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El segundo problema difícil de la ciencia moderna (hard
problems) es el origen de la consciencia o del libre
albedrío. En este artículo enfoco la relación de este problema con la mecánica
cuántica. Y como muestra de la dificultad del asunto, pongo aquí en primer
lugar dos citas célebres de científicos de renombre:
·
J.B.S. Haldane, Possible worlds (1927): El
universo [de la teoría cuántica] es, no solo más extraño de lo que suponemos,
sino más extraño de lo que podemos suponer.
· James Jeans, The mysterious universe (1930): El universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina.
La interpretación de Copenhague de la mecánica
cuántica, defendida por Niels Bohr y su escuela, afirma que la física de las
partículas elementales no es determinista, sino aleatoria. Las partículas
elementales, los átomos, las componentes del mundo microscópico no tienen
propiedades con valores determinados (un momento magnético positivo o negativo,
un espín, relacionado con la dirección de rotación de la partícula), sino todos
los valores posibles a la vez. Cuando medimos una de esas propiedades, la
partícula o el átomo elige un valor determinado
entre todos los valores posibles. Se dice entonces que se produce un colapso
cuántico. Antes de realizar la medida, es imposible predecir su resultado (el resultado del
colapso cuántico).
Es cierto que la ecuación de Schrödinger, que describe el
comportamiento de las partículas elementales antes del colapso cuántico, es determinista. Pero el colapso
cuántico, que sirve de interfaz entre los fenómenos microscópicos cuánticos y
los macroscópicos clásicos, según la interpretación de Copenhague es
indeterminista.
La interpretación de Copenhague ha sido
predominante en la física cuántica durante todo el siglo XX. Muchos
intentos de echarla abajo no lo han conseguido. Para salvar el
determinismo, la única opción que les queda a sus partidarios es sustituirla
por otra interpretación que no implique indeterminismo físico. Hasta ahora,
todas esas propuestas, defendidas por Einstein, David Bohm y otros físicos
famosos, han fracasado.
John von Neumann y Eugene Wigner dieron un paso
más, al proponer una interpretación de la mecánica cuántica según la cual el
colapso de la función de onda sólo lo puede causar un observador consciente al
hacer una medida. En su libro Interpretation of quantum mechanics (1976), Wigner escribió esto:
Cuando
el campo de la teoría física se extendió para abarcar los fenómenos
microscópicos mediante… la mecánica cuántica, el concepto de conciencia volvió
a cobrar protagonismo. No era posible formular las leyes de la mecánica
cuántica de forma totalmente coherente sin hacer referencia a la conciencia.
Si esta interpretación fuera cierta, las
consecuencias serían tremendas, pues significaría que no se habría producido ningún
colapso cuántico antes de la aparición de seres conscientes en el universo. Hasta
entonces, todo el universo habría estado en superposición cuántica de todas sus
propiedades, no habría existido una realidad objetiva. Las dos citas que siguen
lo comentan:
·
John Wheeler, en la década de 1970, dibujó un ojo que observa
actualmente la evidencia científica que nos hace pensar que hubo un Big Bang y
preguntó: ¿Acaso mirar hacia atrás 'ahora' hace real
lo que sucedió 'entonces'?
·
Martin Rees: Al principio solo
existían probabilidades. El universo solo podía existir si alguien lo
observaba. No importa que los observadores aparecieran miles de millones de
años después. El universo existe porque somos conscientes de él.
En realidad, pocos físicos aceptan la
interpretación de von Neumann-Wigner, y para evitarla afirman que la existencia
del colapso cuántico no precisa de la intervención de un ser consciente, sino
que se produce como resultado de cualquier interacción del mundo microscópico
con el macroscópico, donde la superposición cuántica no parece ser posible. Pero
esta última afirmación tampoco la admiten todos los físicos.
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| Roger Penrose |
Por otro lado, hay teorías que sostienen que la
mecánica cuántica hace posible nuestra libertad, posibilitando la interacción
de la mente humana con el mundo físico, lo que nos convierte en agentes dotados
de intencionalidad y libre albedrío. Algunas (como la teoría ORCH-OR de Penrose y Hameroff)
incluso señalan dónde interacciona la consciencia con nuestras células (en los
microtúbulos de las neuronas), pero aunque yo
he colaborado con Hameroff, esa teoría no acaba de convencerme.
Pero supongamos por un momento que la
interpretación de Von Neumann-Wigner fuese correcta. La relación entre la
mecánica cuántica y la consciencia sería doble, como indica la figura situada al principio de este artículo:
1.
Por un lado, la consciencia del observador sería necesaria para que se
produjera el colapso cuántico.
2.
Por otro, el colapso cuántico haría posible nuestra consciencia y
nuestra libertad.
Un libro reciente estudia en detalle este problema.
Se titula Quantum enigma, escrito por Bruce Rosenblum
& Fred Kuttner, que a la luz de la interpretación de Wigner describe el esqueleto en
el armario de la teoría cuántica: ¿Implica esta teoría la influencia de la consciencia
sobre la realidad? Analicemos algunas citas:
Aunque
el enigma cuántico ha desafiado a la física durante ocho décadas, sigue sin
resolverse… Por lo tanto, los físicos podríamos abordar el problema con
modestia, aunque nos resulte difícil.
¿Pudo
la sugerencia original de Einstein sobre una constante cosmológica haber
causado la aceleración del universo? (Tal especulación no puede refutarse. Por
lo tanto, no es una especulación científica). Aunque sería ridículo tomar al
pie de la letra una idea como esta, vemos cuán audaz es el campo de la
especulación que permite el enigma cuántico.
La
teoría cuántica dice que el encuentro de la física con la consciencia… se
aplica, en principio, a todo. Ese «todo» puede incluir el universo entero.
Copérnico destronó a la humanidad del centro del cosmos. ¿Sugiere la teoría
cuántica que, de alguna manera misteriosa, somos el centro del cosmos?
Los autores de Quantum enigma ofrecen un contraejemplo
interesante para refutar a quienes niegan la realidad del libre albedrío porque
no podemos demostrar que otros lo tengan. Dicen: En contra de ese argumento, tampoco se puede
demostrar a otra persona que se siente dolor, pero sabemos que existe, y
ciertamente no carece de sentido.
Para mí, la mejor confirmación de que tenemos libre
albedrío es que Dios pidió permiso a María antes de encarnarse en su seno.
Hilo Temático sobre Inteligencia Natural y Artificial: Anterior Siguiente
Manuel Alfonseca




La mejor confirmación de que existe el libre albedrío es que después de la resurrección de Lázaro, muchos creyeron en Jesús, son embargo otros querían matar a Lázaro.
ResponderEliminar>> Copérnico destronó a la humanidad del centro del cosmos.
ResponderEliminarNo es así, porque en el centro del universo no había ningún trono, sino un basurero (literalmente, el infierno), de acuerdo con la cosmovisión griega y medieval. El trono, si es que estaba en algún sitio, estaba en la periferia, en la bóveda celeste, donde habitaban los dioses según esa cosmovisión.
El centro geométrico solo empezó a ser sinónimo de centro de importancia a partir del Renacimiento.
El centro del universo
Sí, ya lo sé. El centro del universo estaba en la tripa de Lucifer. Por eso Dante y Virgilio tuvieron que darse la vuelta y empezar a trepar, porque la gravedad invirtió su dirección cuando pasaron del centro.
EliminarLo que no sabía Dante es que la gravedad en el centro de la Tierra es nula, por lo que podrían haber pasado de un lado al otro en estado de ingravidez, sin necesidad de agarrarse a los pelos de Lucifer. Pero eso no podía saberlo, porque no se supo hasta Newton.
Pero Gonzalo, esa frase no es mía, es una cita del libro que comento. La puse, no porque esté de acuerdo con ella, sino porque me pareció curiosa.
Sí, claro, sé que no es tuya, por supuesto, sino de Rosenblum y Kuttner, pero como repiten una vez más esa idea tan equivocada, me pareció oportuno no dejarla pasar.
EliminarYo soy tan realista que la interpretación de von Neumann-Wigner me parece demencial. Porque, además, la conciencia no es blanco/negro. ¿Provocaría un ratón el colapso cuántico al observar la realidad? ¿Un gorrión? ¿Una lagartija? ¿Una sardina? ¿Un mejillón?
Y lo de los microtúbulos de Penrose y Hameroff, qué quieres que te diga, me parece la versión moderna de la glándula pineal cartesiana.
Quizá no sea tan equivocada. Claudio Ptolomeo escribió en su He Mathematik Syntaxis (más conocido por su nombre árabe, Almagesto): La Tierra, en relación con la distancia de las estrellas fijas, no tiene tamaño apreciable y debe considerarse como un punto matemático (Libro I, Capítulo 5). El Almagesto fue el texto estándar de Astronomía durante toda la Edad Media. Por lo tanto, si la Tierra debe considerarse como un punto matemático, su volumen sería cero, lo que significa que, en la cosmología Ptolemaica, la Tierra entera sería el centro del universo. Luego la cosmología copernicana nos habría sacado del centro, como dicen los autores de ese libro. 😁
EliminarCon el resto de tu último comentario estoy de acuerdo. No todo lo que cuento en mis artículos es lo que yo pienso.
Solo por aclarar el sentido de mi comentario: lo que quiero decir es que sacar a la humanidad del centro no es "destronarla", porque el centro no se consideraba ningún trono.
EliminarCierto. Dante, en la Divina Comedia, al llegar a la esfera de Saturno, se vuelve a mirar a la Tierra, que le parece pequeñísima y digna de menosprecio, y lo expresa con estas palabras (Paradiso, 22:133-135):
EliminarCol viso ritornai per tutte quante
le sette spere, e vidi questo globo
tal, ch'io sorrisi del suo vil sembiante.
Para más detalles sobre esta cuestión, véase mi artículo de 1998: El Mito del Progreso en la Evolución de la Ciencia
EliminarY, si me lo permites, este otro mío: El centro del universo
EliminarConfundes azar con libertad.
ResponderEliminarLo que digo es esto: el colapso cuántico haría posible nuestra consciencia y nuestra libertad.
EliminarHaría posible. Si todo fuera determinista, la libertad sería imposible. La introducción de aleatoriedad en el determinismo hace que la libertad sea posible. No confunde aleatoriedad con libertad.
La gravedad hace posible que usted camine. Quien diga esto no confunde la gravedad con el caminar.
Menos estrellas y más oscuridad: por qué el universo se está apagando antes de lo esperado https://share.google/6lTpoeyfR1GEGw38F
ResponderEliminarEsto no es más que la aplicación del segundo principio de la termodinámica. Por otra parte, la expansión acelerada del universo y el modelo cosmológico estándar son teorías científicas sujetas a cambios por ser científicas. Hablaré de esto en un artículo del mes de febrero en este blog.
ResponderEliminarLa idea de que la consciencia es especial o necesaria es considerada hoy una interpretación marginal o incluso pseudociencia por la mayoría de la comunidad física, desplazada por la hipótesis de la decoherencia cuántica que afirma que el "colapso" no lo causa un observador consciente, sino la interacción física del sistema con su entorno (moléculas de aire, fotones, etc.).
ResponderEliminarNo es seudociencia, es filosofía. Y los que dicen que la postura opuesta es ciencia no saben que están haciendo filosofía y no ciencia.
EliminarLo que dices sobre el colapso lo digo yo también en el artículo.
El colapso de la función de onda es, precisamente, el mayor obstáculo técnico para la computación cuántica. El mismo fenómeno (la superposición de los estados) que nos permite obtener los resultados es el que destruye el proceso de los datos cuando estas máquinas no se hacen funcionar en el entorno adecuado. En el diseño y operación de los ordenadores cuánticos, la consciencia se descarta por completo como un factor explicativo o necesario. Para los ingenieros y físicos, el colapso de los qubits es un problema de ingeniería mecánica y térmica, no de psicología o filosofía.
EliminarSi estás tratando de convencerme de que la interpretación de Wigner-Von Neumann es absurda, no hace falta que te esfuerces. Estaba convencido desde el principio. Como dije en un comentario anterior, no todo lo que cito en mis artículos es lo que yo pienso. A veces, cuando no estoy de acuerdo, intento refutarlo. Otras veces, como aquí, no me molesto en hacerlo, porque se refuta solo.
EliminarEstoy convencido de que las citas de Wheeler y Martin Rees lo dijeron en broma.