jueves, 23 de marzo de 2017

Trasplante de cerebro

El 13 de febrero de 2017, La Razón Digital publicó una entrevista sobre trasplantes con Rafael Matesanz, de la que se hizo eco Madri+d, con el siguiente titular:
El trasplante de cerebro sería la panacea
Como de costumbre, los medios de comunicación prefieren los titulares más espectaculares, independientemente de que desvirtúen el sentido del artículo. En este caso, por ejemplo, el titular lo sacaron de una parte más bien secundaria de la entrevista. Esta:
–El cerebro.
–Sería reemplazable si supiéramos conectar las fibras que salen del sistema nervioso central con la médula, mientras no sea así... Aún estamos lejos, aunque ya nos gustaría porque eso significaría poder curar las tetraplejias y paraplejias.
...
– Fíjate lo que significaría para personas como Stephen Hawking, con un cerebro privilegiado, al que le puedas trasplantar un cuerpo sano. O muchas enfermedades vegetativas que estropean el cuerpo de forma motora, pero con el cerebro sano. Podría ser una forma de tratamiento insuperable, pero estamos lejos de conseguirlo. Conceptualmente sería la panacea.

jueves, 16 de marzo de 2017

Titulares y contenidos

Embarazo prehistórico (Science News)
En varias ocasiones he criticado la forma en que los medios de comunicación distorsionan las noticias científicas, especialmente en los titulares, diciendo cosas que los textos contradicen, pero que al parecer tienen más gancho. Parece que muchos periodistas (al menos los que se ocupan de redactar titulares) se apuntan al viejo dicho periodístico que suele citarse en varias formas más o menos equivalentes, y que, como suele pasar con estas frases lapidarias, se ha atribuido (probablemente de forma apócrifa) a diversas personalidades, entre ellas William Randolph Hearst:
No dejes que la realidad te estropee un buen titular (o un buen reportaje).
Lo que me parece un tanto lamentable es que una revista de divulgación científica seria como Science News se apunte también a esta lacra de formular titulares atractivos, que cuando lees el texto ves que no corresponden al contenido. Veamos algunos ejemplos, correspondientes a la semana del 19 de febrero de 2017:

jueves, 9 de marzo de 2017

Intersexualidad

Hermafrodito, fresco en Herculano.
En el artículo anterior mencioné que entre las quimeras biológicas (individuos que se forman por fusión de dos óvulos fecundados independientes) puede darse el caso de que la mayor parte del cuerpo pertenezca a un sexo, pero los órganos genitales pertenezcan al otro. Este fenómeno se llama seudohermafroditismo. También puede ocurrir (aunque es más raro) que un mismo individuo tenga los dos órganos genitales, completos o incompletos. Este fenómeno se llamaba antes hermafroditismopor el hijo de Hermes y Afrodita en la mitología griega, pero estos casos se han englobado recientemente en el concepto de intersexualidad, un término más general que abarca todos los casos que no se ajustan a la definición usual de cuerpos masculinos o femeninos, reservando la palabra hermafroditismo para animales o vegetales en los que esa condición es normal.
Para aclarar las cosas, diremos que lo normal en la especie humana es que un individuo tenga 46 cromosomas (23 pares), de los cuales el par 23 está formado por los dos cromosomas sexuales, los responsables de las diferencias entre los sexos, que pueden ser, o bien dos cromosomas X (heredados uno de su madre y el otro de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama XX y el individuo es hembra, o bien un cromosoma X (heredado de su madre) y un cromosoma Y (heredado de su padre), en cuyo caso su dotación genética se llama XY y el individuo es varón. Pero además de estos dos casos existen otros, mucho menos frecuentes. Citemos algunos (las cifras de frecuencia están tomadas de la Wikipedia):

jueves, 2 de marzo de 2017

Quimeras biológicas

Ratón quimera con sus crías
Se sabe que los gemelos idénticos surgen cuando un zigoto (un óvulo fecundado) comienza a dividirse. Unos cinco días después de la fertilización, alcanza la fase de blástula y se implanta en el útero, pero por razones que no están claras puede partirse en dos partes separadas, lo que dará lugar a dos embriones independientes que pueden o no compartir la misma placenta, aunque usualmente tienen distinto saco amniótico. Los dos hermanos que nacen comparten la misma dotación genética (el mismo ADN), salvo por posibles mutaciones posteriores a la separación.
Por el contrario, dos gemelos no idénticos surgen cuando dos óvulos distintos son fecundados, cada uno por un espermatozoide, y forman dos blástulas diferentes, cada una de las cuales se implanta en el útero a través de una placenta propia. Los dos hermanos tendrán dotaciones genéticas distintas, parecidas a las de dos hermanos no gemelos, pues proceden de gametos diferentes.
Pero hay una tercera posibilidad: una quimera surge cuando dos blástulas que normalmente darían lugar a dos gemelos no idénticos se fusionan antes de implantarse en el útero y dan lugar a un sólo embrión y, por consiguiente, a un solo individuo que posee dos dotaciones genéticas diferentes, cada una, eso sí, en células distintas. Así, puede ocurrir que un individuo quimérico tenga (por ejemplo) el hígado con una dotación genética y los riñones con otra. Normalmente, las quimeras son difíciles de detectar, a menos que (por ejemplo) una de las blástulas fuese a dar lugar a un individuo albino y la otra no, en cuyo caso el individuo quimérico resultante podría tener la piel pigmentada de forma desigual, y aun así la causa podría ser diferente. También podría darse el caso (muy raramente) de que uno de los dos zigotos fuese masculino (con cromosomas X e Y) y el otro femenino (con cromosomas XX), en cuyo caso parte de las células de la quimera sería masculina y otra parte femenina.

jueves, 23 de febrero de 2017

Hacia el mundo feliz

Portada de la 1ª edición
de Brave New World
Así como una utopía es una obra literaria que describe una sociedad perfecta, desde el punto de vista de su autor, una distopía es la descripción de una sociedad en la que ciertas características del mundo en el que vive el autor, que este considera inaceptables, son exageradas y llevadas hasta el extremo, con intención satírica o de denuncia.
Las dos guerras mundiales provocaron en Occidente una sensación de desilusión que dio lugar a las dos distopías más famosas de la historia reciente: Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley (Brave New World, escrita en 1931, publicada en 1932) y Mil novecientos ochenta y cuatro, de George Orwell  (Nineteen-Eighty-Four, escrita en 1948, publicada en 1949). Estas dos obras son originales en otro sentido: mientras otras distopías anteriores (como Erewhon, de Samuel Butler, 1872) estaban situadas en lugares remotos, como las Antípodas, las dos distopías modernas tienen lugar en el futuro.
La sensación de opresión que se apodera del lector de estas dos novelas es casi insoportable. En ambos casos, los rarísimos inconformistas que puedan aparecer en la sociedad son excluidos de ella: en la primera, se les destierra a una isla; en la segunda, la exclusión es sólo temporal: se somete al rebelde a un lavado de cerebro, con el objetivo de destruir su espíritu y convertirlo en un desecho mental, materia prima sobre la que el planificador social puede actuar, remodelar y educar hasta conseguir su recuperación y readaptación a la sociedad. Las dos distopías son horribles, pero tienen un poder de convicción, una verosimilitud, muy grandes.

jueves, 16 de febrero de 2017

Problemas pendientes en el modelo cosmológico estándar

El modelo cosmológico estándar, que se impuso hacia 1998, recibe el nombre de LCDM y se basa en las siguientes afirmaciones:
  • El universo empezó con un Big Bang, tras el cual hubo una etapa de expansión acelerada (la inflación), que después se redujo hasta niveles próximos a los actuales. Más tarde apareció la materia ordinaria, formada esencialmente por hidrógeno y helio.
  • La curvatura media del cosmos es próxima a cero (universo plano): el espacio tridimensional es aproximadamente euclídeo.
  • La densidad media de materia del cosmos equivale a alrededor del 30% de la densidad crítica (la que separa un cosmos abierto, en expansión ilimitada, de un cosmos cerrado, que volvería a contraerse). Como la densidad de materia ordinaria que se ha detectado hasta ahora representa menos de un 5% de la densidad crítica, el resto (más del 25%) tendría que ser una forma desconocida (la materia oscura). De hecho, sería lo que se llama materia oscura fría, lo que explica las siglas CDM en el nombre del modelo (Cold Dark Matter). En un artículo anterior hablé sobre la materia oscura.

jueves, 9 de febrero de 2017

La traducción automática

John McCarthy
En un famoso curso de verano que tuvo lugar en Dartmouth College en 1956, se propuso el nombre de inteligencia artificial para los programas de ordenador que realizaran tareas que tradicionalmente se habían considerado exclusivamente humanas, como jugar al ajedrez y traducir de una lengua humana a otra. Los asistentes a ese curso, dirigido por John McCarthy, lanzaron las campanas al vuelo y predijeron que en diez años se habrían resuelto completamente esos dos problemas. Así pues, esperaban que hacia 1966 habría programas capaces de ganar al campeón del mundo de ajedrez, y otros que podrían traducir perfectamente entre dos lenguas humanas cualesquiera.
En marzo de 1961, mi tío Felipe F. Moreno, que por entonces era jefe de traductores de español en la sede de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en Ginebra, escribió en la revista de la UIT un artículo sobre la traducción automática y cómo podría afectar a los traductores humanos, lo que demuestra que la cuestión era candente. Poco después, cuando se cumplió el plazo establecido por los precursores de la inteligencia artificial, se comprobó que habían sido demasiado optimistas, porque los dos problemas que plantearon estaban muy lejos de resolverse.
Sabemos que el objetivo de que un programa ganara al campeón del mundo de ajedrez no se cumplió hasta 1997, cuando el programa Deep Blue derrotó a Garry Kasparov, vigente campeón en ese año. El otro problema, la traducción automática, resultó aún más difícil. A finales de los sesenta corría por los ambientes informáticos la siguiente anécdota: