jueves, 29 de mayo de 2014

El riesgo nulo no existe

Acceso prohibido: riesgo de radiación
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Nos gustaría vivir en un mundo en el que no corriésemos ningún riesgo, pero eso es imposible. Cada vez que subimos a un coche, cruzamos la calle, encendemos el gas o hacemos deporte, corremos un riesgo. Las acciones más elementales e inconscientes de la vida tienen asociado un riesgo: respirar aire contaminado, exponerse a la radiactividad natural de los edificios, pasar debajo de una teja justo cuando se suelta... Siempre se ha sabido que la vida es sinónimo de peligro y nos hemos adaptado a ello. En nuestra época, sin embargo, parece que el umbral de riesgo que estamos dispuestos a tolerar ha descendido. Dicho de otro modo: nos hemos vuelto más cobardes.
Los medios de comunicación tienen gran parte de culpa, pues movidos por el interés de captar lectores y aumentar sus ganancias, suelen fomentar la aparición de estados de opinión próximos al pánico. Podemos verlo en la forma en que se presentan las noticias que afectan a la salud (el síndrome de las vacas locas, la gripe aviar, el SARS, la gripe A...); la viabilidad de la vida humana en la Tierra (calentamiento global, choque con un asteroide); o la economía (tiempos de crisis). Muchas de estas amenazas son reales, pero se exageran sistemáticamente y alguna vez terminan desinflándose.
Physalia physalis
El siguiente titular fue publicado en un periódico nacional el 30 de abril de 2009: “Peor que la medusa: El Instituto de Oceanografía alerta de la presencia en el Mediterráneo de la carabela portuguesa, cuya picadura puede ser mortal”. El texto del artículo aclara: “[Un] investigador del  Instituto de Oceanografía explicó que las picaduras pueden ser mortales en el caso de personas que tengan respuestas de tipo alérgico. No obstante, son casos extremos”. El titular, sin embargo, ya ha tocado la tecla sensacionalista del pánico. Se sabe que las muertes causadas por picaduras de avispas y abejas son más que las que causan todos los demás animales venenosos juntos, muchas más que las de las medusas y los sifonóforos. ¿Por qué no aparece nunca en los periódicos un titular como éste: Peligro en el campo. Hay abejas, que pueden provocar la muerte? Porque nadie lo tomaría en serio y no provocaría el pánico que se busca.
Lo malo es que estos estados de opinión próximos al pánico se traducen a menudo en actuaciones irracionales y despilfarradoras de los políticos. En un estudio simulado publicado en una revista internacional de impacto, se probó que, para detener una epidemia de hepatitis, basta con vacunar a un 10% de la población en peligro. Poco después, ante un amago de epidemia de hepatitis en España, los gobiernos autónomos se dejaron arrastrar por el efecto dominó, sufragando la vacunación masiva de todos los afectados y gastando diez veces más de lo necesario.
En otro estudio simulado, relacionado con la epidemia de SARS que tuvo lugar hace unos años en extremo oriente, se estudiaron cuatro medidas paliativas y se llegó a la conclusión de que el uso de mascarillas produce el efecto mínimo, siendo más efectiva la ruptura de las cadenas de contagio mediante la suspensión de las actividades sociales (poner en cuarentena a los enfermos y sus familiares). Pues bien: para luchar contra la pandemia de gripe A, algunos gobiernos encargaron millones de mascarillas, de utilidad dudosa, pero de mayor aceptación social que la cuarentena.
En 1995, la prensa generalista publicó con grandes titulares la noticia de que un estudio científico había demostrado que el uso de la píldora anticonceptiva aumenta un 100% el riesgo de trombo-embolia. Como resultado del pánico resultante, miles de mujeres dejaron de tomar la píldora. Se estima que, en consecuencia, hubo unos 10.000 abortos más, sólo en Gran Bretaña. Pero mirando el artículo original se ve que el riesgo de trombo-embolia en mujeres que no toman la píldora es de 1 en 14.000. En mujeres que toman la píldora, dicho riesgo sube a 2 en 14.000. Cierto, es un 100% de aumento, pero ¿estaba justificado el pánico?
Veamos algunos riesgos anuales en España (cifras de 2004 a 2008):
Riesgo de morir electrocutado con un aparato casero
1 en 4.000.000
Riesgo de morir de gripe
1 en 75.000
Riesgo de morir de SIDA
1 en 40.000
Riesgo de morir de una caída accidental
1 en 30.000
Riesgo de morir en un accidente de automóvil
1 en 16.000
Riesgo de hacerse daño cayéndose de la cama
1 en 650
Riesgo de morir de cáncer
1 en 433
Riesgo de morir de enfermedad cardíaca
1 en 365
Riesgo de morir este año por cualquier causa (no nacidos excluidos)
1 en 120
Riesgo de sufrir un accidente casero
1 en 36
Embarazos que acaban en aborto provocado
1 en 6,4


El riesgo más grande para la vida de los seres humanos en España es el de ser abortados durante las fases embrionaria y fetal. Este riesgo tan enorme (más de un 15%) no produce pánico, porque los adultos saben que a ellos no les afecta, y los afectados no pueden quejarse.

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Manuel Alfonseca

jueves, 22 de mayo de 2014

Alucinaciones


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En un artículo (Visions for all) publicado en su edición del 7 de abril de 2012, la revista Science News resume los trabajos de Tanya Luhrmann sobre las experiencias de Dios que mucha gente dice haber tenido. Después de cuatro años de investigación, la antropóloga cree haber demostrado la sorprendente conclusión de que la gente normal también puede tener alucinaciones. Dado que las alucinaciones son comunes en patologías como la esquizofrenia y la psicosis, se predice que las personas que tienen muchas de esas experiencias corren el riesgo de terminar psicóticas. En particular, dice el artículo, es posible que Juana de Arco hubiese terminado psicótica si no la hubiesen quemado los ingleses.
Este desarrollo tiene una premisa oculta. Haciéndola explícita, el razonamiento asociado puede resumirse así:
1.      Dios no existe.
2.      Luego todos los informes sobre experiencias de Dios deben ser alucinaciones.
3.      Mucha gente normal dice haber tenido experiencias de Dios.
4.      Luego mucha gente normal sufre alucinaciones.
5.      Tener muchas alucinaciones puede llevar a la esquizofrenia o la psicosis.
6.      Luego Juana de Arco se habría vuelto psicótica si los ingleses no la hubiesen quemado.
Pero si la primera premisa, la premisa oculta, fuese falsa (es decir, si Dios existe) todo el argumento cae por tierra, pues algunas experiencias de Dios podrían ser genuinas, en lugar de alucinatorias. En particular, la conclusión gratuita e inútil sobre Juana de Arco queda desautorizada.
Es una pena que revistas serias como Science News caigan en estas falacias que se basan en premisas ocultas no científicas, no probadas, y aún peor: imposibles de probar.


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Manuel Alfonseca

jueves, 15 de mayo de 2014

Lo que dice la ciencia sobre la vida humana

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En relación con las discusiones sobre el aborto, la protección de la vida del concebido y los derechos de la mujer embarazada no está de más recordar sucintamente el consenso científico respecto a la vida humana:

·        La vida de todo ser vivo generado por medio de la reproducción sexual comienza con la fecundación del gameto femenino por el masculino, es decir, con la formación del zigoto. En ese momento aparece un nuevo ser de la misma especie que sus padres, cuya dotación genética (el ADN) es diferente del de sus padres y del de cualquier otro ser vivo de esa especie, excepto en el caso de gemelos idénticos. Este nuevo ser vivo conservará la misma dotación genética desde ese instante hasta su muerte. Por eso se protegen los huevos de las tortugas marinas y de otras especies en peligro, porque son individuos de esas especies.
·        En todas las especies de seres vivos que no pasan por etapas de metamorfosis (lo que incluye a todos los reptiles, aves y mamíferos y, por supuesto, al hombre) no hay solución de continuidad en el desarrollo desde el zigoto hasta la muerte. Las fases que acostumbramos distinguir en el desarrollo de los seres humanos (embrión, feto, neo-nato, niño, adolescente, adulto y anciano) son arbitrarias y sin solución de continuidad. Ni siquiera lo es el parto, que anatómicamente consiste en el corte de un vaso sanguíneo (fisiológicamente tiene también otros efectos). De lo que no cabe duda es que, en todas esas fases, de principio a fin, se trata del mismo individuo.
·        En todos los mamíferos placentarios (incluido el hombre), la primera fase de la vida del nuevo individuo tiene lugar dentro del cuerpo de la madre. El periodo del embarazo es equivalente y sustituye al desarrollo dentro el huevo, que en los reptiles y las aves tiene lugar fuera de la madre. En ambos casos, la maternidad comienza en el momento de la fecundación, no en el del parto, que corresponde a la ruptura de la cáscara del huevo. Desde el momento en que se queda embarazada, la mujer ya es madre.

Todo esto no son descubrimientos modernos, se sabe desde hace más de un siglo. Es el consenso de la biología, aceptado por todos los biólogos. Entonces, ¿por qué hay biólogos abortistas? Porque siguen la ética relativista, porque afirman que todo lo que quiere la sociedad es moralmente aceptable. Porque piensan que la decisión a este respecto no tiene que ver con la ciencia, sino con las leyes.

Ante la decisión de realizar un aborto, una mujer debería disponer de toda la información, que a veces parece que se intenta ocultarle. Hay muchas personas cultas que no conocen conceptos biológicos tan elementales como que un embrión es un ser vivo que pertenece a la especie humana y es diferente del cuerpo de su madre. 


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Manuel Alfonseca

jueves, 8 de mayo de 2014

¿Se ha frenado la investigación sobre el genoma humano?

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Todos conocemos el proyecto Genoma Humano, que se puso en marcha oficialmente en 1990, aunque ya venía funcionando de forma parcial desde 5 años antes. Su objeto era identificar y descifrar en 15 años todos los genes del ADN humano. El proyecto se completó en 2003, dentro del plazo previsto, aunque ya en el año 2000 se publicaron resultados parciales. Desde el punto de vista científico, el proyecto fue un éxito, pero es posible que para una parte del público parezca un fracaso, teniendo en cuenta las expectativas exageradas que despertaron algunos medios de comunicación.
Los medios saludaron el proyecto como la puerta abierta a una nueva revolución médica. Entre las aplicaciones revolucionarias que se anunciaban estaban: la terapia génica para prevenir o corregir enfermedades genéticas; el diagnóstico prematuro de enfermedades reales o potenciales, incluso desde la fase embrionaria; o la medicina personalizada, que adaptará los tratamientos de cada enfermedad a la persona que la padece. También se discutieron posibles peligros, como la manipulación de embriones humanos para adaptar sus genes a los deseos de sus padres o de gobiernos dictatoriales; y la utilización de los datos genéticos para seleccionar personal, o para conceder o denegar seguros y créditos...

jueves, 1 de mayo de 2014

Exageración de las noticias científicas: superconductividad

Levitación de una placa superconductora
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En 1986, un equipo del centro de investigación de IBM en Zurich descubrió la superconductividad de alta temperatura. Hasta entonces, este fenómeno, bien conocido desde que fue descubierto por Heike Kamerlingh Onnes en 1911, solo se daba a temperaturas próximas al cero absoluto. Gracias a la utilización de materiales cerámicos formados por cobre y tierras raras, la temperatura crítica subió primero a 35ºK, y poco después a 92ºK.

Inmediatamente los medios anunciaron el descubrimiento como la puerta abierta a una nueva revolución tecnológica. Entre las aplicaciones revolucionarias que se anunciaban estaban la fusión nuclear, los trenes y barcos de alta velocidad que se moverían levitando, la transmisión de energía eléctrica a grandes distancias sin pérdidas, los superordenadores, y muchas más. La “fiebre” de los medios creció aun más cuando Bednorz y Müller, del equipo descubridor, recibieron el Premio Nobel en 1987.

jueves, 24 de abril de 2014

El gran diseño

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En el año 2010, los medios dedicaron mucha atención a un libro de divulgación científica de Stephen Hawking y L.Mlodinow, The Grand Design. Ahora que ha pasado algún tiempo, me parece oportuno hacer algunos comentarios, para lo que me voy a basar en algunas citas del libro que me parecen más significativas:
·         La filosofía ha muerto… Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha de los descubrimientos en nuestra búsqueda de conocimiento.
Estas frases aparecen al principio del capítulo primero. Aunque la mayor parte del libro es divulgación científica e historia de la ciencia, es irónico que plantee una sola aportación original (el realismo de modelos), que es pura filosofía.
·         La realidad objetiva no es cognoscible y por tanto no podemos suponer que exista… Sólo existen los resultados de las observaciones y los modelos que construimos para explicarlos… Cada modelo es válido (real) en su campo de aplicación…Dos modelos que tienen el mismo poder de explicación son igualmente válidos… El modelo de Ptolomeo es tan válido como el de Copérnico… Sólo se distinguen porque el segundo es más sencillo que el primero.
Lo anterior no es una cita literal, sino una paráfrasis resumida del capítulo 3, que describe el realismo de modelos, la aportación original del libro (con permiso de Berkeley). Los autores olvidan que el modelo de Copérnico predijo correctamente la paralaje de las estrellas próximas, que no tiene fácil explicación en el de Ptolomeo. En este mismo capítulo, Hawking y Mlodinow descartan el modelo del universo estacionario basándose en su incapacidad para explicar ciertas observaciones realizadas sobre el universo. ¿No deberían hacer lo mismo con el de Ptolomeo?
·         [El universo] no tiene una historia, sino todas las historias posibles… El pasado es indefinido y sólo existe como un espectro de posibilidades.
Estas afirmaciones del capítulo 4 las sacan de la formulación de Richard Feynman de la mecánica cuántica, un artificio matemático alternativo y equivalente a la mecánica de matrices de Heisenberg y a la función de onda de Schrödinger, que calcula la probabilidad de un suceso cuántico integrando sobre todas las trayectorias posibles. Para poder sacar esas conclusiones, Hawking y Mlodinow necesitan que el artificio represente de algún modo la realidad (esa realidad cuya existencia objetiva niegan), y por eso han inventado el realismo de modelos. Pero no dicen nada de las paradojas que surgen cuando estas teorías se aplican a objetos macroscópicos, como la del gato de Schrödinger. En cambio, la aplican alegremente al universo entero, sin justificar por qué puede hacerse eso. Además, ¿no habíamos quedado en que la realidad objetiva no es cognoscible? Entonces, ¿cómo podemos saber si el universo existe? Los autores ni siquiera se lo plantean, quizá porque de hacerlo acabarían en una contradicción.
·         ¿Cómo podemos saber si un ser tiene voluntad libre?... No sabemos resolver las ecuaciones de tres o más partículas en interacción. Un [ente] del tamaño de un ser humano contiene mil cuatrillones de partículas… sería imposible resolver las ecuaciones y predecir su comportamiento.
Esta discusión del capítulo 8 es absurda. Una calculadora mecánica tiene también cuatrillones de partículas; sin embargo, observando su comportamiento pasado podemos deducir que no tiene voluntad libre y predecir su comportamiento futuro. Los autores olvidan que el comportamiento de los objetos macroscópicos puede analizarse sin necesidad de aplicar la física de partículas. Además, la idea de la voluntad libre no proviene de la resolución de ecuaciones, sino de la introspección.
·         No hay restricción a la creación de universos enteros… La creación espontánea es la razón por la que existe algo en lugar de nada, la razón por la que existimos.
Suponiendo que esto sea verdad (lo que es mucho suponer), aún quedaría sin explicar por qué existen leyes que permiten que esto ocurra, con lo que estamos como al principio. Por lo demás, todo lo que dice el libro respecto al multiverso como posible explicación del ajuste fino no añade nada a lo que ya sabíamos.

Los científicos que se meten a hacer filosofía (esa misma filosofía que desprecian y consideran muerta) deberían tomarse la molestia de estudiarla un poco más a fondo. Así, al menos, tendrían cuidado en no transgredir algunas de sus bases fundamentales, como el principio de no contradicción. Esta crítica no sólo se aplica a Hawking, también a otros científicos conocidos, como Richard Dawkins, que al invadir el campo de la filosofía suelen demostrar su ignorancia.

Es una pena que los errores filosóficos de bulto en que caen los autores tiendan, para el lector cuidadoso, a desacreditar la totalidad del libro. Aunque proceda de aficionados a la filosofía, sería bueno que la única propuesta original de El Gran Diseño (el realismo de modelos) fuese analizada más a fondo.

Para terminar, una cita de Woody Allen (Getting even, 1971):

¿Es cognoscible el conocimiento? De no ser así, ¿cómo podemos saberlo?

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Manuel Alfonseca

jueves, 17 de abril de 2014

Encuestas y estadística: opiniones o hechos

Henry Whitehead (1825-1896)
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Tenemos tendencia a confundir la opinión mayoritaria con la verdad. Esta tendencia es errónea, como expresó significativamente Henry Whitehead:
No temáis nunca formar una minoría de uno; 
las mayorías suelen equivocarse.
Pero hay algo que puede ser aún más erróneo que la opinión pública: las consecuencias que se sacan de ella. En un artículo titulado ¿Somos xenófobos?, publicado en La Vanguardia el 17 de marzo de 2011, José Antonio Zarzalejos comentó el resultado de una encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat de Catalunya: 
Los ciudadanos estiman que... los inmigrantes... perciben del Estado mucho más (30,8%) o más (38,7%) de lo que aportan.
Y extrajo de ello el siguiente comentario: 
Cualquier diagnóstico sociológico entendería estas cifras como un caldo de cultivo social reactivo y xenófobo. Y sostener lo contrario es tanto como negar una realidad consistente.
Para que esto sea cierto, es necesario conocer sin género de dudas cuál es la realidad consistente. El artículo de Zarzalejos me sugiere que para interpretar la opinión de los ciudadanos es preciso conocer los hechos, que en este caso son: 
¿Los inmigrantes perciben realmente del Estado
más, igual o menos de lo que aportan?
Mientras no se conozca la respuesta a esta pregunta, no se puede sacar ninguna consecuencia. Si la respuesta fuese igual o menos, Zarzalejos podría tener razón al pensar que los ciudadanos somos xenófobos, o al menos que estamos equivocados. Quizá tengamos tendencia a creer cosas falsas respecto a los inmigrantes. 
Pero si la respuesta fuese más, la conclusión sería completamente diferente: en vez de xenófobos, los ciudadanos serían perspicaces. Por una vez, la opinión pública no estaría equivocada.
Las encuestas tienen por objeto descubrir opiniones. Pero las opiniones aisladas, en vacío, no sirven para nada. No se pueden sacar consecuencias de ellas sin confrontarlas con los hechos, que son objeto de la estadística. Otra cuestión distinta es que también los estudios estadísticos pueden deformarse. Como dijo Mark Twain: 

Lo primero que tienes que hacer es saber cuáles son los hechos. Después podrás distorsionarlos tanto como quieras.

Y hablando de encuestas, se ha puesto de moda entre los medios de comunicación realizarlas entre sus lectores. Muchas de ellas son absurdas, inútiles e irrelevantes. Siempre lo es una encuesta que sólo trate de predecir el futuro. También lo es cuando se pregunta a la gente de la calle su opinión sobre temas muy complejos, o que precisen de información privilegiada o conocimientos especializados, de los que casi nadie dispone. ¿De qué sirve saber lo que piensa la gente sobre cosas como estas, todas las cuales han sido propuestas en los últimos meses por alguno de los medios de más difusión?
  • ¿Ganará el Barça la final de la Copa al Real Madrid? (La Vanguardia, 15 de abril de 2014). Salió que no.
  • ¿Quién ganará la Champions? (El País, 11 de abril de 2014). La opinión mayoritaria votó por el Bayern de Munich.
  • ¿Apruebas la gestión de la Unión Europea en el conflicto de Crimea? (La Vanguardia, 6 de marzo de 2014). Salió que no.
  • ¿Ves bien que la justicia española ordene detener al ex-presidente de China? (La Vanguardia, 11 de febrero de 2014). Salió que no.
  • ¿Piensas que el tifón Haiyan está vinculado con el cambio climático? (La Vanguardia, 12 de noviembre de 2013). Salió que sí.
  • ¿Qué ciudad será designada para albergar los juegos olímpicos de 2020? (El País, 6 de septiembre de 2013). La opinión mayoritaria votó por Tokyo.

Todas estas encuestas, menos la segunda, daban la opción de contestar no sabe. Si lo pensamos bien, para este tipo de preguntas esa opción debería haber obtenido la respuesta mayoritaria. Pues bien, el porcentaje de respuestas que se inclinaron por ella estuvo en todos los casos entre el 2 y el 6%. Como indiqué en otro artículo de este BLOG, es dificilísimo saber decir no sé.

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Manuel Alfonseca
Publicado también en Tecno y Ciencia, 6/5/2011

jueves, 10 de abril de 2014

¿Divulgación científica o especulación más o menos gratuita?

Colisión de dos agujeros negros
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En diciembre de 2013 apareció en algunos medios la referencia a una noticia relacionada con la parte de la física que se ha dado en llamar “gravedad cuántica”, una serie de teorías incompatibles entre sí que en los últimos 30 años no han conseguido formular ni una sola predicción comprobable, pero que suelen presentarse como el último grito de la física y dan lugar a noticias muy divulgadas por los medios de comunicación no especializados.

La noticia en cuestión llevaba este título : El entrelazamiento cuántico provoca la aparición de agujeros de gusano y de él se hizo eco Madri+d, que cada día genera una recopilación de las noticias científicas en los medios y las envía a los investigadores de la Comunidad de Madrid suscritos al servicio.

Tal como se presenta en las referencias citadas, esta noticia contiene algunas incorrecciones. Citaré dos:

1. El grupo demostró que, mediante la creación de dos agujeros negros entrelazados que se separaban a continuación, se formaba un agujero de gusano -esencialmente un ''atajo'' a través del universo-, que conectaba a los agujeros negros distantes entre sí. 
Comentario: el grupo no demostró nada. Solo ha encontrado unas ecuaciones que sugieren que eso podría suceder (o no, porque una cosa son las matemáticas y otra la física). Además, todas estas elucubraciones teóricas parten de la teoría de cuerdas, que no está contrastada y que solo es una de las diversas propuestas alternativas de la gravedad cuántica que existen en la actualidad.

Julian Schwinger, Premio Nobel 1965
2. Sonner ...primero generó quarks utilizando el efecto Schwinger, un concepto en la teoría cuántica que permite crear partículas de la nada.
Primer comentario: Sonner no generó nada, porque el efecto Schwinger aún no se ha comprobado experimentalmente, ni siquiera con pares electrón-positrón, mucho menos con quarks, así que otra vez tenemos aquí la confusión de un mero estudio teórico con algo real. Lo que realmente hizo Sonner fue suponer que el efecto Schwinger sea real y que se pueda utilizar para crear quarks en el vacío, en cuyo caso ciertas ecuaciones (que no han sido comprobadas) dicen que podría suceder esto... Como se ve, todo este estudio está literalmente apoyado sobre el vacío.
Segundo comentario: de la nada no se puede crear nada, porque la nada no existe, como sabemos desde Parménides y Bergson. Como de costumbre, se confunde la nada con el vacío. El vacío no es la nada, pues posee varias cualidades (espacio, tiempo, energía, existencia) que la nada no tiene.

Agujero negro en el centro de una galaxia
Nuestras teorías actuales sobre el vacío cuántico no pueden ser totalmente correctas, pues predicen que la energía del vacío es infinita. Los físicos resuelven este problema mediante lo que llaman renormalización, un procedimiento que esencialmente consiste en dividir por infinito (cosa que las matemáticas prohíben), y que equivale a esconder el problema debajo de la alfombra.
Hay que tener cuidado con las noticias científicas que aparecen en la prensa. Algunos medios de comunicación solo buscan un titular de impacto. La corrección científica de una noticia, que al final puede reducirse a una simple especulación gratuita, suele importar menos.


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Manuel Alfonseca

jueves, 3 de abril de 2014

La vida artificial no está aquí


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Acaba de saltar a los medios de alta difusión (El País, 28 de marzo de 2014) la noticia de que un equipo científico ha conseguido sustituir el cromosoma más pequeño de una levadura por un cromosoma sintético que han construido basándose en la secuencia del cromosoma sustituido, pero con algunos cambios, como la eliminación de una parte. El cromosoma sintético se ha incorporado al genoma de la levadura y parece funcionar correctamente. Este artículo ha sido recogido en la recopilación de Madri+d.

El titular del artículo de El País es significativo: La vida artificial ya está aquí. Pero ¿es cierto? ¿O se trata de una de esas exageraciones a las que los medios nos tienen acostumbrados cuando se dan noticias científicas, y que he comentado en artículos anteriores, aquí mismo?
En el argot científico, el término vida artificial puede significar dos cosas completamente diferentes:

  1. Simulación del comportamiento de los seres vivos por medio de un programa de ordenador. Yo mismo he trabajado en este campo.
  2. Construcción de un ser vivo, no a partir de otros seres vivos anteriores, como hace la naturaleza, sino a partir de sustancias químicas separadas, como se supone que ocurrió hace miles de millones de años, cuando apareció la vida en la Tierra.
Es evidente que el artículo que comentamos se refiere a la segunda alternativa. Desde luego, se trata de un paso importante, pero el titular no es cierto: la vida artificial no está aquí, y falta mucho para que llegue. El titular que empleó La Vanguardia para la misma noticia fue más sensato: Avance en la creación de vida artificial.
El artículo de la Vanguardia parece identificar la creación de vida artificial con la sustitución de todo el genoma de un ser vivo unicelular por un genoma artificial completo distinto del suyo y conseguir que el resultado sea viable. Pero con esto (que está muy lejos de conseguirse) tampoco se habría creado vida artificial. Como mucho, si fuese posible (porque la incompatibilidad epigenética podría hacer que no lo fuera), se habría manipulado un individuo vivo de una especie, transformándolo en un individuo de otra especie diferente. Un gran logro también, pero no se habría creado vida, porque la célula de partida ya estaba viva. Hay que llamar a las cosas por su nombre.
¿En qué consistiría pues la creación de vida artificial? En tomar una serie de sustancias químicas independientes (proteínas, ácidos nucleicos y muchas más), introducirlas dentro de una cápsula lípido-proteica (una membrana) y, sobre todo, conseguir que aquello se comporte como un ser vivo unicelular, que lo que hayamos construido no sea el cadáver de una célula.
Para aclarar las cosas, vamos a buscar un término de comparación. Lo que se ha hecho (sustituir un cromosoma de un ser vivo por otro equivalente que funciona más o menos igual, con algunas diferencias) es parecido a insertarle a un ser humano un corazón artificial. Sí, es un logro considerable, pero ¿a alguien se le ocurriría decir que al hacerlo se ha creado un ser humano artificial? ¿O que estamos en camino de hacerlo?
Para construir un ser humano artificial, al estilo del monstruo de Frankenstein en la novela de Mary Shelley, no basta con juntar un conjunto de miembros extraídos de aquí y de allá y montar un cuerpo. Así lo único que terminaríamos construyendo es un cadáver. Para obtener un ser humano vivo hace falta algo más. Y lo que falta es precisamente lo más difícil.

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Manuel Alfonseca

miércoles, 26 de marzo de 2014

La ignorancia estadística y sus consecuencias (II)

La imagen representa un posible resultado
de las pruebas mencionadas en el texto.
Las figuras negras representan embarazadas
que dieron negativo.
Las rojas son falsos positivos.
Solo las blancas son verdaderos positivos.
Los resultados para el síndrome de Down
aparecen arriba a la izquierda.
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En estudios realizados hace unos años [1] se describe una situación delicada en relación con ciertas pruebas médicas muy utilizadas. Se trata de un test (la triple prueba) que se ha venido realizando a muchas mujeres embarazadas, con objeto de detectar si el feto va a padecer el síndrome de Down y otras deficiencias. Cuando el resultado de la prueba es positivo, los ginecólogos suelen recomendar que se realice una amniocentesis o una muestra de vellosidades coriales (biopsia), pero dado que estas pruebas suponen cierto riesgo, muchas embarazadas no quieren correrlo, y algunas podrían decidir practicar un aborto solo con los resultados de la triple prueba.
El síndrome de Down afecta aproximadamente al 0,13% de los fetos. El problema es que la prueba que se ha venido utilizando para detectarlo tiene una sensibilidad del 70% (o, lo que es lo mismo, la probabilidad de un falso negativo es del 30%) y una especificidad del 91%, lo que significa que la probabilidad de un falso positivo es del 9%.
¿Cómo hay que interpretar estas cifras?
Supongamos que se realiza la triple prueba a 1000 mujeres embarazadas. Aplicando los datos anteriores deducimos que:
·         El número previsible de fetos afectados por el síndrome de Down está entre 1 y 2.
·         La probabilidad de detectarlos con la prueba es del 70%.
·         90 de las mujeres analizadas (9% de 1000) darán positivo en la prueba, aunque su hijo no tendrá el síndrome de Down.
Cuando la prueba sale positiva, la probabilidad de que el feto esté afectado por el síndrome es de 1 o 2 en 90, del orden de un 2% (sí, así de baja). Si, como consecuencia de esa información se practica un aborto, en un 98% por ciento de los casos se está matando a un niño normal: si lo hubiesen dejado nacer, no habría padecido el síndrome.
Las cosas pueden mejorar gracias a una prueba nueva, basada en un análisis de sangre de la embarazada, que se ha puesto en práctica a partir de enero de 2013 y que permite detectar trisomías del feto, como la del cromosoma 21 (la que produce el síndrome de Down), con una sensibilidad del 99% y una especificidad del 99,9%. Al menos, gracias a esto, algunos fetos podrían escapar del aborto, aunque seguirá en pie una cuestión fundamental: ¿por qué los niños con síndrome de Down no tienen derecho a la vida?


[1] E.Kurz-Milcke, G.Gigerenzer, L.Martignon, Transparency in risk communication: graphical and analog tools, en Strategies for risk communication: evolution, evidence, experience, Annals of the New York Academy of Sciences, vol.1128, 2008.

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Manuel Alfonseca