jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Para qué sirve un niño?

La importancia de la investigación básica.

El secretario de la Real Sociedad Británica de Ciencias se levantó y dijo, dirigiéndose a la concurrencia:
Tiene la palabra el señor Faraday.
Señores miembros de la Real Sociedad de Ciencias, invitados y colaboradores: en la conferencia de hoy, en lugar de disertar sobre un tema científico, voy a realizar ante ustedes un experimento. Pero antes, permítanme una breve introducción histórica. Como saben, Oersted, Ampère y Arago han demostrado que la corriente eléctrica puede dar lugar a fenómenos magnéticos. Cuando se coloca una aguja magnética (una brújula) sobre un alambre de cobre inactivo, la aguja toma la dirección norte-sur. Al hacer pasar corriente por el cable, la aguja se desvía. Si el alambre se arrolla en forma de una bobina y se hace pasar corriente, la bobina se comporta como un imán, con dos polos norte y sur, exactamente iguales que los polos correspondientes de un imán ordinario.

Se me ocurrió pensar lo siguiente: si la corriente eléctrica produce efectos magnéticos, ¿no pasará también lo contrario? ¿No producirá el magnetismo efectos eléctricos hasta ahora desconocidos? Esta idea me ha llevado a diseñar el experimento que voy a realizar. Aquí tengo un alambre de cobre arrollado en forma de bobina. Fijo los dos extremos del cable a este aparato de medida, un galvanómetro. Como es muy grande, los movimientos de la aguja serán visibles para todos, incluso para los que están sentados en la última fila. ¿Se mueve la aguja?¡Por supuesto que no! El circuito de la bobina no contiene ningún generador eléctrico. No pasa corriente por él.
Observen ahora. Coloco aquí esta piedra imán de magnetita y con este manubrio hago girar la bobina alrededor de ella. ¡Fíjense en el galvanómetro! La aguja ha dado dos vueltas completas, las mismas que he hecho dar a la bobina. La aguja del galvanómetro se mueve cuando pasa corriente por el circuito, luego el simple hecho de mover la bobina en un campo magnético provoca la aparición de una corriente eléctrica en el cable. No solo la electricidad puede  engendrar magnetismo, como demostró Oersted. También el magnetismo puede generar electricidad.
Muchas gracias por su atención.
El secretario de la Real Sociedad Británica de Ciencias se levantó y dijo:
La conferencia ha terminado. ¿Alguien desea hacer alguna pregunta?
Un caballero elegante y de pelo encanecido se puso en pie y habló:
Señor Faraday, su experimento ha sido muy interesante, pero ¿para qué sirve?
Faraday contestó con otra pregunta:
¿Para qué sirve un niño?
No le comprendo.
Es muy sencillo. A los niños se les cuida, se les atiende, aunque no proporcionen beneficios inmediatos a la sociedad. Algún día, cuando sean mayores, se convertirán en hombres y mujeres que ayudarán, entre todos, a construir un mundo en el que merezca la pena vivir. Algunos serán genios que prestarán grandes servicios a la humanidad. Pasa igual con mi experimento. Puede ser que, ahora mismo, no se le vea aplicación inmediata. Pero ¿quién nos asegura que dentro de unas décadas, quizá un siglo, no se le encontrará una utilidad práctica revolucionaria, que cambie por completo nuestro modo de vivir? No podemos desperdiciar ningún conocimiento básico, por inútil que parezca. Todo puede tener aplicación algún día.
El caballero movió la cabeza con aire incrédulo y se sentó de nuevo, sin continuar la discusión.
Sin embargo, Faraday tenía razón. Treinta y cinco años después de su conferencia en la Real Sociedad Británica de Ciencias, Werner von Siemens aplicó su experimento para construir el primer generador industrial de electricidad de alto voltaje. Gracias a eso, hoy tenemos corriente eléctrica en nuestras casas y fábricas, podemos iluminarnos de noche, utilizamos aparatos electrodomésticos, no podemos imaginar la vida sin electricidad abundante. El niño de Michel Faraday se ha convertido en un hombre.

El mismo artículo en inglés
Manuel Alfonseca

1 comentario:

  1. Muy bonita e interesante reflexión. Conozco un poco la vida de Faraday pero desconocía esta anécdota.

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