jueves, 8 de febrero de 2024

Ciudades y empresas como estructuras biológicas

Geoffrey West
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El libro Scale: The universal laws of life and death in organisms, cities and companies, de Geoffrey West, del Instituto de Santa Fe, del que hablé en el artículo anterior, sostiene que las ciudades y las empresas están sometidas a leyes muy semejantes a las que se aplican a los seres vivos. Se trata, además, de leyes generales, que se aplican a todas las entidades de esos tipos, independientemente de su origen. West lo explica así:

Sorprendentemente, los análisis de dichos datos muestran que, en función del tamaño de la población, la infraestructura de la ciudad (la longitud de las carreteras, los cables eléctricos, las tuberías de agua y el número de gasolineras) aumenta de la misma manera, ya sea en Estados Unidos, China, Japón, Europa o América Latina. Como en biología, estas cantidades aumentan de forma sublineal con el tamaño, lo que indica una economía de escala sistemática, pero con un exponente aproximadamente igual a 0,85 en lugar de 0,75… [S]e necesitan menos carreteras y cables eléctricos per cápita cuanto más grande es la ciudad. Al igual que los organismos, las ciudades son de hecho versiones aproximadamente a escala unas de otras, a pesar de sus diferentes historias, geografías y culturas, al menos en lo que respecta a su infraestructura física.

jueves, 1 de febrero de 2024

Curvas extrañas y estructuras biológicas

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Copo de Nieve de von Koch

En general, se suele clasificar los objetos geométricos en función del número de sus dimensiones, así:

  • Los puntos tienen cero dimensiones.
  • Las líneas (rectas o curvas) tienen una dimensión.
  • Las superficies tienen dos dimensiones.
  • Los volúmenes tienen tres dimensiones.

Además, los matemáticos trabajan a menudo con objetos que tienen más de tres dimensiones, que nos resulta muy difícil imaginar.

A principios del siglo XX, el matemático sueco Helge von Koch descubrió una curva muy extraña (el copo de nieve de von Koch), que tiene las siguientes propiedades:

jueves, 25 de enero de 2024

Tres preguntas sin respuesta científica

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Aunque ya he hablado de algunas de estas cosas en otros artículos, voy a reunir aquí tres preguntas que, por ahora, no tienen respuesta científica, y que quizá nunca la tendrán.

  • El universo ¿comenzó a existir en el Big Bang, o hubo algo antes? Esta controversia es mucho más antigua de lo que muchos piensan. Hace tres cuartos de milenio, Tomás de Aquino escribió esto en su Summa Theologiae (I parte, cuestión 46):

No se puede probar mediante una demostración que el mundo no ha existido siempre.

O sea que, según Aquino, la cuestión de la creatio originans (que el mundo tuvo principio) es irresoluble por la razón humana. Es de notar, sin embargo, que la creatio ex nihilo (que el mundo fue creado) sí estaría al alcance de nuestra razón. Dicho con otras palabras: la razón nos permite llegar a la conclusión de que el universo fue creado, pero no se podría demostrar si tuvo principio o no.

jueves, 18 de enero de 2024

Dos errores respecto a la inteligencia humana

Stephen Jay Gould

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En un artículo anterior (Información e inteligencia) mencioné que la inteligencia (la capacidad de manipular la información de que se dispone y de crear otra nueva) es un concepto difícil de definir, relacionado con términos poco accesibles, como comprensión, razonamiento, planificación, imaginación, creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas.

En su libro La falsa medida del hombre (The Mismeasure of Man, en inglés) Stephen Jay Gould señala dos errores importantes relacionados con el tratamiento científico de la inteligencia:

  • Reificación, palabra que procede del latín Res, cosa: la tendencia que tenemos a convertir conceptos abstractos en entidades. En el caso de la inteligencia, intentamos convertir este concepto inabordable en algo más comprensible y susceptible de medición.

jueves, 11 de enero de 2024

Una década de Divulciencia

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El lunes que viene se cumplen diez años de la creación del blog Divulciencia (Populscience en la versión inglesa). En este tiempo he publicado 438 artículos en las dos lenguas, más otros quince que publiqué sólo en versión española y once sólo en versión inglesa.

Recordaréis que en el artículo que publiqué hace un año para recordar los nueve años de existencia del blog incluí una figura que parecía indicar que, después de alcanzar un máximo de unas 6000 visitas por mes en octubre de 2018, dicho número fue disminuyendo lentamente hasta alcanzar sólo unas 3000 visitas (o sea, la mitad) en enero de 2023.

Un año después, la figura es esta:

jueves, 4 de enero de 2024

Problemas de la Generación Automática de Lenguaje Natural

Alan Turing
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ChatGPT y otras herramientas parecidas han cumplido con creces la prueba de Turing, pues son capaces de engañar a muchos seres humanos (no sé cuántos, pero desde luego bastantes más del 30%) haciéndoles creer que detrás de esos algoritmos tan simples hay una mente. Pero, como dijo Evan Ackerman (Senior Editor de IEEE Spectrum):

La prueba de Turing no demuestra que un programa de inteligencia artificial sea capaz de pensar. Indica si un programa de IA puede engañar a un ser humano. Y los seres humanos somos realmente tontos.

jueves, 28 de diciembre de 2023

Respuestas a un lector que rechaza el Cristianismo

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Un lector muy fiel a mi blog, que alaba mi forma de tratar la ciencia, en cambio rechaza el Cristianismo, y parece que le molesta que de mis artículos se pueda deducir que yo soy católico creyente. En una andanada de comentarios que lanzó en uno de mis artículos, detalla sus argumentos. Allí no le contesté porque no era oportuno hacerlo, dada la longitud de sus comentarios, que en total contienen 3346 palabras, mientras que mi artículo sólo tiene 644 (más de cinco veces menos).

Creo que a este lector conviene calificarle más bien como agnóstico que como ateo, como parece deducirse de estas palabras:

Divagar sobre la posible existencia de Dios y caer del lado de "voy al 100% con que sí existe" no tiene nada de estúpido. El universo es TAN complejo que, mientras no haya ninguna prueba en contra, creer que puede existir alguien/algo que "diseñó" todo esto… no se puede tachar de "pensamiento estúpido".

Creo que las diversas críticas del lector pueden resumirse citando estas palabras, que también aparecen en su primer comentario:

El problema viene cuando se pretende utilizar todos estos razonamientos (que, en principio, hablan de Dios como algo completamente etéreo e impersonal) para tratar de validar la historia de Jesucristo, que parece que es la finalidad.

jueves, 21 de diciembre de 2023

¿Está en crisis la divulgación científica?

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En los últimos treinta años, el interés por la divulgación científica ha disminuido de forma preocupante. Quizá no sea ajena a ello la pérdida de prestigio de la ciencia, a la que el hombre de la calle tiende a considerar culpable o cómplice de algunas amenazas, como la proliferación de armas nucleares, la destrucción descontrolada del medio ambiente o el cambio climático.

En este tiempo han desaparecido varias secciones fijas de los medios de comunicación dedicadas a la divulgación científica, así como algunas revistas importantes, y los libros de divulgación no suelen alcanzar grandes éxitos de venta, con pocas excepciones, relacionadas sobre todo con la salud.

En los medios de comunicación de masas, lo único que importa ahora es el gancho del titular, a costa del rigor científico, por lo que a menudo los efectos de este tipo de divulgación son negativos y contraproducentes, pues en vez de informar, deforman la opinión pública. Sobre los efectos nefastos de este tipo de divulgación he hablado en varios artículos de este blog.

jueves, 14 de diciembre de 2023

La edad de oro de la divulgación científica

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La divulgación científica, tal como se realizó a partir de 1970, puede dividirse en tres grandes grupos:

  • Alta divulgación científica, representada por las revistas de mayor nivel, dirigidas a lectores con buena base científica, que desean mantenerse al día sobre los avances realizados en disciplinas distintas de la suya:
    • Scientific American, que había entrado en su segundo siglo de existencia y que publica cada año, con periodicidad mensual, menos de cien artículos largos, selectos, amén de un número reducido de artículos cortos, de información. Su prestigio aumentó aún más cuando se convirtió en el medio a través del cual se hicieron públicos algunos descubrimientos importantes, que eligieron esta revista en lugar de publicaciones científicas más conocidas, como Nature o Science. Así, en octubre de 1970, Martin Gardner publicó en su sección (Mathematical Games) el primer artículo dedicado al Juego de la Vida, ideado por el matemático británico John Conway: The fantastic combinations of John Conway's new solitaire game "life". Y en mayo de 1975, Gregory Chaitin publicó en Scientific American su famoso artículo Randomness and Mathematical Proof, en el que demostró que la aleatoriedad de los números enteros es indecidible, un teorema de indecidibilidad comparable a los de Gödel.

jueves, 7 de diciembre de 2023

La prehistoria de la divulgación científica

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El interés por el mundo que le rodea, la curiosidad por averiguar las causas de los fenómenos naturales, son tan antiguos como el hombre, pero en sentido estricto no se puede hablar de ciencia hasta la invención de la escritura, pues los conocimientos que se comunicaban por transmisión oral eran desorganizados, imprecisos y fragmentarios. Para que aparezca la ciencia, el bagaje de conocimientos debe constituir un todo coherente y ordenado, lo que era prácticamente imposible antes de que se pudieran utilizar medios de almacenamiento de información más permanentes que la memoria humana.

En cuanto aparecieron sistemas de escritura en Oriente Medio, la India, China y América, comenzaron a desarrollarse las ciencias. Las tres primeras fueron la medicina, las matemáticas y la astrología. Surgieron por razones prácticas: para curar enfermedades; para el buen manejo de la economía y la agrimensura; para predecir fenómenos naturales relacionados con el ciclo de las estaciones. Las ciencias de la naturaleza (física, química, biología y geología) fueron menos necesarias para las primeras sociedades humanas, por lo que no surgieron hasta la civilización griega.