Tiempo y movimiento están íntimamente relacionados,
porque no puede haber movimiento sin tiempo. De hecho, Aristóteles lo entendió
al revés, pues pensaba que, si no hubiera movimiento, no habría tiempo. Definió
el tiempo como el número de cambios en función del antes y
el después. Y el movimiento básico, del que dependen todos los demás, sería el
giro de la esfera de las estrellas fijas.
· San Agustín, en sus Confesiones, dedica el libro XI al estudio filosófico del tiempo. Rechaza la teoría de Aristóteles, niega que el tiempo dependa de la existencia del movimiento, y duda de que exista fuera de nuestra mente, aunque su famosa cita denota su inseguridad al respecto: ¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.
