jueves, 15 de febrero de 2018

La estrella de Belén


Giotto - Adoración de los Magos
El capítulo 2 del Evangelio de San Mateo comienza con estas palabras:
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle.
Lo primero, algunas consideraciones sobre este texto:
·     Mago es un término con distintas acepciones. Estrictamente hablando, se aplicaba a los sacerdotes del mazdeísmo, la religión de Zoroastro. Como los magos mazdeístas solían dedicarse a la astrología (nombre que entonces daban a la ciencia que hoy llamamos astronomía), en sentido amplio podía aplicarse a todo aquel que se dedicara a esa ciencia. El Nuevo Testamento no dice en ningún sitio que fuesen reyes. Esa es una tradición posterior.
·       Se observará que el texto no dice que fuesen tres. Por lo menos eran dos, pues el término está en plural, pero pensadores posteriores han discutido si fueron dos, tres, o hasta seis. Lo de los tres magos es también una tradición posterior.
·       Se indica explícitamente que el rey Herodes estaba vivo. ¿Cuándo murió Herodes? Desde Emil Schürer (1896) se ha supuesto que murió en el año 750 ab Urbe condita (a.U.c., desde la fundación de Roma), que corresponde al año 4 a.e.C. (antes de la era Cristiana). De aquí, muchos historiadores dedujeron que Jesucristo debió de nacer antes de esa fecha, y por tanto Dionisio el Exiguo, autor de la idea de fechar los años a partir del nacimiento de Cristo, se equivocó al asignarle el año 754 a.U.c. Pero algunos historiadores modernos piensan que Herodes murió en el año 753 a.U.c. (el año 1 a.e.C.), y que sus hijos hicieron retroceder el principio de su reinado, causando así la discrepancia y llevando a Emil Schürer a una conclusión errónea. En consecuencia, la fecha más probable del nacimiento de Cristo estaría comprendida entre el año 7 a.e.C y el año 2 a.e.C.

jueves, 8 de febrero de 2018

Cuestiones científicas en Blade Runner


La novela de ciencia-ficción de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, publicada en 1968, se convirtió rápidamente en una obra de esas que llaman de culto, con muchísimos partidarios y, eso sí, no pocos detractores, entre los que me cuento. Catorce años después de su publicación, su adaptación al cine bajo el título Blade Runner multiplicó el número de sus partidarios.
En otro artículo en este blog he mencionado que, en mi opinión, la película es mucho mejor que la novela, que cuando la leí no me gustó nada. Ha llegado el momento de explicar por qué. El argumento  es este:
En un mundo futuro, en el año 2019, el avance de la tecnología permite construir androides (replicantes en la película), seres de apariencia idéntica a la humana, dotados de inteligencia, pero que no han nacido de la manera usual, sino que han sido construidos. Dicha sociedad futura intenta mantener segregados a los replicantes para que no se mezclen con los humanos tradicionales. Para conseguirlo, aparece una nueva profesión, la del destructor de replicantes que intentan hacerse pasar por humanos. En cuanto se detecta que uno de ellos lo está haciendo, el destructor lo persigue y lo elimina (o sea, lo mata) a sangre fría, sin necesidad de juicio alguno.
El resumen anterior puede aplicarse casi por igual a la novela y a la película. Hasta aquí, el argumento es interesante, original y atractivo. ¿Por qué entonces he dicho que la novela no me gustó, pero la película sí?

jueves, 1 de febrero de 2018

¿Azar o seudo-azar?


Gregory Chaitin
En la programación de ordenadores se utilizan desde hace tiempo, para simular el azar, ciertos algoritmos (llamados seudo-aleatorios) que generan series de números que cumplen las condiciones que exige la estadística para decidir sobre la aleatoriedad de una sucesión.
Sin embargo, esos algoritmos, por el hecho de ser algoritmos, han sido diseñados por alguien (el programador que los ideó). De hecho, no suelen ser aleatorios, en el sentido de que, si se ejecutan varias veces consecutivas, dan siempre los mismos resultados.
Tenemos un caso semejante con las cifras del número p. Se conocen diez billones de cifras de p, y el número de cifras conocidas crece constantemente. Hasta ahora, las cifras de p han cumplido todas las pruebas estadísticas de aleatoriedad. Sin embargo, es evidente que no pueden ser realmente aleatorias, sino que están diseñadas. Existen algoritmos bastante sencillos que las generan una tras otra, en el orden correcto.
Volvamos al experimento mental del artículo anterior de este blog. Si llegaran a surgir seres inteligentes en un experimento de vida artificial,
¿Serían esos seres capaces de distinguir entre el azar y el diseño como origen de su propia existencia?

jueves, 25 de enero de 2018

¿Azar o diseño?


Árbol de la vida
En este contexto hay que distinguir tres cosas:
  1. La teoría científica de la evolución, que está fuertemente contrastada con datos de otras ciencias, como la embriología, la anatomía comparada, la paleontología, la biogeografía, o la biología molecular (el análisis del ADN).
  2. La afirmación de que la evolución es consecuencia del puro azar, que no es una teoría científica, sino filosófica, aunque sus partidarios afirman que es una teoría científica.
  3. La afirmación de que la evolución es un ejemplo de diseño, que tampoco es una teoría científica, sino filosófica. Los partidarios del diseño inteligente sostienen que es una teoría científica.
Para resolver el dilema tendríamos que responder a alguna de las preguntas siguientes:
  • ¿Hay alguna forma de demostrar científicamente que la evolución es consecuencia del azar y no del diseño?
  • ¿Hay alguna forma de demostrar científicamente que la evolución es consecuencia del diseño y no del azar?

jueves, 18 de enero de 2018

Cómo fue la evolución del ojo


Pensemos racionalmente en el problema respondiendo a algunas preguntas.
  1. ¿Cuál de las partes del ojo es la más esencial de todas? Es evidente que la retina. Si no se puede detectar la luz, ¿para qué sirve el resto del ojo?
  2. ¿Puede una retina, por sí sola, sin el resto del ojo, desempeñar una función útil? Es evidente que sí, puesto que muchos grupos de animales poco complejos tienen ocelos, células foto-receptoras que sólo permiten distinguir la presencia de luz, pero no formar imágenes. Es obvio que percibir la presencia de la luz ofrece ventajas frente a ser totalmente ciego. La prueba de ello es que los ocelos han aparecido independientemente al menos en 40 grupos de animales distintos.
  3. ¿Cuál es el paso siguiente? Entre los animales actuales también tenemos huellas de él. La Planaria es un Platelminto (gusano plano) que posee ocelos situados en el fondo de una concavidad de su cuerpo. Gracias a eso, la Planaria no sólo puede detectar la presencia de la luz, sino también, hasta cierto punto, la dirección de donde viene. También es obvio que percibir la dirección de la luz proporciona ventajas a los individuos que pueden hacerlo frente a los que no pueden.

jueves, 11 de enero de 2018

El ojo como argumento sobre la evolución


El ojo de los vertebrados se compone de cinco partes: córnea (una capa aislante transparente); zona del humor acuoso; cristalino (lente rodeada de músculos que le permiten conseguir una distancia focal variable); zona del humor vítreo; y retina. La luz atraviesa la córnea y el humor acuoso, es enfocada por el cristalino, atraviesa el humor vítreo e impacta sobre las células nerviosas de la retina, que generan señales eléctricas que el nervio óptico transmite al cerebro, que forma con ellas una imagen del mundo exterior, origen de los rayos luminosos. El cerebro se ocupa incluso de darle la vuelta a la imagen, que al proyectarse sobre la retina está invertida.
La estructura compleja del ojo ha sido siempre un problema para los evolucionistas y un argumento para los contrarios a la teoría de la evolución. Ya Darwin, en el capítulo 6 de El origen de las especies, cuyo título es significativo (Dificultades de la teoría) se planteó el problema de la evolución del ojo con estas palabras:

jueves, 4 de enero de 2018

¿Se han cumplido las predicciones para 2017?


Drone
Al final de cada año se suelen hacer predicciones sobre lo que va a ocurrir en el año siguiente. Esto se aplica especialmente a la política y al campo tecnológico. En este blog no nos interesan las predicciones políticas, así que hablaremos un poco de las tecnológicas. ¿Se han cumplido o no las que se hicieron, para el año 2017, a finales de 2016?
Es un poco difícil dar una respuesta satisfactoria ( o no) a esta pregunta, porque los que hacen las predicciones suelen hacerlas a propósito de forma un poco ambigua, para curarse en salud y al año siguiente poder decir que acertaron. Por ejemplo: