jueves, 8 de octubre de 2026

Demostración ontológica de la existencia de Dios

Elizabeth Anscombe 
The same post in English

San Anselmo de Canterbury propuso en 1078 una demostración de la existencia de Dios en su obra Proslogion, que ha dado lugar a diversas versiones que intentaban mejorarla (usualmente sin éxito) y a intentos de echarla abajo, y aún hoy sigue provocando la atención de los filósofos y correcciones a su traducción. Este es el argumento de San Anselmo, que originalmente estaba en latín, y que suele traducirse así:

i.      Aquello de lo que nada más grande puede concebirse existe, al menos, en la mente del necio que dice que no existe.

ii.   Si aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en la mente, puede pensarse que también exista en la realidad, lo que es más grande.

iii. Por lo tanto, si aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en la mente, es aquello de lo que algo más grande puede concebirse.

iv.  Pero es una contradicción decir que aquello de lo que nada más grande puede concebirse es aquello de lo que algo más grande puede concebirse. [Contradicción]

v.    Por lo tanto, aquello de lo que nada más grande puede concebirse existe tanto en la realidad como en la mente.

Una de las versiones de Descartes es más sencilla, pero también más discutible:

i.      Es posible imaginar un ser perfecto en todo.

ii.   Todo ser que existe es más perfecto que uno que no existe.

iii. Luego ese ser perfecto en todo tiene que existir, pues si no existiera, no sería perfecto en todo.

Este silogismo es válido, pues la conclusión es consecuencia de las premisas. El problema está en las premisas, especialmente en la segunda. Frege, por ejemplo, adujo que la existencia es una propiedad de segundo orden, relacionada con los números naturales, pues negar la existencia de algo (llamémoslo G) es afirmar que #{x|ƎGx}=0, o sea, que el conjunto G(x) está vacío, y que ningún número (incluido el cero) es más perfecto que otro. Esta crítica se aplicaría también al argumento ontológico de Anselmo.

Kurt Gödel

Basándose en la versión de Leibniz, Kurt Gödel formuló su famoso argumento ontológico matemático, que puede encontrarse en la Wikipedia. La demostración es impecable, pero se apoya en cinco axiomas que Gödel considera evidentes, y los ateos no tienen más que negar uno de ellos para rechazar su demostración. Y aunque no consigan echarlos abajo, pueden aducir que eso no demuestra que sean verdaderos.

Elizabeth Anscombe abordó la demostración de Anselmo desde otro punto de vista. Veamos cuál es la versión latina original del punto ii de la demostración de Anselmo, tal como usualmente se transcribe:

ii.   Si enim id quo maius cogitari non potest est in solo intellectu, cogitari potest esse et in re, quod maius est.

San Anselmo de Canterbury

Según Anscombe, la segunda coma no debería estar ahí, pues en tiempos de Anselmo no se usaban las comas, y en casi todas las copias antiguas del Proslogion dicha coma no aparece. Los traductores, sin embargo, suelen insertarla, pero entonces cambia el significado de la premisa. Con la modificación propuesta por Anscombe (eliminar la coma), esta premisa debería traducirse así:

ii. Si aquello de lo que nada más grande puede concebirse solo existe en la mente, es posible pensar en algo más grande aun: que también exista en la realidad.

La consecuencia que saca Anscombe de esto es que el argumento de Anselmo, tal como él lo formuló originalmente, no era ontológico, pues no parte de que la existencia sea una perfección, simplemente dice que existir de dos maneras es más que existir de una sola, y por lo tanto algunas de las críticas que ha sufrido como consecuencia de una mala traducción no se le deberían aplicar.

Hilo Temático sobre Ciencia, Fe y Ateísmo: Anterior Siguiente

Manuel Alfonseca 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NORMAS PARA PONER COMENTARIOS:

1. Estos comentarios están moderados para evitar la publicación de comentarios insultantes o irrelevantes. Los que no cumplan estas normas no serán publicados.

2. Los comentarios deben tener algo que ver con el tema del artículo al que se asocian.

3. También son aceptables comentarios del tipo: "Por favor, considere la posibilidad de publicar un artículo sobre tal tema".

4. No son aceptables comentarios que digan: "¿Qué opina de este artículo?", seguidos de un enlace. Este blog no es un consultorio. No tengo tiempo para leer tantos artículos. Además, ya he contestado a la mayor parte de las preguntas que se me hacen, ya sea en artículos o en comentarios anteriores. Utilicen la búsqueda en el blog para localizarlos.

5. No ponga Anónimo o Unknown como firma del comentario. Ponga cualquier nombre, o al menos diga dentro del texto de quién se trata (no tiene que ser su nombre y apellidos). Si todos pusieran Anónimo o Unknown, no sabría si estoy hablando con una persona o con varias.

6. Sea lo más conciso que le sea posible. Los comentarios no deben competir en longitud con el artículo.

Aunque este blog está preferentemente dirigido a la divulgación de la ciencia, es inevitable que mis ideas influyan en mis artículos. Si a algún lector le molestan mis ideas hasta el punto de no poder mantener la calma, le recomiendo que deje de leerme. Pero si se empeña en discutirlas, exijo respeto, y que se evite la falacia ad hominem. De lo contrario, el comentario no será publicado.