Los mundos perdidos de 2001

Arthur C. Clarke

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2001, una odisea del espacio (1968) es una de las películas más representativas de la ciencia-ficción en el mundo del cine. Su guion, cuya construcción llevó varios años, fue elaborado conjuntamente por Arthur C. Clarke, escritor consagrado de ciencia-ficción durante la edad de oro de este género, y Stanley Kubrick, afamado director de cine. Mientras participaba en el guion, Clarke escribió un libro con el mismo título que la película, que se publicó después del estreno de esta.

En 1972 Arthur C. Clarke publicó un libro titulado Los mundos perdidos de 2001, en el que mezcla reminiscencias sobre la construcción del guion con capítulos descartados del libro. Al leerlo, es posible seguir el proceso de elaboración de la película por parte de Clarke y Kubrick y las etapas sucesivas por las que pasó el argumento. Coincido con ellos en que el guion definitivo quedó mucho mejor que cualquiera de las versiones intermedias.

La lectura de este libro me ha sugerido dos comentarios:

  1. En casi todas las versiones anteriores a la definitiva, Clarke incluía una descripción de los extraterrestres que reciben a David Bowman después de su viaje interestelar. Opino que la ocultación de dichos extraterrestres fue un acierto. Cualquier forma que se les hubiera dado habría sido decepcionante.

Pues bien, en varias de sus descripciones Clarke insiste en dos detalles: a) Que los extraterrestres tendrían la boca en mitad del tronco, a la altura del estómago. b) Que sus aberturas respiratorias estarían situadas en el pecho, donde los humanos terrestres tenemos los pezones. ¿Por qué? Porque, según Clarke, nosotros estamos mal diseñados: del hecho de que nuestras vías respiratorias y digestivas tengan una zona común (la faringe) se siguen malas consecuencias, como el atragantamiento, una de las causas más frecuentes de muerte accidental. Si tuviésemos la boca sobre el estómago, la faringe y el esófago quedarían eliminados; lo mismo ocurriría con la tráquea, si las aberturas respiratorias condujeran directamente a los pulmones.

Pero Clarke olvida que los seres humanos descendemos de los peces, la forma de cuyo cuerpo exige que la boca esté situada en la cabeza (si no, no podrían agarrar el alimento), y que la aparición del pulmón en estos animales, previo al abandono del agua y a la vida en tierra firme, llevó a que, en todos los vertebrados, los orificios respiratorios estén también situados en la cabeza.

Para que la evolución hubiese conducido a la forma preferida por Clarke, habría sido necesario que los extraterrestres no descendieran de animales acuáticos, o que hubiesen manipulado su propio desarrollo para rediseñar su cuerpo al gusto de Clarke.

  1. En una de las versiones intermedias, los extraterrestres que reciben a Bowman hablan con él, y le dicen esto:

Si, como muchas sociedades primitivas, [los terrestres] todavía creían en dioses y espíritus, deben abandonar estas fantasías y enfrentarse a la terrible verdad.

No me extraña que Clarke escribiera esto, pues era ateo y le gustaba hacer en sus novelas propaganda de sus ideas, igual que yo también introduzco mis ideas en mis obras. Lo que me extraña es que Clarke no se diera cuenta de que ha buscado un sucedáneo para la idea de Dios, precisamente en esos extraterrestres tan avanzados que vendrán a proporcionarnos la inmortalidad, como se deduce del final de la novela y de la película.

Personalmente prefiero mil veces creer en un Dios creador y salvador que en esos extraterrestres salvadores que tanto le gustan a Clarke, y que aparecen también en otra novela suya: El fin de la infancia. Por cierto, en la obra que estoy comentando, Clarke confiesa que Kubrick y él acariciaron durante algún tiempo la idea de presentar a los extraterrestres de 2001 con aspecto de diablos, como en la otra novela de Clarke. Afortunadamente, pronto la abandonaron.

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Manuel Alfonseca

4 comentarios:

  1. Me encantó la película cuando la ví con 14 años además tuve la fortuna de estar leyendo en ese momento la novela de Arthur Clarke 2001 : Una Odisea Espacial en la se basa la película de Kubrik. La mejor película de ciencia-ficción de la Historia, #2001 Una Odisea del Espacio, cumple 50 años este 2018. La escena del viaje de David Bowman a través de la puerta estelar sigue siendo, hoy día, insuperable e impactante:
    https://youtube.com/watch?v=ebmwYqoUp44

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    1. En realidad, el guion de la película no se basó en la novela. Ambos se escribieron a la vez, y la novela se publicó después del estreno de la película. Los cambios que se ven (como la sustitución de Júpiter -en la película- por Saturno -en la novela- se hicieron a posteriori. Además, el guion de la película tiene dos autores (Stanley Kubrick y Arthur Clarke), mientras la novela sólo tiene uno (a Kubrick sólo le interesaba la película).

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  2. Lo del cruce entre los conductos que llevan desde la boca a los pulmones y al estómago lo he visto referido varias veces como, efectivamente, un resultado chocante de la evolución. Sería más simple que discurrieran en paralelo y así se evitarían atragantamientos. El tener la boca para respirar y comer en la cabeza es un resultado de la anatomía de los peces. Tener el olfato cerca de la boca es una ventaja para identificar alimentos en mal estado, lo que hemos heredado. Es más, tenemos todavía vestigios de los anfibios, que en su fase de larvas respiran con branquias y tiene que bloquear automáticamente el acceso del agua a los pulmones. Este reflejo se activa en nosotros de vez en cuando. Es el hipo.

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  3. Gracias por esté artículo Profesor me será muy útil para la crítica de la novela de "2001 Odisea en el Espacio" que escribiré pronto y, que subiré pronto a mi canal de Youtube.

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