jueves, 14 de enero de 2016

La celebración de la Navidad

Iluminación de la Tierra
en el solsticio de invierno
El tiempo del solsticio de invierno fue ocasión de celebraciones importantes en casi todos los pueblos de la antigüedad, pues representa el momento en que el sol, después de ir perdiendo altura durante seis meses, se recobraba y comenzaba de nuevo el movimiento ascensional. Para los antiguos siempre quedaba el temor de que algún año el sol no lograra recobrarse y siguiera descendiendo hasta desaparecer para siempre, lo que sería catastrófico para la humanidad.
En el imperio romano, las Saturnales desempeñaban ese papel, pues Saturno era el dios de la agricultura, y la recuperación del sol era una condición sine qua non para el éxito de la próxima cosecha. Además, justo por esas fechas el sol entraba en el signo de Capricornio del zodiaco, que estaba ligado astrológicamente con el planeta Saturno. La fiesta, que comenzaba el 17 de diciembre, se prolongaba durante varios días, hasta el 23 del mismo mes. En estos días se celebraban banquetes, se repartían regalos, y los amos servían a sus esclavos.
Una de las divinidades tradicionales de los pueblos indoeuropeos, Mitra, tuvo un destino desigual, según el pueblo concreto del que estemos hablando. Así, en la India védica fue uno de los dioses principales, junto con Varuna y los demás asuras, pero pasó a desempeñar un papel secundario, casi demoniaco, cuando en la India hinduista se impusieron los devas, otro grupo de dioses entre los que destacan Siva y Visnú.

Mitra también tuvo un papel importante en la religión persa primitiva. Cuando Zoroastro introdujo una nueva religión, el mazdeísmo, eliminó a los antiguos dioses, aunque bien él mismo o sus sucesores parecen haber reservado un papel importante a Mitra, que siguió figurando entre los ahuras, palabra claramente emparentada con el asura védico. Los ahuras eran seres divinos, o al menos angélicos. Uno de ellos era el Dios supremo, Ahura Mazda, que da nombre a esta religión.
En las religiones indoeuropeas del sur de Europa, la griega y la romana, el dios Mitra había desaparecido. Sin embargo, aunque los partos y los persas fueron enemigos tradicionales del imperio romano, el culto de Mitra fue importado a Roma, donde se convirtió en Dios supremo de una religión solar, el mitraísmo, cuyo culto se extendió por el ejército romano, aunque bastante menos en la sociedad civil. En una de mis novelas (El sello de Eolo) el enfrentamiento entre mitraísmo y cristianismo en tiempos del emperador Marco Aurelio desempeña cierto papel.
Para enfrentarse a la expansión cada vez mayor del cristianismo en el imperio, en el año 274 el emperador romano Aureliano intentó favorecer el mitraísmo. Dado el carácter solar de esta divinidad, instituyó su fiesta más importante en el día 25 de diciembre, con lo que quedaba asociada al solsticio de invierno, día del triunfo del sol. La fiesta se llamó Dies Natalis Solis Invicti, o sea, día del nacimiento del sol invicto.
Isaac Newton
Durante algún tiempo se supuso que, tras el triunfo del cristianismo, la Iglesia Católica intentó cristianizar las festividades paganas, colocando sus celebraciones en las mismas fechas. De acuerdo con esta teoría, la fecha del 25 de diciembre para la Navidad se habría elegido para competir con el día del sol invicto, o al menos con las festividades del solsticio de invierno. Isaac Newton fue uno de los defensores de esta teoría.
En los Evangelios no se dice nada sobre la fecha del nacimiento de Jesús. Sin embargo, una tradición muy antigua, que se remonta a San Ireneo (siglo II) situaba la fecha de la Encarnación en el equinoccio de primavera (el 25 de marzo según el calendario romano de la época, primer día del año en el calendario republicano tradicional de Roma), con lo que el nacimiento habría tenido que ocurrir nueve meses después (hacia el 25 de diciembre).
Recientemente, apoyándose en la documentación existente, que sugiere que la celebración de la Navidad cristiana es más antigua de lo que se pensaba, se ha propuesto otra teoría, según la cual la fecha de la Navidad no fue elegida para competir con la fiesta del sol invicto de Aureliano, sino justo al revés: el emperador habría elegido esa fecha para competir con una celebración cristiana mucho más antigua.
¿Cuál es la verdad? Como se trata de un hecho histórico, no científico, no es posible resolver el problema utilizando la deducción o la inducción, hay que recurrir a la abducción, y ya hemos visto en otro artículo que este método de razonamiento proporciona menos seguridad que los otros dos, aunque en algunos casos, por acumulación de documentos, pueda llegar a ser muy convincente. En este caso no tenemos bastantes documentos para llegar a una conclusión definitiva.

Manuel Alfonseca
Para Feelgood, uno de cuyos comentarios
me sugirió este artículo


Mañana 15 de enero celebramos el segundo aniversario de la inauguración de este blog de divulgación científica. Gracias por vuestro interés, que me ha animado a publicar 95 artículos y se ha plasmado en casi 60.000 visitas entre las dos versiones, española e inglesa.

12 comentarios:

  1. Excelente artículo, D. Manuel. Brillante.

    Enhorabuena por el segundo aniversario. ¡A por el tercero!

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  2. Muchas gracias por la dedicatoria, un artículo fascinante sobre una polémica que surge cada año. Saludos y muchas felicidades por el aniversario, esperemos que continúe por mucho más.

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  3. ¡Enhorabuena, Manuel! Fuerte abrazo, Felipe.

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  4. Yo había leído en algún sitio que la escena de los pastores no pudo darse en diciembre porque, a esas alturas del año, el clima no permitía dejar el ganado a la intemperie de noche, como narran los evangelios... Pero, bueno, que vaya usted a saber :-), esto lo leí hace muchos años, puede que investigaciones más recientes hayan arrojado nueva luz. Tu explicación también me vale, Manuel :-)

    ¡Muchas felicidades! Que vengan un montón de años más de divulgación, amistad virtual y ciencia. Un abrazo.

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    1. Ana, te estás adelantando a mi próximo artículo:-)

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    2. ... Y esto ya se está convirtiendo en una mala costumbre por mi parte, jaja :-D Quedo a la escucha!!

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  5. Hola, yo también me unó al coro de felicitaciones a mi amigo Alfonseca. Ha escrito un artículo certero desde el punto de vista histórico de la fiesta de la Navidad. Lo que dice de Aureliano (quizás uno de los emperadores más capaces de los Ilirios, que culminarían con Constantino, y sus hijos) era realmente cierto, aunque era un Emperador capaz instituyó la fiesta del Sol Invicto. Ya tenía preparada una persecución contra el cristianismo, pero murió antes. Aureliano a pesar de estos defectos (también los tenía Decio, que si le dió tiempo a perseguir) se hizó famoso por derrotar a la Galia independiente gobernada primero por Postumo, y luego por Tétrico (quien quiera conocer a estos personajes que lea la maravillosa novela de mi amigo "La tabla esmeralda". Ya que promociona la primera novela de la familia Eolio, que también promocione la segunda, que tanto me gustó).También se hizó famoso por derrotar a la reina Zenobia de Palmira, y por demostrar la clemencia pagana perdonándola.
    No sabría yo decir cuando empezó el culto solar en el imperio mi amigo Alfonseca lo ubicó en el siglo II. Yo tenía la noción de que se instituyó un culto similar en época del Emperador Heliogabalo. Con la orientalización del imperio estos cultos orientales que describe mi amigo el mitraísmo, el culto a Isis al sol se fueron extendiendo. Chesterton con su acostumbrada sabiduría nos dice que el sol era la deidad más cruel en la décima historia del "Candor del padre Brown" titulada el ojo de Apolo, que ciega y consume. En efecto tenía razón el culto solar, y el neoplatónismo defendido por Porfirio, y Jámblico (a los que a pesar de todo leía San Ambrosio, lo cual fue providencial) fueron los últimos enemigos que el paganismo ofreció al cristianismo. Pero conviertiéndose el cristianismo en religión oficial del imperio fueron cayendo. El neoplatonismo fue cristianizado gracias a San Agustín discípulo de San Ambrosio de ahí, qu dijera que era providencial que San Ambrosio leyese a los neoplatónicos (el fin del neoplatónismo llegó cuando Justiniano cerró la escuela de Atenas intentaron establecerse con los persas, pero recibieron peor trato de Cosroes, que el que recibieron de Justiniano. Los neoplatónicos hicieron creer a los árabes que eran los sabeos otra religión del libro).
    Yo también oí la teoría de que Cristo nació en verano la oí en clase de un profesor de Universidad muy bueno (lo poco que sé de teoría de la historia se lo debo a él). Pero comunista, que dijo lo mismo que han apuntado Alfonseca y Márquez. Sea o no cierto que Cristo vinó al mundo el 25 de Diciembre, o no. Lo importante es que vinó, y con su muerte y resurrrección nos libró del pecado, y nos invitó a seguir su ejemplo. Para finalizar diré la frase que pronuncia el senador Graco en la miniserie de Espártaco no en la película de Kubrick.
    << La civilización pende de la cruz>>.
    Nada más tengo que decir felicitó a Alfonseca de todo corazón a los neopaganos que quieren recuperar la fiesta del solsticio de invierno lo que dice Chesterton que los antiguos paganos eran más sabios ellos sabían que el ojo de Apolo ciega y consume, y que la derrota del paganismo no se debió a su debilidad, sino a su exceso de impetu. Bueno espero el siguiente artículo, que va a ser interesantísimo a tenor del tema :-).

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  6. Gracias Manuel por tu artículo.
    Ernesto Cubero

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  7. Se me ocurre una pregunta, aunque me parece que ya sé la respuesta, pero me gustaría saber lo que piensas, Manuel. Puede que parezca también una tontería, además de bastante hereje, pero bueno ahí va:

    - ¿Sería posible explicar el nacimiento de Cristo desde un punto de vista científico?

    Creo que la respuesta es que no, ya que se pueden hacer elucubraciones pero nunca demostrarlo, por tanto esto no es ciencia... Además, creo que entraría en conflicto con la libertad que nos da Dios para todo y también para aceptarlo o no. Pero hace poco me interesé por este fenómeno que se produce en la naturaleza:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Partenog%C3%A9nesis

    Gracias, Manuel!

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    1. Entiendo que lo que preguntas no es "¿Sería posible explicar el nacimiento de Cristo desde un punto de vista científico?" sino "¿Sería posible explicar la concepción virginal de Cristo desde un punto de vista científico?"

      Como has visto en la referencia que adjuntas, la partenogénesis es un fenómeno natural científicamente comprobado en muchas especies (invertebrados, principalmente) y que puede inducirse artificialmente en muchos vertebrados. Hasta ahora, no en el hombre.

      Si lo que estás haciendo es proponer que la concepción virginal de Cristo fue un caso de partenogénesis espontánea y no un milagro, me temo que estás hablando de un hecho histórico (no científico) no reproducible, donde la ciencia no tiene nada que decir, como señalo al final del artículo.

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    2. Efectivamente, Manuel, eso es lo que quería decir. Muchas gracias!

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