Todos los seres vivos, desde los microbios hasta el
hombre, viven en el agua o la contienen en su interior. Todas las reacciones
químicas que tienen lugar en el interior de las células se llevan a cabo en el agua.
El agua líquida es un compuesto extraordinario,
pues tiene propiedades muy raras. Por ejemplo, es una de las sustancias de mayor calor especifico. Esto significa que cuando se
aporta o se roba calor a una masa de agua, la temperatura varía más despacio que
en cualquier otro líquido. Esto es importante para los seres vivos, pues el
agua actúa como estabilizador del medio ambiente. Además, es el líquido no
metálico que tiene más alta conductividad térmica, por lo que las variaciones
locales de temperatura se equilibran con gran rapidez.
La mayor parte de los líquidos se contraen al solidificarse, pero el agua es una excepción. Presenta su densidad máxima a una temperatura de 4°C. La densidad del hielo es más baja, 0,92 veces menor, por lo que el hielo flota sobre el agua. Por eso, cuando la temperatura desciende, el agua se hiela desde arriba hacia abajo, mientras que otros líquidos se solidifican de abajo a arriba. Esto tiene también importantes consecuencias biológicas. En los mares polares y en las aguas dulces de regiones frías, cuando la temperatura desciende por debajo del punto de congelación, la capa de hielo superficial aísla del frío a las aguas que quedan debajo, que no llegan a helarse. Por eso, los seres que habitan en ellas pueden permanecer vivos y activos, a pesar de las rigurosas condiciones ambientales.