basta que Dios quiera algo, para que ese algo se realice.

    Y eso es lo mismo que decir que Dios es Causa de la condenación eterna de los que se condenan, o sea, que Dios los castiga con el Infierno.

    Obviamente, Dios es causa de la condenación eterna de modo distinto a como es causa de la misma el pecador impenitente: éste por vía de culpa que merece la pena, Dios, por vía de justo castigo que aplica la pena por la culpa.

    De modo análogo a lo que sucede cuando un delincuente va a la cárcel: la causa de ello son tanto él mismo como el juez, de distintos modos.

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    1. "Bitter-Sweet," George Herbert (1593-1633) lo expresa así:
      Ah my dear angry Lord,
      Since thou dost love, yet strike,
      Cast down, yet help afford,
      Sure I will do the like.
      I will complain, yet praise,
      I will bewail, approve.
      And all my sour-sweet days,
      I will lament, and love.

      Y C.S. Lewis (1898-1963) en "The problem of pain" así:
      In the long run the answer to all those who object to the doctrine of hell, is itself a question: “What are you asking God to do?” To wipe out their past sins and, at all costs, to give them a fresh start, smoothing every difficulty and offering every miraculous help? But He has done so, on Calvary. To forgive them? They will not be forgiven. To leave them alone? Alas, I am afraid that is what He does.

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  4. Y el cardenal Ratzinger lo dice así:
    "Yo no consideraría la libertad una gracia, sino más bien un don
    de la creación. Sin embargo, el verdadero valor de esta libertad parece cuestionable, porque si uno se obstina y se toma la libertad de hacer algo que disgusta a Dios, es castigado para toda la eternidad.
    Bueno, ¿qué significa realmente castigo en el lenguaje divino? ¿Es algo que se le impone a alguien por hacer su propia voluntad? No, el castigo es la situación en la que entra el ser humano cuando se aleja de su auténtica esencia. Cuando, por poner un ejemplo, mata a alguien. O cuando no respeta la dignidad de otra persona, cuando le da la espalda a la verdad, y así sucesivamente. Porque entonces el individuo utiliza su libertad, sí, pero también abusa de ella. Destruye y pisotea entonces aquello para lo que ha sido creado, el concepto de su existencia, destruyéndose de ese modo a sí mismo".

    Dios y el Mundo, Cardenal Joseph Ratzinguer

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  5. Lo primero, que tengo que hacer es felicitar al señor Alfonseca por su brillante disertación (como siempre), también quiere dar las gracias a todos los intervinientes porque son los que hacen que el blog del señor Alfonseca sea un éxito. Con las intervenciones, aunque sean encontradas se enriquece mucho, y hoy particularmente los mensajes han sido de interés.
    El tema del dualismo de encontrar dos dioses uno benéfico, y otro maléfico con la misma fuerza, provendría del Zoroastrismo, y habría entrado en contacto con el cristianismo gracias a Manes (que es el que da origen al maniqueísmo, y que luego daría origen a herejías que el cristianismo combatió los bogomilos, y los cataros por ejemplo en Bizancio, y occidente respectivamente).
    Respecto al capricho de los dioses paganos esto lo refleja muy bien el novelista Gene Wolfe en la novela "El soldado de la niebla", dónde un mercenario romano (Latro), que cada día (como en Memento de Nolan) pierde la memoria (maldecido por los dioses) mata a su amigo (sin duda es un castigo). Este le llama por su nombre y antes de morir le dice "grande y misterioso es el camino de los dioses, y a veces que el cruel". Esto refleja como eran los antiguos cultos con todo como nos demuestra Lewis es la gente que cree verdaderamente en estos dioses a los que es más fácil encontrar a Dios. De hecho en su última novela se servía de un mito pagano "Eros y Psique" ("Mientras no tengamos rostro") para hablar del cristianismo.
    Tal y como yo lo veo, y pido perdón a los teólogos el problema del mal es este Dios ha creado a sus ángeles, y por si mismo uno decide sublevarse, y entonces Dios lo expulsa a este ángel caído le suceden sus secuaces. Este ángel caído tienta al hombre (en el Génesis le ofrece el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal), que significa esto que intenta, que el hombre haga lo mismo que él, y el hombre cae en la tentación, pero como en este caso fue inducido, y el mal a diferencia del demonio no nació de él se le dio una oportunidad. Tolkien lo explica mejor aunque sea con mitos paganos (con trasfondo cristiano claro) en la música de los Ainur. Eru, y los Valar tocan una melodía, y Melkor trata de sabotearla, y Eru lo descubre, y le dice que nada de lo que él haga interferirá en la composición. Porque las notas, que interfirió Melkor estaba previsto que lo hiciese de tal forma que la música fuera aún más grandiosa. Con esto que nos dice Tolkien que el mal existe, para que con su victoria el triunfo del bien sea aún más incontestable. No hay gloria sin peligro como decía Corneille en su Cid.
    Respecto al tema del Libre Albedrío se dice, que lo que vio Jesucristo en el huerto de Getsemaní fue al demonio, y este le mostró todas las acciones malvadas, que el hombre cometería después de su muerte y su resurrección (nos dice que sudo sangre ante lo que vió), pero aún así el hombre puede escoger que hacer con el tiempo que se le ha dado. Dios quiere que mediante el libre albedrío el hombre le ame libremente (de ahí que se nos permita actuar libremente). Hay una novela de ciencia ficción discutible teológicamente hablando "Un caso de conciencia" a pesar de algunos aspectos que no me convencen como de que el Diablo pueda crear, y el tema del manique´´ismo. En una cosa si tenía razón Blish de haber podido crear el Diablo el mundo habría sido como Litia un mundo dónde no habría libertad, y en el cual las criaturas serían controladas por el demonio, como si fuera una marioneta. Puestos a elegir yo me quedo con la cita, que el señor Alfonseca extrajo de C.S. Lewis. Respecto a Dooley el autor me hablo del buen efecto, que le hicieron sus libros, y me alegro, que haya escrito una comunicación tan inspirada con ellos. El hombre tiene todos los demonios como diría Chesterton, pero también está imbuido de la gracia ahí está su gran atractivo :-).

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  6. Enhorabuena a Manuel Alfonseca por el excelente artículo.
    Todo lo que el ser humano de veras percibe como bueno viene de Dios y está en Dios de forma perfecta. Todo lo que el ser humano percibe como malo se debe a que el ser el humano ni es perfecto, ni está en plenitud con Dios. Dios no nos ha hecho esclavos, sino que nos da cierta libertad, y esa libertad también implica poder rechazarlo a Él. La existencia del bien y del mal permite acercase a Dios a aquéllos que lo deseen, pero también permite rechazarlo a aquéllos que escojan este otro camino. Es decir, la existencia del mal en el mundo es necesaria para respetar la libertad de un ser imperfecto como es el hombre. Por otra parte, Dios es libre de forma perfecta, por lo que su actuación no es nunca predecible para el ser humano.

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