jueves, 12 de mayo de 2016

El dios de los huecos

En 1977 Pergamon Press publicó un libro muy curioso titulado La enciclopedia de la ignorancia, que intentaba reunir, en forma de colección de artículos escritos por especialistas en las distintas áreas, la mayor parte de los problemas aún sin resolver (por entonces) en campos como la cosmología, la astronomía, la física de partículas, las matemáticas, la evolución, la ecología, el desarrollo de los organismos, la medicina y la sociología. Algunos de esos problemas siguen sin haber sido resueltos casi 40 años después, otros parecen haber entrado en vías de solución, como el misterio de los neutrinos desaparecidos en la radiación solar, que mencioné en el artículo anterior, lo que ha dado lugar a la aparición de nuevos problemas, como suele ocurrir frecuentemente en la ciencia.
Desde el siglo XIX, una de las acusaciones típicas de los ateos contra los creyentes ha sido la de recurrir al dios de los huecos, o sea, utilizar a Dios para explicar las cosas que aún desconocemos sobre la estructura del mundo. Aún estamos muy lejos de saberlo todo, porque la ciencia es (y probablemente siempre será) incompleta, siempre quedarán misterios. Pues bien, se acusa a los creyentes de apoyarse precisamente en los misterios (los huecos de la ciencia) para justificar la existencia de Dios. Según ese punto de vista, Dios no sería más que un tapa-agujeros, el deus ex machina de la tramoya greco-romana, que venía a resolver los problemas insolubles en que el dramaturgo había enredado a sus personajes. A medida que avance la ciencia, los agujeros irán llenándose y la necesidad de recurrir a Dios disminuirá.
Es posible que esta acusación pueda aplicarse a algunos creyentes concretos, pero desde luego no se aplica a todos. Sin ir más lejos, no se me aplica a mí. Jamás me he apoyado en lo que no sabemos para justificar la existencia de Dios. Por ejemplo, nunca he dicho que la ciencia no podrá resolver el problema del origen de la vida, porque para pasar de la pre-vida a la vida habría sido necesaria la intervención directa de Dios (o sea, que el origen de la vida habría sido un hecho milagroso). Jamás he dado a entender que sea imposible construir vida sintética (aunque sí he afirmado más de una vez que estamos muy lejos de lograrlo). También he dicho en otro blog que es probable que jamás lleguemos a descubrir cómo se originó la vida en la Tierra (si es que se originó en la Tierra), pero no por su supuesto carácter milagroso, sino porque han desaparecido todos los documentos (fósiles) en que podríamos basarnos para averiguarlo.
Es muy fácil comprobar que no me apoyo en los huecos de la ciencia para buscar indicios de la existencia de Dios. En 2013 publiqué un libro titulado ¿Es compatible Dios con la ciencia? en el que acumulé algunos argumentos cosmológicos que pueden servir como indicios de la existencia de Dios. Entre ellos destacan los siguientes:

  • La inexplicable racionalidad del universo, cuya estructura y evolución cosmológica pueden describirse mediante unas pocas ecuaciones muy sencillas.
  • El hecho de que el universo debe considerarse, a partir de la teoría de la relatividad general, como un objeto físico cuya existencia precisa de una explicación, de una causa, al contrario de la hipótesis atea decimonónica, que sostenía que el universo no es más que una abstracción mental, y al no ser un objeto físico no necesita causa. Este argumento fue utilizado en el siglo XX por Bertrand Russell en su famoso debate de 1948 con Frederik Copleston, en el que se guardó de mencionar que Einstein había desacreditado el argumento más de 30 años antes.
  • El problema del ajuste fino, que consiste en la constatación de que el universo parece diseñado para que sea posible la vida, al que he dedicado otros artículos.
Los argumentos que utilizo en mis discusiones sobre la existencia de Dios no son huecos de la ciencia, cosas que no sabemos, sino hechos y teorías nuevos, constatados y propuestos por la ciencia moderna.
Es curioso observar que algunos científicos caen en un defecto paralelo al del dios de los huecos al enfrentarse con algún misterio aún no resuelto en el conjunto de nuestros conocimientos científicos. Hace unos meses acuñé el término Darwin de los huecos para algunos de estos intentos. Consiste en dar por supuesto que cualquier problema sin resolver o misterio pendiente en el campo de la evolución biológica, cuando se resuelva, resultará siempre ser efecto de la selección natural, con una explicación más o menos rebuscada. Ya mencioné en un artículo anterior alguno de estos casos poco satisfactorios.
Sin embargo, la historia de la ciencia no siempre confirma estas previsiones optimistas. Baste citar un caso, realmente espectacular, en el que la solución del problema no la trajo la selección natural, sino un fenómeno externo, completamente inesperado. A finales de los años setenta, cuando se publicó la enciclopedia de la ignorancia, uno de los problemas pendientes de la ciencia era explicar la desaparición de los dinosaurios. Había teorías para todos los gustos, pero algunos biólogos se empeñaban en afirmar que la explicación, cuando se encontrara, se resolvería como un caso más de la acción de la selección natural. Entre otras, se habían propuesto posibilidades como las siguientes:

  • Una teoría prácticamente abandonada por entonces atribuía la extinción de los dinosaurios a la aparición de las plantas con flores (angiospermas), a las que los dinosaurios herbívoros no habrían conseguido adaptarse. El problema con esta teoría era que el cambio de la flora tuvo lugar muchos millones de años antes que la extinción.
  •  Otra teoría muy ingeniosa proponía que la redistribución de las masas continentales y de los océanos habría provocado la disminución del plancton vegetal marino, lo que a su vez habría dado lugar a un aumento de la proporción de anhídrido carbónico en la atmósfera y a un efecto invernadero. Los dinosaurios no habrían podido adaptarse a una temperatura más alta.
  • Se adujo también que la apertura de una comunicación entre el Ártico y el Atlántico pudo provocar un cambio en la salinidad del océano, que también habría afectado al plancton marino y de rebote a los dinosaurios.
Luis Walter Alvarez
Sin embargo, a principios de los ochenta se descubrió que la desaparición de los dinosaurios no estaba ligada directamente con la selección natural, sino con un acontecimiento accidental, el impacto de un cuerpo extraterrestre contra la Tierra, que provocó la extinción al dar lugar a una especie de invierno nuclear que hizo desaparecer súbitamente la vegetación, provocando automáticamente la extinción de todas las especies más grandes, que se quedaron sin alimento. Es curioso constatar que muchos biólogos se opusieron a esta explicación (que fue propuesta en primer lugar por el premio Nobel de física Luis Walter Alvarez) hasta que la acumulación de indicios les obligó a aceptarla.
A pesar de todo, la teoría del cambio gradual se resiste a morir. Recientemente se ha hecho público un estudio detallado sobre la evolución de las poblaciones de distintos grupos de dinosaurios durante el cretácico superior. A primera vista, los resultados son contradictorios: algunos grupos de dinosaurios (los ceratopsianos cornudos y los hadrosaurios de pico de pato) vieron disminuir su diversidad. Otros (los terópodos carnívoros, por ejemplo) la aumentaron. Como señala Derek Larson, uno de los autores del descubrimiento, para los manirraptores las cosas permanecieron esencialmente estacionarias durante los últimos 18 millones de años. Pero los medios, como de costumbre, han puesto a la noticia titulares más contundentes: Los dinosaurios ya estaban en declive antes del impacto del meteorito gigante. Los dinosaurios ya se extinguían antes de que un asteroide impactara contra la Tierra. Es de notar, a este respecto, que el declive parcial de los dinosaurios antes del impacto se conocía desde hace décadas, aunque no con tanto detalle. Y como dice Michael Benton (co-autor del descubrimiento) todo esto no ataca en modo alguno la importancia del impacto.


Manuel Alfonseca

18 comentarios:

  1. Hola. No sé si me dará tiempo a escribir pues muy pronto tendré que marcharme. Lo primero, que deseo hacer es felicitar al autor por su excelente artículo.

    Desde mi enorme ignorancia voy a apostillar algunas partes de su excelente ponencia. Es interesante hablar del papel de la ciencia porque en nuestro intercambio epistolar el autor, y yo estuvimos hablando de la ciencia, y le comente lo que decía el italiano (muy a contracorriente de su tiempo) Gian Batista Vico hóstil a Descartes, y crítico con Galileo en algunos puntos (algo impensable hoy). Decía dos cosas hablaba de la historia como ciencia. Los historiadores pensamos, que es una ciencia social. Pero no me siento ofendido, pordecir que no lo es. La segunda observación es más interesante, porque habla de uno de los puntos que se toca en este brillante artículo. Vico hablaba de la imposibilidad de la ciencia de explicarlo todo, porque había cosas que según él no conseguiría explicar, y sólo Dios podría hacerlo. Para mí el debate (soy un liante :-)). No es si la ciencia puede explicarlo todo, o no. ¿Sino en el caso de pudiera hacerlo, se utilizaría bien ese conocimiento?. A veces tengo la sensación de que algunos científicos juegan a ser aprendices de brujo. La ciencia es buena, o mala dependiendo del uso que se haga de ella, como ha apuntado varias veces el autor. Que le impediría a la persona hacer un uso de la misma para causar un daño irreparable. Chesterton en un delicioso cuento titulado "El error de la máquina" ("Sabiduría del Padre Brown"). Más o menos apuntaba que de nada sirve que la máquina fuera perfecta, si estaba controlada por el hombre, que no lo es. (Fin de la primera parte).

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    1. Sé, que soy más pesado que una vaca en brazos, pero deseo continuar con mi ponencia. El autor aludía en un momento al famoso dialogo que hubo entre Copleston y el filósofo Bertrand Rusell. Es curioso, porque reciente estuve hablando de este tema con un muchacho argentino en Goodreads. Me interpelo que Chesterton discutía con Bertrand Rusell. Le explique que Chesterton es más de otra generación. Las disputas con Rusell las protagonizaron sus brillantes suesores Ronald Knox "Caliban in the grub street",Arnold Lunn, C.S. Lewis y el citado Colpeston. De este tema habla George Orwell en la novela "La hija del clérigo". Generalmente las disputas con los ateos de este tiempo Rusell, Huxley, Haldane, Coulton, y Joad. Fueron ganados por los defensores de la existenciade Dios. También Flew hablaba de este tema en su libro "Dios existe" editorial Trotta.

      Respecto al tema del darwinismo, también ha tenido sus errores. Podemos mirar el uso torticero, que algunos han hecho del Darwinismo para justificar lo injustificable. Tenemos el racismo de Lubbock, y Morton (en el caso de Morton con estudios falseados). Podemos recordar las teorías eugenésicas de Galton, y Leonard Darwin. El fraude del craneo de Piltdown. El uso torcido, que han hecho algunas ideologíastotalitarias del mismo. Maximilian Schell tensía parte de razón en su discurso en "Vencedores y vencidos". Como se podía hablar de las aberraciones nazis habiendo leyes como las de Virginia. De ahí a las salvajadas de los nazis, y de los japoneses no faltaba tanto.
      Respecto a lo de los dinosaurios yo recomiendo la maravillosa novela del autor "Tras el último dinosaurio" dónde explica las diferentes teorías amen que habla de una civilización dinosaúrica. Es interesante compararla con la película de dibujos animados, que a mí tanto me gusta Doraemon y los caballeros enmascarados, que trata un tema similar. Bueno espero no haberles agotado con mi insoportable ponencia gracias :-).

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  2. Las reflexiones expuestas en el artículo me parecen muy acertadas y efectivamente desafortunados ejemplos se pueden encontrar en diferentes ámbitos humanos. Lo que pasa es que, de igual forma que la fé en Dios no corre peligro frente a ninguna explicación racional, por el mismo principio tampoco es lícito el uso de la razón para su justificación. A lo largo de la historia, cada vez que se ha racionalizado la existencia de Dios, la humanidad ha avanzado en observaciones de hechos (quizá virtuales) que desmontaban dicha explicación racional. Pero como ya he dicho, no creo que estos "contratiempos" teológicos sirvan para desmontar la existencia de Dios, sino para confirmar que trasladar la fé al ámbito de la razón no es un planteamiento correcto.

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    1. Estaría de acuerdo con este comentario si dijera que "no es posible probar por métodos científicos la existencia de Dios", pero "no es lícito el uso de la razón para justificar que Dios existe" me parece un poco fuerte...

      Usar la razón es algo más complejo que hacer una demostración que termine con las palabras "luego Dios existe". Aquí viene a cuento la diferencia entre "prueba" e "indicio", que todo lector de novelas de misterio conoce. Encontrar indicios que te convenzan de algo, aunque no puedas probarlo, es también usar la razón. Así por ejemplo, se puede decir: "si Dios existe, el ajuste fino tiene una explicación muy sencilla. Si no existe, no la tiene, o es mucho más complicada..." ¿Esto no es razonar?

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  3. ¿Y cómo se pasó de materia no viviente a materia viviente? Es claro que para ello se necesita información (instrucciones que están en el ADN), lo cual es otro indicio de la existencia de Dios. Los ateos jamás podrán probar cómo el universo, que es irracional e impersonal, puede darse instrucciones a sí mismo.

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  4. Creerse que se domina todo el conocimiento es frecuente hoy; no tanto en los científicos como en los que viven aplicando la ciencia (a los que considero una especie de tecnólogos, (para mi, científicos serían los que crean-amplían la ciencia)). Pero ya los antiguos filósofos advertían y luchaban contra esta falsa creencia; Pitágoras rechazó ser llamado sabio (dijo que el único sabio era Dios y se autodenominó "amante del sofia/saber" , Sócrates negaba ser sabio hasta que aceptó ser el más sabio (no por saber mucho, sino solo por saber algo; No recuerdo si fue Lao Tsé o Confucio... pero hubo otro sabio que decía algo así.. Cambio todo lo que sé, por una parte de lo que desconozco.

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    1. No me suena a Lao Tsé, pero Confucio dijo esto en la segunda Analecta:
      Un maestro es un hombre que ama lo que sabe hasta el punto de tratar de saber más.
      Y esto otro:
      ¿Sabes lo que es el conocimiento? Si sabes algo, reconocer que lo sabes. Y si no lo sabes, reconocer que no lo sabes.

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  5. En primer lugar tengo que decir que el articulo Manuel me ha gustado mucho.Tanto tus reflexiones como las aportaciones al mismo. Mi opinión sobre la existencia de Dios es simple. Por un lado ya de muy joven al ser un buen lector y por lo que podía ver con mis ojos tuve claro mi rechazo a cualquier religión. Dicho esto, diré que me quede con mi fe. El tiempo y la experiencia me enseñó que mi fe estaba justificada en los valores de la vida. Que significado tendría esta si al final no hubiera nada. Solo polvo. Que significado tiene la verdad, el bien, el mal, si al final todo acabará. Que hay mas importante que nosotros mismos y porque no hacer cierta la frase que le fin justifica los medios si al final dejaremos de ser.Para que escribir,componer, crear etc. Lo tomamos aunque sea a la fuera y punto.El mas fuerte y el mas malo se lleva el premio Un servidor piensa que no recuerda no haber existido y que del mismo modo, no ve posible, ni entiende como puede ser no existir y no estar.Salud y amor.

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  6. "Cuán desafortunado es utilizar a Dios para tapar los huecos de nuestra ignorancia... Debemos encontrar a Dios en lo que conocemos, no en lo que ignoramos"

    Dietrich Bonhoeffer

    Gracias, Manuel, por compartir siempre. Un abrazo.

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  7. Darwin de los huecos... excelente análisis. El problema pasa por el mismo origen lleno de prejuicios de la palabra dios. Creo que el término quedó pequeño para lo que se quiere expresar y abarcar... los planteamientos de los ateos apuntan a ese dios, a ese concepto básico, casi infantil de dios, a esa terminología humanizante de dios (el abuelo bonachón de largas barbas)..

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  8. Es un escrito muy valioso para todos los intelectuales y cientìficos,por mi parte me inclino a los pensamientos del "Autor"...En cuànto al estudio de la Ciencia Espìritual, la que pràctico con mi Fe comprobada---¡He!...o lo he logrado entender que Dios es indefinible aùn por el Hombre sea èste "Cientìfico o simplemente interactuar en o de la bùsqueda de los denominados "huecos"..."SÒLO SÈ,QUE NADA SÈ" al estilo Socràtico.Un abrazo Gigante.Atte, gersontrc534

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  9. Saludos:
    Yo sugeriría al autor un acercamiento a un estudio más riguroso sobre la filosofía de la ciencia; ya que le permitiría obsevar algunas falla, en las que incide en el texto. Hago la sugerencia porque supongo que el autor no está al tanto de ellas porque dudo que sabiendolo hiciera caso omiso.
    Por sólo mencionar dos, pero que creo significativos porque se exponen como puntos "fuertes" del texto:
    "La inexplicable racionalidad del universo, cuya estructura y evolución cosmológica pueden describirse mediante unas pocas ecuaciones muy sencillas."

    Lo que es cierto, como una de las preguntas fundamentales de la filosofía de la ciencia, es la existencia de una ímplicita estructura (que no racionalidad) en el universo. Sin embargo, el añadido del autor: "cuya estructura y evolución cosmológica pueden describirse mediante unas pocas ecuaciones muy sencillas." es una aseveración que sólo alguien en desconocimiento de la historia y filosofía de la ciencia se atrevería a defender. Es alarmante el uso u omisión de conceptos como: "pocas", "sencilas", la interpretación de los entes y de las relaciones, su absolutez.

    Y el segundo punto versa sobre faltas u omisiones semejantes.

    "El hecho de que el universo debe considerarse, a partir de la teoría de la relatividad general, como un objeto físico..." Una cosmovición absoluta (la existencia de Dios) basada en una teoría científica particular.

    Buen día.

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    1. Supongo que no pretenderá usted que un artículo de una página sea un tratado de filosofía de la ciencia. Si quiere profundizar en mis argumentos, le recomiendo que lea el libro al que he hecho referencia en el artículo.

      En cuanto a su segundo comentario, es clara muestra de una cosmovisión absoluta (la inexistencia de Dios) que no está basada en una teoría científica de ningún tipo.

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  10. Saludos:
    Espero no se haya tomado a mal mi comentario, espero se entienda mi posición; La existencia o no, de una estructura en el universo es un problema abierto en la filosofía de la ciencia, estudiado desde hace mucho, pero jamás, en ningún texto con argumentos sólidos que yo haya leído se le ha etiquetado como que puede "describirse mediante unas pocas ecuaciones muy sencillas." por eso mi sorpresa, y si su trabajo logra exponerlo de esa manera, creo que debería acostumbrarse a que sea acogido de esa manera.

    Y sobre la segunda afirmación que hace ud., su observación me parece atinado, pero no viene al caso, ya que no afirmo la inexistencia de Dios; al contrario de lo que probablemente ud. esté pensando, yo también creo (a nivel personal) que Dios es compatible con la ciencia, sin embargo ese segundo argumento que usted da como indicio no es sostenible desde un punto de vista histórico y filosófico.

    Y como dije antes, creo que Dios es compatible con la ciencia y de verdad espero poder conseguir una copia de su libro.

    Buen día.

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    1. Hagamos un poco de historia: cuando en el siglo XIX se formulaba la pregunta: "¿cuál es la causa del universo?" la respuesta estándar del ateísmo militante era esta: "El universo no es un objeto físico, es un mero concepto humano sin ninguna relación con la realidad. Por lo tanto, no es preciso buscarle causa." Como digo en el artículo, esta respuesta quedó desacreditada cuando Einstein formuló la ecuación cosmológica en el contexto de la relatividad general (1915). Si la evolución del universo puede describirse mediante una ecuación matetmática, el universo tiene que ser un objeto físico, y por tanto necesita una causa. Russell hizo trampa en su debate, al usar un argumento desacreditado, y su oponente, que no estaba al día, no pudo contradecirle.

      No veo cómo esto que acabo de decir puede interpretarse como una muestra de cosmovisión absoluta basada en una teoría científica. Es la simple refutación de un argumento ateo que ha sido utilizado ad nauseam.

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    2. Como bien lo acaba de enunciar, sirve bien para la refutación del argumento que ud. menciona. Coincido en ese punto.

      Pero la manera en la que se puede interpretar como una cosmovisión absoluta basada en una teoría científica es como sigue: la existencia de Dios es absoluta, o existe o no existe independientemente del estado de nuestro conocimientos, sería risible pensar que Dios existió a partir del momento que lo descubrimos, siendo el creador del universo.

      La Historia y Filosofía de la ciencia muestran dos puntos: la ciencia no produce cosmovisiones absolutas y que la cosmovisión cambia, aunque se lleguen a acuñar los mismos términos; el átomo de Demócrito no es el átomo de Dalton y este no es el de la teoría cuántica. Cada teoría científica que remplaza a una anterior revela una nueva e incompatible visión cosmogónica; así, el querer inducir la existencia de Dios, una cuestión absoluta, a partir de una teoría científica particular es perecedero y contrapudecente para la validez del argumento.

      Un argumento más robusto sería, por ejemplo, ver la evolución de este indicio a lo largo de distintasteorías científicas, sin embargo como menciona, antes no había una aproximación, sino un confrontación, lo cual dificulta, al menos de comienzo, esta postura. Descartes y Newton lo introducen; en el caso de Descartes es interesante la justificación de la existencia de Dios, más esta aproximación es apartir de la teoría del conocimiento, y me parece que ud. lo hace a travez de ciencias naturales; para esto último, tanto la postura de Descartes y Newton es bastante frágil y sumamente cuestionable si no es más una manifestación ideológica por las nulas consecuencias en sus obras, salvo la estudiada en esta publicación, el Dios de los hoyos.

      Buen día.

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    3. Parece que nuestras posturas van convergiendo. Estoy de acuerdo con sus párrafos segundo y tercero. Por supuesto que la ciencia no puede demostrar la existencia de Dios, todo lo más puede dar indicios (cualquier lector de novelas policiacas conoce la diferencia entre prueba e indicio). Por eso Lemaître (primero en proponer la teoría del Big Bang) se opuso fuertemente cuando el papa Pío XII quiso tomarla como base para demostrar la creación, porque las cosmovisiones absolutas no deben apoyarse en las teorías científicas, pues estas cambian.

      Dice usted que "antes no había una aproximación, sino un confrontación". Supongo que se refiere a la ciencia decimonónica. Pero esto no es así, en el siglo XIX el ateísmo fue dirigido principalmente por filósofos, los científicos eran en su mayoría creyentes (como Volta, Ampère, Riemann, Maxwell, Faraday, Mendel, Lord Kelvin y otros muchos) o, como mucho agnósticos (como Huxley y Darwin). El supuesto enfrentamiento entre ciencia y fe es un invento de los ateos. El verdadero enfrentamiento fue entre ateísmo y fe, cosa que a nadie puede sorprender.

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    4. Coincido en la convergencia: Una mirada crítica a la ciencia muestra que Dios es compatible con ella ; algo que la mayoría de los miembros de la comunidad científica "oficial" rara vez suelen aceptar. Del otro lado tenemos a miembros de comunidades religiosas que quieren fundamentar la existencia de Dios en la ciencia, hecho que, como ud. menciona, no sucede (aún, aunque todo parece apuntar que no sucederá)
      Lo que fue punto de discrepancia fue el cómo se hace la argumentación de esta compatibilidad.

      Efectivamente, al ser tan esquemático, mi argumento cayó en la rancia discusión de "religión vs ciencia". Explicíto ahora que me refería a las consecuencias cosmogónicas (como la que ud. pone como ejemplo de Rusell con Frederik) de las teorías científicas, incluídas las decimonónicas y no a las menciones explícitas de Dios en ellas (o en las creencias personales de los investigadores) ya que poco impacto tuvieron en sus obras.

      Considero que las críticas que hice han quedado bien desarrolladas y la discusión las ha conducido a un punto concluyente. No tengo más que agregar.

      Gracias por su tiempo. Ya me he paseado por el blog y amenazo con interpelar nuevamente.

      Buen día.

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