jueves, 23 de mayo de 2019

La Biblioteca de Babel y las cifras de Pi

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Uno de los cuentos más famosos de Jorge Luis Borges es La Biblioteca de Babel. Se trata de una biblioteca que contiene todos los libros posibles. Para que esta afirmación tenga sentido, hay que saber cómo se define un libro. Para Borges, cada libro es una concatenación de un millón trescientos doce mil caracteres, escogidos entre todas las permutaciones posibles de esa longitud, construidas con un conjunto de 25 caracteres básicos (el espacio, 22 letras, y dos signos de puntuación).
El número de libros de la Biblioteca es enorme, porque el número de permutaciones de cierto número de símbolos crece en función del factorial de su longitud. El factorial de un número N se obtiene multiplicando entre sí todos los números naturales desde 1 hasta N:
N!=1×2×3×...×N
El resultado de esta operación crece de forma desmesurada. Así, 5!=120; 10!=3.628.800; 100!>9×10157. El número de libros de la Biblioteca de Babel no crece tan deprisa, pues cada libro contiene muchísimas repeticiones de símbolos, lo que disminuye el número de posibilidades, pero piénsese cuánto valdrá el factorial de 1.312.000, si el de 100 es un número de 157 cifras.
El número de libros de la Biblioteca de Babel es enorme, pero no es infinito. En ese conjunto de libros están todas las cadenas posibles de esa longitud, tengan o no sentido. Pero eso significa que ahí están todos los libros que se han escrito; todos los que podrían escribirse; todas las traducciones de cada uno de los libros a todas las lenguas existentes o posibles…

jueves, 16 de mayo de 2019

La ideología dominante se atreve a censurar la ciencia



En uno de los artículos más leídos y polémicos de este blog, Lo que dice la ciencia sobre la vida humana, que tuvo 92 comentarios (hasta ahora el récord del blog), expliqué cómo, por razones puramente ideológicas, los partidarios del aborto cierran los ojos a lo que dice la ciencia, que no duda en afirmar (y lo hace desde hace siglo y medio) que la vida de cada ser humano comienza en la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Frente a esto, los abortistas se empeñan en hacer afirmaciones falsas como estas: un feto no es más que una parte del cuerpo de la madre; un feto no es un ser humano; un feto no es más que un conjunto de células (¿pues qué son los abortistas?)

jueves, 9 de mayo de 2019

La acción de Dios a la luz de la ciencia



Portada del libro
Divine action & modern science
por Nicholas Saunders
Como he mencionado en artículos anteriores, ni la existencia de Dios ni su inexistencia pueden ser demostradas por la ciencia, pues Dios, si existe, no puede ser objeto del conocimiento científico. En consecuencia, desde el punto de vista racional, el problema de la existencia de Dios es filosófico y no científico. Ante este problema se han propuesto diversas soluciones:
  • Ateísmo: Según esta solución, propuesta hoy por muchos, Dios no existe y la existencia del universo sería consecuencia únicamente del azar. Un problema adicional, sugerido por esta teoría, es que realmente no sabemos qué pueda ser el azar (véase este artículo). Como la materia oscura y la energía oscura, es un nombre que sólo sirve para esconder nuestra ignorancia.
  • Panteísmo: Según esta solución, propuesta por nombres tan señeros como Spinoza y Einstein, Dios es el universo. Con otras palabras, en el universo hay algo que no podemos descubrir con el análisis científico, que explica de algún modo su propia existencia y la nuestra. La contraposición de esta teoría con la anterior queda clara en las palabras de Einstein contra la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica: Dios no juega a los dados. Con esas simples palabras, Einstein declaró su incredulidad respecto al concepto de azar, tal y como se plantea en muchas soluciones ateas al problema. En esta teoría, la acción de Dios en el mundo se realizaría únicamente a través de las causas naturales, sin modificación alguna (o sea, es una acción compatibilista).
  • Deísmo: Según esta solución, Dios existe y creó el universo, pero después se desentendió de él, dejándolo evolucionar solo. Originada en el siglo XVIII, muchos de los pensadores franceses de la época (y algunos posteriores hasta nuestros días) adoptaron esta teoría. Partiendo de este punto de vista, el problema de la acción de Dios en el universo no se plantea, pues se niega que Dios actúe en el universo.
  • Teísmo providencial: Según esta solución, Dios existe y creó el universo, pero después no se desentendió de él, sino que interactúa con él de alguna manera, dirigiendo su evolución. El problema de cómo tiene lugar la acción divina sólo se plantea en el marco de esta teoría.

jueves, 2 de mayo de 2019

¿Se investiga bien?

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Gato atigrado
Oliver-Bonjoch, CC BY-SA 3.0
A veces, al leer las noticias científicas que divulgan revistas como Science News, parece como si algunas de las investigaciones que se están llevando a cabo fueran de perogrullo. O bien se descubren cosas que todo el mundo sabe, o se dedican tiempo y esfuerzos inauditos a investigar en campos que a nadie interesan. Ya se sabe que muchos investigadores están ansiosos por publicar, y que tienen que justificar de algún modo los fondos que reciben para investigar, pero ¿hasta ese punto?
Veamos una noticia muy reciente (abril 2019):
Los gatos reconocen su nombre. Un estudio sugiere que nuestros amigos felinos distinguen de otras palabras el sonido peculiar de su nombre. Y un subtítulo de la noticia añade: Si un gato entiende o no lo que es un nombre, eso sólo el gato lo sabe. 
Cualquier persona que haya tenido un gato (yo tuve uno hace medio siglo) sabe que los gatos reconocen su nombre. ¿Hacía falta hacer una investigación al respecto, probablemente gastando dinero público, para descubrir algo que todo el mundo sabe?

jueves, 25 de abril de 2019

Por qué no soy animalista


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Corrida de toros en Benavente
en honor de Felipe el Hermoso.

Cuadro atribuido al pintor flamenco
Jacob van Laethem
En este blog he escrito dos artículos (este y este) en los que ataco el animalismo en su forma exacerbada, que de vez en cuando se abre paso en los medios de comunicación. Estos dos artículos han dado pie a numerosos comentarios, pues algunos de mis lectores se identifican más con la postura animalista que con la mía. En este artículo trato de explicar algunas de las razones que tengo para pensar como pienso.
En primer lugar, como saben mis lectores (pues es el tema del artículo más leído de este blog, unas 35.000 visitas), no creo que el hombre sea un animal más, como sí piensan algunos (no todos) los animalistas, que utilizan este argumento para negar que el hombre tenga más derechos que los animales, si es que tiene alguno, o para afirmar que los animales deben tener los mismos derechos que nosotros.

jueves, 18 de abril de 2019

El espacio como punto de concordia de la humanidad


Lanzamiento de un cohete V-2 en 1943
La exploración del espacio empezó hace unos setenta años, como continuación del esfuerzo bélico del Tercer Reich para desarrollar misiles balísticos (el cohete V-2) para bombardear la Gran Bretaña y otros lugares sin necesidad de utilizar aviones.
Al fin de la Segunda Guerra Mundial, las dos nuevas grandes potencias (los Estados Unidos y la Unión Soviética) reclutaron a los científicos y técnicos que habían llevado a cabo los avances alemanes en ese campo, para llevárselos a sus respectivos países y poner en marcha programas de exploración espacial, cuyo primer objetivo era, por supuesto, obtener ventajas militares en la guerra fría que acababa de empezar. Como consecuencia de la Operación Paperclip (el programa estadounidense de captación), científicos alemanes tan importantes como Werner von Braun pasaron a trabajar en los Estados Unidos. Un programa soviético equivalente (la operación Osoaviajim) hizo lo mismo con científicos alemanes, quizá menos conocidos, pero igualmente eficientes. Con esta ayuda, ambas superpotencias comenzaron una carrera espacial que duraría varias décadas.

jueves, 11 de abril de 2019

La desaparición de los dinosaurios


Desde su descubrimiento, a principios del siglo XIX, los dinosaurios siempre han despertado la imaginación humana. Que en otro tiempo hayan existido animales tan grandes, de los que parecía no quedar huella en la fauna actual, es algo muy sugerente. Dentro del multitudinario campo de la ciencia, los dinosaurios ocuparon, y siguen ocupando, un lugar extremadamente atractivo. Los dinosaurios tienen gancho.
Por otra parte, no tardó en plantearse el misterio de la desaparición de los dinosaurios. ¿Qué pudo causar su extinción? A lo largo de siglo y medio se propusieron diversas causas posibles, tales como las siguientes:
  • Se dijo, por ejemplo, que los mamíferos primitivos pudieron provocar la extinción de los dinosaurios comiéndose sus huevos. Lo malo es que ambos grupos de animales convivieron durante cien millones de años sin ningún problema. De hecho, los mamíferos estaban arrinconados por sus gigantescos vecinos y no pudieron desarrollarse y extenderse hasta que estos desaparecieron.
  • Se dijo también que la aparición de las plantas con flores (Angiospermas) durante el periodo Cretácico, el último en que vivieron los dinosaurios, pudo causar la extinción de estos al provocar un cambio en su dieta. Lo malo es que el periodo Cretácico fue muy largo, y las plantas con flores aparecieron treinta millones de años antes de la extinción de los dinosaurios. Si pudieron aguantar con esa dieta durante tanto tiempo, ¿por qué de pronto había de sentarles mal?
  • Otro motivo que se adujo fue un cambio de clima. Durante la Era Mesozoica (la edad de los dinosaurios) el clima de la Tierra fue bastante cálido. Después, en el periodo Terciario, fue más frío. Lo malo es que los cambios de clima no suelen ser tan bruscos, mientras la desaparición de los dinosaurios sí parece haber sido muy rápida. Por eso se propuso que la causa de la extinción pudo ser una catástrofe súbita que causara un cambio de clima repentino.