jueves, 19 de enero de 2023

La abolición de la verdad

Aquilino Polaino-Lorente
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En su libro Antropología e investigación en las ciencias humanas (2010), Aquilino Polaino-Lorente escribe:

[L]a frase evangélica “la verdad os hará libres” [está siendo] sustituida por la contraria: “la libertad os hará verdaderos”. (Capítulo 6). A causa del relativismo científico eclosiona casi siempre el absolutismo político… sólo quedan ya las actitudes irracionales enseñoreándose de la persona, del mundo y de la política… La verdad es un mero rehén del mundo material, sin que admita discusión alguna fuera de él. La ausencia de verdad ha enloquecido a la ciencia. (Capítulo 10).

La ciencia tiene como objetivo la búsqueda de la verdad. Su fin es descubrir lo que ocurre en el mundo, fuera y dentro de nosotros. Y una vez descubierta, esa verdad también debería hacernos libres, porque hace posible la tecnología, que aumenta nuestra libertad (o debería aumentarla).

En contra de esto, durante el siglo XVII surgió una teoría filosófica (el escepticismo inglés) que condujo por etapas hasta la postura opuesta: la negación de la existencia de la verdad, cuya consecuencia es la idea de que la verdad es relativa, y que nuestra libertad nos permite darle la forma que deseemos. Una conclusión totalmente anticientífica.

John Locke

1.     John Locke sostuvo que la mente humana es una tabula rasa, un espacio vacío en el que se acumulan conocimientos, parte de los cuales llegan a la mente a través de la experiencia. Dicha experiencia se adquiere mediante las sensaciones, que llegan a nosotros a través de nuestros sentidos corporales. Las sensaciones se subdividirían en las primarias, que afectan a más de un sentido, como el espacio y el movimiento, que se perciben directamente a través de la vista y el tacto, y que serían reales y objetivas; y las secundarias, que sólo afectan a un sentido, como la sensación de color, que afecta a la vista, que serían subjetivas, y su realidad podría ser discutible.

2.      George Berkeley afirmó que las sensaciones primarias no son, después de todo, objetivas, sino tan subjetivas como las secundarias. Todas nuestras sensaciones serían elaboradas por la mente, por lo que no tendríamos ningún medio para captar la realidad, tal como es. Ni siquiera el espacio sería una propiedad de los objetos reales, sino tan sólo una elaboración mental. Berkeley formuló su postura con esta frase: La única sustancia a la que tengo acceso soy yo mismo.

3.      Finalmente, David Hume llegó a la conclusión de que las ideas son copias de las sensaciones elaboradas por nuestra mente, sin valor objetivo alguno. Ahí fuera (fuera de nosotros) no existe un mundo real del que podamos saber algo. Tampoco yo mismo existo como sustancia: sólo existirían mis sensaciones. Hume llegó a negar el principio de causalidad. Sabemos que cuando se calienta un objeto se dilata, pero lo único que podemos afirmar es que los dos fenómenos ocurren juntos, no que uno sea la causa del otro. Que el calor cause la dilatación es una simple inferencia sin base real.

Tres siglos después, el escepticismo inglés ha resultado ser nefasto para la ciencia. Si todo lo que sabemos sobre el mundo son elaboraciones de nuestra mente, nada de lo que consideramos verdadero tiene por qué serlo. La verdad se convierte en simple consecuencia de nuestra libertad. Somos libres para construir nuestra verdad, cada uno la suya, sin preocuparnos porque sea contradictoria con la de otros. Con palabras de Aquilino Polaino-Lorente:

Hoy se invoca la libertad como libertad de abortar, libertad de ignorar, libertad de no saber hablar más que con palabras soeces, libertad de no tener que dar razón de las propias decisiones, libertad de molestar y, ante todo y sobre todo, libertad de imponer a los demás una filosofía relativista que todos tendríamos que aplaudir como filosofía de la libertad. Quien se niega a aplaudir será sometido a un proceso de linchamiento social y cultural muy difícil de soportar. Todo le está permitido al hombre contemporáneo, excepto el simple hecho de no someterse a lo “políticamente correcto”. (Capítulo 6).

Por supuesto, tampoco le está permitido sentirse libre de pagar los impuestos a la Hacienda Pública.

Esta ideología dominante se va a convertir en breve en la muerte de la ciencia. Ya se niega lo que dice la ciencia sobre la vida humana para justificar el aborto; lo que dice la ciencia sobre el sexo, sustituyéndolo por el “género”, un concepto gramatical sacado de contexto. Pronto se negará la ciencia en su conjunto. Entonces, nuestra civilización caerá, y lo tendrá merecido, por haber adoptado como oficiales teorías demenciales, que además demuestran serlo en la práctica, porque la proporción de personas afectadas por dolencias psíquicas aumenta continuamente y es ahora mucho mayor de lo que ha sido durante toda la historia de la humanidad.

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Manuel Alfonseca

5 comentarios:

  1. Gracias por compartir con nosotros otro brillante artículo, Manuel.

    Esta tendencia cambiará, no queda otra. Hasta entonces habrá que tener paciencia y cuidarnos mucho.

    Un abrazo enorme.

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  2. Si la Ciencia nos ha permitido sobrevivir en este universo, hostil en su mayor parte, es porque es verdad. Este argumento (creo) es irrefutable sobre la objetividad de los conocimientos científicos...

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  3. El problema creo que ya es más grave. El problema es la absolución de la ciencia como método.

    Como es el método actual de la "ciencia" : primero, los científicos que han pasado filtro de buen comportamiento y por tanto están admitidos del sistema, escriben proyecto. En el proyecto escriben qué van a obtener como el resultado de la investigación. Si este resultado es políticamente correcto, el proyecto tiene posibilidad de recibir recursos. Si no lo es, como mínimo no hay dinero. Pero podría estar incluso crimen, por ejemplo en la UE es crimen de investigar algo contradictorio al calentamiento global. Y después las investigaciones por supuesto tienen el resultado deseado, ya que las revistas que miden el éxito del proyecto tienen los mismos criterios de publicación. Y apoyando se a la "ciencia" que han pagado, los políticos toman las decisiones políticamente correctos. Pues, una corrupción ejemplar.

    Y se llega a momentos en que la ciencia contradice no sólo al sentido común, pero incluso a la observación. Todo esto por supuesto no puede prosperar si hay libertad de pensamiento. Y se suspende. Las democracias de convierten en sistema multipartidista pero en efecto totitario. Porque para que dos partidos sacan iguales resultados significa que ofrecen lo mismo, pueda que en otro envase. Y cuando hay dos partidos a 49%, quien manda son los restantes 2%. ¿Democracia de los 2%?

    Bueno, ¿como va a acabar todo esto de lo políticamente correcto, pero en efecto falso? Pues como en los ejemplos históricos. En América latina existieron civilizaciones, imperios, que prohibían la rueda aún que la conocieron. Vinieron de Europa y se acabó. Otro ejemplo más reciente: los países comunistas negaban la ciencia social del occidente. Bueno, ya que fueron totalitarismos, con todo el poder en un partido, no hubo posibilidad de cambio interno. Pero se equivocaron que la cibernetica es algo de humanidades y no de ciencias. Negaban en exceso cualquier posibilidad de la máquina de pensar y hacer proceso de información parecida a los humanos. Cuando se dieron cuenta que están retrasados mentales en ciencias de computación ya fue demacrado tarde: no podrían enfrentarse como potencias militares. Sus élites ya vivían peor que la gente llana en el oeste y los comunistas pasaron a capitalistas, tirando a la miseria el pueblo.

    ¿Qué va a ocurrir con las agendas diferentes 2030,2050,2x00? Pues lo mismo - los que están fuera de estas dogmas van a superar el occidente y los élites tienen que cambiar de bando o tienen que desaparecer. La peculiaridad es que los vencedores ya tienen el poder de imponer su voluntad como "científica" , como lo vimos con el abordaje de covid.

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  4. Que opina de esta noticia? Søren Kierkegaard entendía el instante como esa 'cosa' en la que entraban en contacto el tiempo y la eternidad. Si atendemos al significado del padre del existencialismo, el doctor José Miguel Gaona Cartolano sería entonces un cazador de instantes que trascienden lo físico y conectan con lo inefable. Especialmente cuando estos ocurren después de la muerte. Como psiquiatra forense, es un estudioso del comportamiento del cerebro; como investigador de fenómenos espirituales desde el polémico área de la neuroteología, es un rastreador de momentos trascendentes. Durante casi una década ha dedicado gran parte de sus esfuerzos a investigar las conocidas como Experiencias Cercanas a la Muerte o ECM, sobre las cuales ha publicado dos libros superventas –Al otro lado del túnel y Al límite– y ya prepara un tercero que, confiesa, no sabe cuándo verá la luz.

    En su investigación ha colaborado con algunos de los mayores expertos del mundo en el estudio de las ECM: el médico psiquiatra Raymond Moody, autor de Vida después de la vida (Edaf); el cardiólogo holandés Pim Van Lommel, artífice de Consciencia más allá de la vida (Atalanta); o el neurocirujano Eben Alexander, quien contó su propia experiencia cercana a la muerte en La conciencia infinita (Sirio). Los testimonios que recoge Gaona suelen coincidir: quienes entran en paro cardíaco y mueren por unos segundos describen túneles que emiten destellos de luz, revisiones vitales, contactos con entidades de familiares muertos, una placentera sensación de tranquilidad e incluso experiencias extracorpóreas o autoscópicas en las que el paciente se observa a sí mismo muerto sobre la camilla. ¿Demuestra toda esta bibliografía médica que hay algo más allá de la vida o se trata tan sólo de un brebaje de endorfinas desatadas por un cerebro moribundo que pretende paliar el envite de la muerte?

    En su afán por tratar de explicar qué ocurre en el cerebro humano cuando morimos, el doctor Gaona se ha topado con una frontera imposible de sortear: la consciencia. Término que atormenta a científicos, médicos, teólogos y filósofos desde que el primer ser humano señaló a las estrellas y se preguntó: '¿por qué?'. Milenios después, el homo sapiens ha pisado la Luna pero aún desconoce por qué 'piensa, luego existe'. La ciencia aún no puede aportar soluciones al problema de cómo se origina la consciencia. Aunque cada vez hay más teorías que parecen acercarse, algunas de las cuales suenan a ciencia-ficción. La última de ellas, propuesta hace sólo un mes por el Instituto de Neurociencias del Trinity College de Dublín, es que emerge gracias a un cerebro cuántico que opera mediante las leyes de la física subatómica.

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    Respuestas
    1. Decir que "la conciencia emerge gracias a un cerebro cuántico que opera mediante las leyes de la física subatómica" es lo mismo que decir "no tenemos ni idea de lo que es la consciencia". ¿Qué es un cerebro cuántico? ¿Hay algún objeto que no siga las leyes de la física subatómica?

      Esta es una falacia típica. Se trata de definir algo que no sabemos qué es. Pues lo definimos en función de otra cosa que tampoco sabemos qué es. Pero dando una definición, parece que sí sabemos qué es.

      Sobre las experiencias próximas a la muerte no he investigado nunca. Prefiero no hablar de ello hasta que lo haga (si lo hago).

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