jueves, 9 de noviembre de 2017

Las apuestas de Pascal y de George Smith


Blaise Pascal
Blaise Pascal (1623-1662) es conocido por su actividad matemática (inventó el triángulo de Pascal), física (demostró el principio de Pascal, inventó la prensa hidráulica, hizo experimentos sobre la presión atmosférica) y especialmente por sus Pensées (Pensamientos), uno de los cuales contiene el primer ejemplo conocido del uso de la teoría de juegos, cuyo desarrollo teórico tuvo que esperar hasta el siglo XX. Este ejemplo es la famosa apuesta de Pascal, que expresó así:
Dieu est ou il n’est pas. Mais de quel côté pencherons‑nous?... Pesons le gain et la perte en prenant croix que Dieu est. Estimons ces deux cas : si vous gagnez, vous gagnez tout, si vous perdez, vous ne perdez rien. Gagez donc qu’il est sans hésiter. 
Cuya traducción española es:
Dios existe o no existe. ¿De qué lado nos inclinaremos?... Pesemos la ganancia y la pérdida, suponiendo que Dios existe. Estimemos los dos casos: si ganas, lo ganas todo; si pierdes, no pierdes nada. Apostad pues, sin dudarlo, por su existencia.

Esta sería la matriz del juego, al estilo del siglo XX:

Dios existe
Dios no existe
Actúo como si Dios existiera
Lo gano todo
No pierdo nada
Actúo como si Dios no existiera
Lo pierdo todo
No pierdo nada
Es evidente que el movimiento que produce más beneficio es actuar como si Dios existiera.
¿Por qué dice Pascal que si Dios no existe no pierdo –ni gano- nada, en cualquier caso? Porque si Dios no existe, se sigue que no existe la otra vida, que todo termina con la muerte. En tal caso, cualquiera que haya sido nuestra vida, no hay ganancia ni pérdida, porque dentro de un millón de años –por poner una cifra- habremos sido olvidados y dará lo mismo cómo hayamos vivido.
Frente a la apuesta de Pascal, George Smith formuló su apuesta del ateísmo, que puede resumirse así:
  1. Si Dios no existe, los ateos aciertan, pero los creyentes han desperdiciado su vida.
  2. Si los deístas tienen razón, a Dios no le importa lo que hagan los seres humanos, ni premia ni castiga. Luego ambas posturas empatan. Los creyentes siguen perdiendo, porque han desperdiciado sus vidas.
  3. Si existe un Dios bueno, no castigará a un ser humano por errores de conciencia honrados. Los creyentes, en cambio, que van contra la razón (que favorece el ateísmo), deben temer el castigo de este Dios, pues van contra su conciencia.
  4. El Dios de los cristianos es inmoral porque castiga a quien dude de Él. Luego no es digno de confianza y puede castigar también a los cristianos que dicen creer en él, pero que, según Smith, lo hacen sólo por la apuesta de Pascal, por herencia o por temor al infierno.
Admito que la apuesta de Pascal se apoya más en el egoísmo que en el altruismo, pero por otra parte es racionalmente correcta. No se puede decir lo mismo de la apuesta de Smith, contra la cual se puede aducir lo siguiente:
  • Que la razón favorece al ateísmo es un mantra muy utilizado por los ateos, pero es falso. He escrito un libro para demostrarlo. Las supuestas demostraciones racionales de los ateos están plagadas de falacias lógicas, como he mencionado en otros artículos de este blog.
  • Los dos primeros puntos de la apuesta de Smith no tienen en cuenta la afirmación de Pascal antes mencionada: Si no existe otra vida, comoquiera que haya sido nuestra vida en este mundo, su valor global es nulo. Creo que este argumento es incontestable.
  • Pero incluso admitiendo el punto de vista de Smith, su conclusión (que los creyentes desperdician su vida) es claramente falsa: estudios sociológicos modernos (como un estudio realizado en el Reino Unido sobre unas 300.000 personas entre 2012 y 2015) demuestran que el índice de satisfacción con su vida es mayor para los cristianos (7,54) que para los ateos (7,24). Lo mismo ocurre con el índice de felicidad (7,43 para los cristianos, 7,15 para los ateos) y con el índice que mide si la vida es digna de ser vivida (7,81 y 7,51, respectivamente). ¿Dónde está el supuesto desperdicio de su vida, que Smith afirma, pero no demuestra?
  • ¿Qué entiende Smith al decir que los cristianos desperdician su vida? ¿Que no matan? ¿Que no roban? ¿Que no mienten? ¿Que no tienen relaciones sexuales promiscuas? ¿Acaso, para él, una vida más plena es la que te permite hacer todas esas cosas sin control? Me temo que, como suele ocurrir, se refiere sólo al sexo. A quien piense así, le vendría bien leer mis novelas de la serie de misterio Los Sabuesos de la Transición (enlaces a la derecha), para ver un punto de vista diferente.
  • Por otra parte, Smith muestra una ignorancia total sobre el Dios de los cristianos. El Dios bueno que menciona en el tercer apartado y que quiere contraponer con él, es precisamente el Dios de los cristianos. Los cristianos siempre hemos afirmado que hay que obedecer a la conciencia, siempre que sea honrada, aunque pueda estar equivocada, porque Dios nos juzgará de acuerdo con ese criterio. 
  • En cuanto al punto cuarto, jamás hemos afirmado que Dios castigue a quien dude de Él. Lo que decimos es esto:
C.S. Lewis
A la larga, la respuesta a los que se oponen a la doctrina del infierno, es una pregunta: “¿Qué le pides a Dios que haga?” ¿Que borre sus pecados pasados y les ofrezca un nuevo comienzo, eliminando las dificultades y ofreciendo ayuda milagrosa? Pero eso ya lo ha hecho, en el Calvario. ¿Que los perdone? No quieren ser perdonados. ¿Que los deje solos? Ay, me temo que sea eso lo que hace. (C.S. Lewis, El problema del dolor, capítulo 8).
O en las palabras de don Camilo, el réprobo:
Está en mi poder evitar ser lo Él quería hacer de mí. Sé que no puedo ser reemplazado. Si crees que cada criatura es irreemplazable, comprenderás que está en nuestro poder privar al Artista comprensivo de una obra irreemplazable, algo de Sí mismo. Ah! ¡Sé que siempre tendrá esta espina clavada en su corazón! He descubierto esta forma de llegar a lo más profundo de su ser. Soy la oveja perdida que jamás podrán compensar las otras cien. (Paul Claudel, El zapato de raso, Jornada tercera, escena X).
Es decir, no es Dios quien condena, nos condenamos nosotros mismos.
Smith afirma que todos los cristianos creen en Dios contra la razón, contra sus convicciones más profundas y contra su conciencia. ¿Qué opinaría un ateo si un cristiano afirmara que todos los ateos niegan la existencia de Dios por mala fe, porque es lo que más les conviene? Tendría derecho a indignarse, ¿no? En mis discusiones con ateos, jamás he puesto en cuestión su buena fe, siempre me limito a discutir sus argumentos y a señalar las falacias lógicas que contienen, de las que sin duda no se habían dado cuenta. Por eso, cuando me acusan de mala fe, como hace Smith, no tengo más remedio que indignarme.

Manuel Alfonseca 
Agradezco a Julio Gonzalo y a Juan, que me sugirieron este artículo

13 comentarios:

  1. Artículo muy interesante como (casi) todos los del profesor Alfonseca. Pero hay que decir que, como todos sabemos, los juegos se prestan a hacer trampas. Intentaré ampliar este "pero" desde mi perspectiva atea en mi propio blog (donde ya he tocado el tema en varias ocasiones). Y muchas gracias por el estímulo.

    ResponderEliminar
  2. Dom Manuel: Excelente artigo de opinião. Concordo com você. Eu também acho que aqueles que não acreditam en qualquer divinidade ou entidade sobrenatural são um monte de trouxas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Obrigado. Mas eu não disse em nenhum lugar que os ateus são um monte de trouxas (:-)

      Eliminar
  3. Hola profesor Alfonseca. Me ha gustado mucho el artículo. Yo soy creyente y practicante y pienso que Dios no me quita nada, tan sólo me lo ordena. Lo podemos asemejar a entender el arte. El que entiende de arte, lo disfruta, el que no, no pierde nada, pero tampoco comprende "las satisfacciones que te da".
    Un saludo
    Laura Gil Cruz

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buena comparación, Laura. En efecto, el arte puede ser el anzuelo y el sedal invisible, lo suficientemente largo como para dejar que nos alejemos hasta los confines del mundo, y que nos trae de vuelta con un tirón del hilo. (Chesterton, "The Queer Feet", en "The Innocence of Father Brown").

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. José.

    El asesino de Las Vegas, cuando disparaba, posiblemente gozaba de un cierto placer. Él decidió amar la destrucción del prójimo, y se gozó en esa misma destrucción.

    George Smith debería afirmar: el asesino de Las Vegas "no desperdició su vida", ya que hizo aquello que amaba. Y nadie le puede quitar aquello que amó, pues él ya no existe.

    ResponderEliminar
  6. Y es que nada puede causar o influir desde el pasado, porque la causa tiene que existir, y lo pasado ya no existe. Es en la Tercera Vía que Santo Tomás usa el argumento de "ahora nada habría", cuando habla de la contingencia de las cosas, y dice que si todo es contingente, como lo que puede no ser, alguna vez no es, alguna vez no habría habido nada, y entonces, ahora nada habría.

    Lo cual así dicho no queda muy claro, pero se puede interpretar de este modo: si todo es contingente, hay dos posibilidades: que el todo haya comenzado a existir, o no.

    En el primer caso, es claro que "antes" de eso no hubo nada, pero entonces, nada habría podido haber después, porque de la nada, nada sale. Y entonces, nada habría ahora.

    En el segundo caso, tenemos que todo ha sido contingente por un tiempo infinito ya. Pero en un tiempo infinito se tienen que dar todas las posibilidades, y una de ellas es que todas las cosas que pueden no ser, no sean al mismo tiempo, o sea, que nada exista. Y estaríamos de nuevo en lo mismo.

    Por tanto, no todo es contingente, hay al menos un Ser Necesario.

    Después de Santo Tomás la vía de la contingencia se expone con más sencillez, apelando simplemente a que el ente contingente no tiene en sí mismo la razón suficiente de su existencia, porque por definición y naturaleza puede tanto existir como no existir, y entonces, ha de tenerla en otro, o sea, ser causado.

    Y como tampoco aquí se puede retroceder "in infinitum" en la serie de causas actuales (no serie temporal "hacia atrás", recordemos) del ente contingente que a su vez son contingentes y por tanto causadas, hay que llegar a una Causa Primera no contingente, o sea, Necesaria.

    ResponderEliminar
  7. La mejor respuesta al argumento de Smith que he visto hasta hoy.
    Sr. Alfonseca, ¿me permitiría utilizar su respuesta en un video sobre el tema?

    ResponderEliminar
  8. Por supuesto. Avíseme cuando lo publique.

    ResponderEliminar
  9. Le felicito por su magnifico blog y los interesantes artículos que expone, muy ilustrativos en cualquier sentido.

    Le seguiré regularmente.

    Feliz Navidad.

    ResponderEliminar
  10. Profesor, saludos desde la Patagonia. Pregunta: ¿por qué habla de Dios sin citar la Biblia? Buen 2018, me he convertido en un fan de sus escritos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Cito la Biblia cuando me parece que viene a cuento. Busque en el blog, por ejemplo, Apocalipsis o Mateo, y lo verá.

      Eliminar