jueves, 20 de abril de 2017

Otra predicción fallida

Como sabéis, me encanta señalar los errores que cometen quienes hacen predicciones de futuro. Desde que era poco más que un adolescente, he ido guardando recortes de prensa y de revistas científicas en los que se hacían pronósticos más o menos razonables sobre la evolución de la ciencia y la tecnología. En algún artículo anterior he señalado que dichas predicciones rara vez se cumplen, incluso cuando las hacen personas que son a la vez científicos expertos y visionarios, autores famosos de ciencia-ficción, como Arthur C. Clarke o Isaac Asimov.
Acabo de desenterrar un artículo publicado por Alexander Kusko en la revista IEEE Spectrum en abril de 1968, con el siguiente título:
Predicción del desarrollo de los sistemas de energía entre 1968 y 2030
Y el siguiente subtítulo:
Si predecimos las tendencias en el diseño de los sistemas de energía de los próximos 60 años, estaremos mejor equipados para resolver algunos de los problemas técnicos y sociológicos a los que esa industria debe enfrentarse hoy.
Las suposiciones en que se basaron las predicciones de Kusko fueron las siguientes:
  1. La población se triplicará. ¿Qué pasó en realidad? La población mundial en 1968, según datos de la ONU, era de unos 3.500 millones de personas. La población mundial en 2015 era de 7.350 millones. De acuerdo con las previsiones de la ONU, la población mundial en 2030 ascenderá a un número comprendido entre 8.200 y 8.800 millones de personas. Muy lejos de los 10.500 millones previstos por Kusko.

jueves, 13 de abril de 2017

Turguéniev y el amor desgraciado

Alfred L. Kroeber
Junto con Spengler, Toynbee y Sorokin, el antropólogo estadounidense Alfred Louis Kroeber fue uno de los cuatro grandes filósofos de la historia del siglo XX. Padre de la famosa escritora de ciencia-ficción, Ursula Kroeber Le Guin, A.L. Kroeber formuló la hipótesis de que los movimientos culturales empiezan con algún genio precursor, continúan con una etapa de florecimiento máximo, y después entran en un periodo de decadencia más o menos prolongado.
La historia de Rusia durante los siglos XIX y XX proporciona dos ejemplos perfectos para el análisis de Kroeber, asombrosamente paralelos y simultáneos en dos campos diferentes de la cultura: la literatura y la música.
  • En la literatura rusa podemos señalar un claro precursor (Pushkin), una época de florecimiento máximo (Gógol, Lérmontov, Dostoievski, Turgéniev, Tolstói y Chéjov), y un periodo de lenta decadencia (los autores rusos del siglo XX).
  • En la música rusa hubo también un precursor (Glinka), una época de máximo florecimiento (Borodín, Músorgski, Chaikovski, Rimski-Kórsakov) y otra de lenta decadencia (Rajmáninov, Stravinski, Prokófiev, Shostakóvich).

jueves, 6 de abril de 2017

Ideología, listas negras y censura

En este artículo voy a recurrir a mi propia historia editorial, a través de tres anécdotas. Como tengo unos 50 libros publicados por 37 editoriales diferentes, he ido acumulando bastantes de estas anécdotas. Sin embargo, es curioso que estas tres se refieran a editoriales con las que nunca he publicado nada.
Primera anécdota: Una de mis primeras obras (Krishna frente a Cristo, 1978) era un ensayo, una comparación entre dos religiones: el hinduismo y el cristianismo. Cuando tuve el libro terminado, decidí buscar una editorial que se interesara en publicarlo, y para ello me presenté en la sede de una de las más conocidas con el libro bajo el brazo, sin intentar concertar una cita previa. Me recibió en el vestíbulo uno de los empleados, al que expliqué para qué venía y el tipo de libro que traía. El empleado me preguntó:
—Este libro, ¿ataca al cristianismo?
—No, —respondí.
—Entonces no se moleste en dejarlo, —me respondió, sonriente. —Si atacara al cristianismo, quizá tendría alguna oportunidad, pero si no lo hace, no tiene ninguna.
Naturalmente, me fui sin dejar el libro y no he vuelto a intentar publicar con esa editorial.

jueves, 30 de marzo de 2017

Trasplante de cerebro e identidad personal

Daniel Dennett
En el artículo anterior hablé del trasplante de cerebro, pero quedó pendiente considerar el problema de cómo afectaría un trasplante cerebral a la identidad personal. ¿Está nuestra identidad asociada al cerebro, y por tanto pasaría a un cuerpo diferente en caso de trasplante cerebral? ¿O podría ocurrir algo distinto?
En primer lugar, debo hacer constar que esta disquisición no es científica, sino filosófica, pues por el momento el trasplante de cerebro es pura ciencia-ficción. Ni es factible ahora, ni parece probable que llegue a serlo en bastante tiempo, suponiendo que sea posible realizarlo con éxito. O sea, que estoy apoyándome en el vacío, eso mismo que yo he criticado varias veces cuando lo hacen otros...
En 1978, el filósofo estadounidense Daniel Dennett escribió un ensayo filosófico sobre este problema titulado Where am I? (¿Dónde estoy yo?) en el que, haciendo uso del género de la ciencia-ficción, planteaba el problema de la identidad personal en el caso de que llegasen a ser posibles avances científicos hipotéticos, tales como el mantenimiento de un cerebro vivo y activo fuera del cuerpo (aunque conectado con este por wifi), o la descarga del contenido de un cerebro humano en un ordenador.

jueves, 23 de marzo de 2017

Trasplante de cerebro

El 13 de febrero de 2017, La Razón Digital publicó una entrevista sobre trasplantes con Rafael Matesanz, de la que se hizo eco Madri+d, con el siguiente titular:
El trasplante de cerebro sería la panacea
Como de costumbre, los medios de comunicación prefieren los titulares más espectaculares, independientemente de que desvirtúen el sentido del artículo. En este caso, por ejemplo, el titular lo sacaron de una parte más bien secundaria de la entrevista. Esta:
–El cerebro.
–Sería reemplazable si supiéramos conectar las fibras que salen del sistema nervioso central con la médula, mientras no sea así... Aún estamos lejos, aunque ya nos gustaría porque eso significaría poder curar las tetraplejias y paraplejias.
...
– Fíjate lo que significaría para personas como Stephen Hawking, con un cerebro privilegiado, al que le puedas trasplantar un cuerpo sano. O muchas enfermedades vegetativas que estropean el cuerpo de forma motora, pero con el cerebro sano. Podría ser una forma de tratamiento insuperable, pero estamos lejos de conseguirlo. Conceptualmente sería la panacea.

jueves, 16 de marzo de 2017

Titulares y contenidos

Embarazo prehistórico (Science News)
En varias ocasiones he criticado la forma en que los medios de comunicación distorsionan las noticias científicas, especialmente en los titulares, diciendo cosas que los textos contradicen, pero que al parecer tienen más gancho. Parece que muchos periodistas (al menos los que se ocupan de redactar titulares) se apuntan al viejo dicho periodístico que suele citarse en varias formas más o menos equivalentes, y que, como suele pasar con estas frases lapidarias, se ha atribuido (probablemente de forma apócrifa) a diversas personalidades, entre ellas William Randolph Hearst:
No dejes que la realidad te estropee un buen titular (o un buen reportaje).
Lo que me parece un tanto lamentable es que una revista de divulgación científica seria como Science News se apunte también a esta lacra de formular titulares atractivos, que cuando lees el texto ves que no corresponden al contenido. Veamos algunos ejemplos, correspondientes a la semana del 19 de febrero de 2017:

jueves, 9 de marzo de 2017

Intersexualidad

Hermafrodito, fresco en Herculano.
En el artículo anterior mencioné que entre las quimeras biológicas (individuos que se forman por fusión de dos óvulos fecundados independientes) puede darse el caso de que la mayor parte del cuerpo pertenezca a un sexo, pero los órganos genitales pertenezcan al otro. Este fenómeno se llama seudohermafroditismo. También puede ocurrir (aunque es más raro) que un mismo individuo tenga los dos órganos genitales, completos o incompletos. Este fenómeno se llamaba antes hermafroditismopor el hijo de Hermes y Afrodita en la mitología griega, pero estos casos se han englobado recientemente en el concepto de intersexualidad, un término más general que abarca todos los casos que no se ajustan a la definición usual de cuerpos masculinos o femeninos, reservando la palabra hermafroditismo para animales o vegetales en los que esa condición es normal.
Para aclarar las cosas, diremos que lo normal en la especie humana es que un individuo tenga 46 cromosomas (23 pares), de los cuales el par 23 está formado por los dos cromosomas sexuales, los responsables de las diferencias entre los sexos, que pueden ser, o bien dos cromosomas X (heredados uno de su madre y el otro de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama XX y el individuo es hembra, o bien un cromosoma X (heredado de su madre) y un cromosoma Y (heredado de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama XY y el individuo es varón. Pero además de estos dos casos existen otros, mucho menos frecuentes. Citemos algunos (las cifras de frecuencia están tomadas de la Wikipedia):