| Elizabeth Anscombe |
San Anselmo de Canterbury propuso en 1078 una
demostración de la existencia de Dios en su obra Proslogion, que ha dado lugar a diversas
versiones que intentaban mejorarla (usualmente sin éxito) y a intentos de
echarla abajo, y aún hoy sigue provocando la atención de los filósofos y
correcciones a su traducción. Este es el argumento de San Anselmo, que
originalmente estaba en latín, y que suele traducirse así:
i. Aquello
de lo que nada más grande puede concebirse existe, al menos, en la mente del
necio que dice que no existe.
ii. Si
aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en la mente,
puede pensarse que también exista en la realidad, lo que es más grande.
iii. Por
lo tanto, si aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en
la mente, es aquello de lo que algo más grande puede concebirse.
iv. Pero
es una contradicción decir que aquello de lo que nada más grande puede
concebirse es aquello de lo que algo más grande puede concebirse.
[Contradicción]
v. Por lo tanto, aquello de lo que nada más grande puede concebirse existe tanto en la realidad como en la mente.
Una de las versiones de Descartes es más sencilla,
pero también más discutible:
i. Es
posible imaginar un ser perfecto en todo.
ii. Todo
ser que existe es más perfecto que uno que no existe.
iii. Luego
ese ser perfecto en todo tiene que existir, pues si no existiera, no sería
perfecto en todo.
Este silogismo es válido, pues la conclusión es
consecuencia de las premisas. El problema está en las premisas, especialmente
en la segunda. Frege, por ejemplo, adujo que la existencia es una propiedad de
segundo orden, relacionada con los números naturales, pues negar la existencia
de algo (llamémoslo G) es afirmar que #{x|ƎGx}=0, o sea, que el conjunto G(x)
está vacío, y que ningún número (incluido el cero) es más perfecto que otro.
Esta crítica se aplicaría también al argumento ontológico de Anselmo.
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| Kurt Gödel |
Basándose en la versión de Leibniz, Kurt Gödel
formuló su famoso argumento ontológico matemático, que puede encontrarse en la
Wikipedia. La demostración es impecable, pero se apoya en cinco axiomas que
Gödel considera evidentes, y los ateos no tienen más que negar uno de ellos
para rechazar su demostración. Y aunque no consigan echarlos abajo, pueden
aducir que eso no demuestra que sean verdaderos.
Elizabeth Anscombe abordó la demostración de
Anselmo desde otro punto de vista. Veamos cuál es la versión latina original
del punto ii de la demostración de Anselmo, tal como usualmente se transcribe:
ii. Si enim id quo maius cogitari non potest est in solo intellectu, cogitari
potest esse et in re, quod maius est.
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| San Anselmo de Canterbury |
Según Anscombe, la segunda coma no debería estar
ahí, pues en tiempos de Anselmo no se usaban las comas, y en casi todas las
copias antiguas del Proslogion dicha coma no aparece. Los
traductores, sin embargo, suelen insertarla, pero entonces cambia el
significado de la premisa. Con la modificación propuesta por Anscombe (eliminar
la coma), esta premisa debería traducirse así:
ii. Si aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en la
mente, es posible pensar en algo más grande aun: que también exista en la
realidad.
La consecuencia que saca Anscombe de esto es que el argumento de Anselmo, tal como él lo formuló originalmente, no era ontológico, pues no parte de que la existencia sea una perfección, simplemente dice que existir de dos maneras es más que existir de una sola, y por lo tanto algunas de las críticas que ha sufrido como consecuencia de una mala traducción no se le deberían aplicar.
Hilo Temático sobre Ciencia, Fe y Ateísmo: Anterior Siguiente
Manuel Alfonseca


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